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 Invitado

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Adonis
Dios menor
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Feb 14, 2010 5:50 pm

Se ruborizó al sentir sus labios en el lóbulo de su oreja y después sobre su mejilla tibia y rosada, aquello que había comenzando en un juego inocente y divertido estaba saliéndoseles a ambos de control. Suspiró suavemente estremeciéndose de nuevo y sus ojos se abrieron un poco para mirarlo de reojo examinando sus masculinas facciones, sus besos sobre su piel eran dulces aleteos de mariposas que cosquilleaban hasta después de que se apartaran. Sentía su cuerpo amoldarse al suyo, notando cada uno de sus músculos, descubriendo sus formas, sintiendo el roce de su cuerpo con el suyo cuando se movía un poco para acomodarse mejor en el lecho.

Alguien tenía que detener eso, y Belenos no parecía tener la fuerza de voluntad suficiente para hacerlo, así que Adonis se armo de valor y colocó la palma de su mano sobre la boca de Belenos cubriéndola, para que dejara de acariciar su piel con su rosada boca. Quiso hablar, pero notó que le temblaría la voz así que volvió a cerrar la boca, además ¿Qué podría decir sin que sonara demasiado estúpido? Negar que le gustaba como sus labios dibujaban figuras sobre su piel, como sus manos acariciaban su cabello sería mentir descaradamente, y no le gustaba hacerlo, además no tenía motivos. ¿Entonces?

Lo miró sin saber que decir, sintiendo que debía dar alguna clase de explicación por haberlo detenido tan de repente, pero las palabras no salían de su garganta. De repente sintió algo extraño a la altura de su hombro y se llevó la mano allí, le dolía, y cuando apartó un poco la prenda para ver descubrió unas extrañas manchas moradas que parecían estar por debajo de la piel, como si se tratara de un moretón. Frunció el ceño extrañado ante eso y miró con algo de desconcierto a Belenos que seguramente entendía menos que él.
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Belenos
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Feb 14, 2010 6:32 pm

Belenos sintió aquella mano que apretaba sus labios, parándolo, notó una punzada y se detuvo, sintió algo que no pudo definir, estaba entre la culpa, la rabia y los remordimientos, todo junto, mezclado, haciéndole daño y provocando una enorme confusión. Lo había hecho todo mal, aquello no debía de hacer sucedido, nunca debió tocarlo y menos besar su piel, era culpa de aquella forma, de ser humano, estaba seguro, si era otra vez mitad animal, ni Adonis se atrevería a hacer cosas que había hecho ni él volvería a besarlo.

No quería sentirse débil, ni vulnerable pero no pudo evitar sentir que estaba siendo rechazado, ¿era así cómo se sentía cuando te decían sin palabras que no debía de seguir, que aquello no era placentero o que era una equivocación? Le hubiera gustado que Quirón estuviera allí para consultarle, que le diera algo de esa sabiduría que tanta falta le estaba haciendo a él y quizás, quizás, que lo consolara pero sin decir palabras de consuelo vacías.

Se separó y sus ojos se posaron sobre aquellas manchas, desplazó su cuerpo a un lado y se percató que Adonis hacía una mueca de dolor. Frunció el ceño, le apartó la mano-¿Te duele?-susurró-¿cuándo?-se inclinó para examinar la piel, ¿dónde se había provocado era herida?
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Adonis
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Feb 14, 2010 6:45 pm

Examinó pensativo la herida, estaba seguro que la noche pasada no estaba allí, cuando se bañaron la habría visto, pero no se había golpeado con nada y parecía ser un moretón reciente, es más, hasta parecía estar formándose en ese mismo momento. Era desconcertante, y no le encontraba sentido alguno, lo más prudente sería hablar con alguno de los Dioses superiores sobre eso, ellos tenían más sabiduría que él y tal vez entenderían que significaba aquello. Volvió a acomodar el hombro de su camisa blanca cubriendo aquellas manchas y miró al centauro, se sentía extraño, arrepentido de haberlo detenido sin explicaciones, su rostro lo hacía sentir culpable, y no sabía como remediarlo.

-No…No duele mucho -Suspiró y apoyó la frente contra su pecho, pues le costaba mirarlo fijamente como antes, no porque estuviera molesto, sino porque aún sentía su piel sensible por ese cosquillearte contacto, y aunque no deseaba admitirlo lo único que deseaba era volver a sentirlo, pero no se lo diría, aquello estaba mal. –Lo siento… no quería que hicieras nada de lo que luego pudieras arrepentirte – murmuró a modo de explicación, después de todo era la verdad a medias, en parte no quería que siguiera porque tenía miedo, miedo de lo que empezaba a sentir por Belenos, por todas esas sensaciones que eran diferentes a las que había sentido con Afrodita. Pánico de terminara enamorándose sin ser correspondido. Cuanto más prolongaran aquel juego, más difícil sería terminarlo, y más doloroso sería al final.


Todo sonaba perfectamente lógico en su mente, Belenos necesitaba a una preciosa centaura a su lado, una figura esbelta y femenina que cuidara de él, que lo mantuviera tranquilo, que amansara su carácter dominante y terco. ¿Qué podía ofrecerle él? Definitivamente se merecía algo diferente que él, quien acostumbrado a estar sólo nunca podría ser un buen compañero para nadie. Todo encajaba, tenía sentido, y estaba acabando de convencerse de que había hecho lo correcto, pero al parecer en algún rincón de su mente bullían otras ideas, y su cuerpo pareció moverse por si mismo sin la autorización del Dios. Levanto el rostro y lo miró fijamente, de repente cortó la distancia entre ambos y lo beso en los labios con ternura pero dedición y confianza a la vez. Si alguien le hubiera preguntado porque hacía esa locura no habría sabido que responder, pero si no lo besaba de una vez se iba a volver loco.
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Belenos
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Feb 14, 2010 7:15 pm

Para Belenos aquella disculpa fue como un bofetón en pleno rostro, era como si todo fuera parte de su imaginación, que se él se lo había inventado todo, que Adonis no lo había incitado a aquel juego ni tampoco había cedido en un primer momento a sus intenciones. Era como si le dijera; “eres un potrillo desbocado que no sabe lo que hace y tengo que controlarlo para que no siga cometiendo error tras error” Fue como si el dio le escupiera y sintió ganas de golpearlo en ese momento, de echarlo de su cueva y prohibirle que regresara nunca jamás allí pero Adonis había permanecido con el rostro inclinado todo el tiempo, escondiéndose de él, diciendo aquellas palabras que lo herían como cuchillas, nunca pensó que unas palabras tuvieran el poder de hacerle sentir dolor.

Iba a replicar cuando aquellos labios se posaron sobre los suyos, tomando el primer beso de Belenos en la boca. El centauro abrió mucho los ojos y de repente éstos se cristalizaron..¿por qué lo estaba besando? ¿por qué se burlaba de él de aquella forma tan cruel? Primero lo rechaza, lo apartaba, le decía aquella disculpa que era como sal en una herida abierta y luego lo besaba en la boca..su primer beso y le estaba resultando tan doloroso.

Ahora fue él quien retrocedió, apartándose-¿Por qué te ríes de mi?-jadeó, su tono era herido-¿por qué te burlas? Me rechazaste y ahora..¿ahora me besas?-no lo entendía, quería destrozar algo, matar, derramar sangre antes de que aquella corriente subiera hasta sus ojos-¿me encuentras gracioso? Un caballito estúpido, ¿no? Crees que por se mitad animal, soy idiota-con horror sintió un picor terrible en los ojos.

Se puso en pie, aterrado, comenzó a transformarse, sus piernas desaparecieron y lanzó un gemido de dolor, su imponente forma equina apareció y él se alzó ante Adonis, pateó el suelo con furia y dio varias coces a las paredes, corrió hacia delante como si fuera a aplastarlo pero en el último momento, giró y salió de la caverna galopando, si no lo hacía, mataría a Adonis allí mismo.
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Adonis
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Feb 14, 2010 7:37 pm

Cuando el centauro se apartó Adonis abrió los ojos para volver a mirarlo, sus palabras lo sorprendieron, no fue que lo rechazara lo que le más le dolió pues ya lo esperaba sino que dijera aquellas cosas. Nunca, nunca había pensado así de él. Lo decía…porque estaba molesto ¿no? No es que realmente lo odiara…¿o si? Se sentía confuso, y simplemente lo miró dejando que le gritara todo aquello, sin inmutar su expresión nula, era experto en el arte de guardarse sus sentimientos, y lo último que quería era mostrarle como se sentía por dentro. No soportaba que le dijera aquello, que mostrara que lo detestaba. Apretó los puños sobre sus piernas conteniéndose de levantarse y darle un buen golpe para ver si entraba en razón, lo último que le tenía era miedo, y aunque parecía fuera de si no temía desafiarlo aunque tenía muy en claro quien saldría mal parado si peleaban enserio. Quería hacerlo entrar en razón, pero Belenos no parecía querer escuchar nada.

Lo vio cambiar de forma, teniendo de nuevo sus cuatro patas cubiertas por el pelaje brillante y vio como amenazante se acerba a él, como si realmente fuera a destrozarlo de un segundo a otro, pero no se movió. A esas alturas dudaba de que el centauro fuera capaz de controlar su ira, pero no le importó y permaneció allí, enredado en la manta, simplemente viéndolo sin expresión alguna en el rostro. Con sus ojos claros vacíos de sentimiento, como si fuera un muñeco de porcelana. Cuanto más alterado se encontraba su interior más se forzaba a disimularlo. Si quería golpearlo que lo hiciera, si eso lo haría sentir mejor lo soportaría, después de todo había tenido la culpa por besarlo sin su consentimiento.

Cerró los ojos y se encogió como acto reflejo, esperando la patada del centauro pero no ocurrió nada y escuchó sus pezuñas retumbar contra el suelo terroso cuando salió al trote hacia el exterior de la cueva. No lo siguió, era evidente que quería estar sólo, y seguramente no volver a verlo, tal vez era lo más sensato, y lo mejor para los dos. Se sentía terriblemente culpable, después de todo había sido su estupidez, su cobardía, la que lo había arruinado todo. Se quedó un buen rato en el lecho, abrazó sus rodillas y se tumbo de lado, serenándose pues las manos le temblaban y tenía que recuperar el control antes de tomar una decisión.

Belenos no querría verlo allí cuando regresara, lo último que deseaba era seguir molestándolo, sería mejor que se fuera enseguida, y que por un tiempo no visitara el bosque para no importunarlo. Sonaba como un buen plan, aunque la idea le resultaba tan dolorosa que siguió trabajando en otras alternativas. ¿Qué diablos pasaba con él? No se reconocía a si mismo, no era así, de esos a los que se les puede gritar sin permitirles siquiera responder. No se iría con a cabeza baja dejando que el centauro se saliera con la suya.

-Lamento mucho si no me quieres volver a ver, pero antes me dejarás hablar –murmuró con cierta molestia levantándose de la cama decidió a esperarlo. Tomó la manta, la doblo y dejo a un lado del lecho, se sentó luego en el suelo lejos de la entrada donde no daba el sol y simplemente se dedico a esperar que el otro regresara, iba a hacerlo tarde o temprano y le diría unas cuantas verdades, si lo odiaba bien por él, pero antes de dejarlo en paz le diría un par de cosas.
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Belenos
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Feb 14, 2010 7:59 pm

Belenos corrió ciegamente, con aquella velocidad cegadora, levantando tierra y hojas a su paso, encolerizado y confundido, si no hubiera salido de la cueva lo hubiera golpeado hasta cansarse o por lo menos hasta que su corazón estuviera satisfecho. Estaba seguro que se había reído de él, había sido tan inocente como abrirse de una forma que no había hecho hasta ahora, se había permitido tener un tipo de emociones por una criatura de que no era de su especie. Adonis era un dios, tendría miles de amantes o alguna diosas, seguro que encontró divertido ver como él se doblegaba, cedía en incluso cometía la estupidez de besarlo. Y luego, lo rechazaba con aquella disculpa que lo hirió, le decía aquellas cosas que lo dejaban en evidencia y luego lo besaba, justo cuando Belenos se juraba así mismo que no cometería ese mismo error.

Continuó con su loca carrera hasta que una raíz se interpuso en su camino y el centauro tropezó, cayendo por una loma, dando tumbos y vueltas hasta que terminó en mitad de un charco. Se quedó allí, tumbado cuán largo era, sucio y toda su cabellera llena de hojitas, inspiró y luego fue alzando el rostro, cubierto de algunas manchas de barro. Su ánimo se fue enfriando poco a poco, mientras el día transcurría y la tarde iba cayendo. A pesar de todo su poder, de su fuerza, Adonis lo había hecho sentirse un niño, un crío que no sabe nada de las cosas de los adultos y la furia fue transformándose en una extraña tristeza. A él lo llamaba monstruo pero las personas que lo hacía, se asombrarían de los profundas que lograban ser sus emociones, tanto, que lo desgarraban por dentro, a Belenos le costaba ser frío, era demasiado impulsivo en todo lo que hacía.

Cuando la noche cayó fue cuando decidió emprender la vuelta a su cueva, imaginaba que Adonis se habría ido ya y lo más probable es no lo viera más. Se frotó un brazo mientras trotaba, no sabía que sentir, tenía que haberlo echado pero en vez de eso, había huido, escapado, había preferido marcharse a hacerle daño, se odiaba por su debilidad.

Poco a poco ascendió por el camino que llevaba a su hogar, pasando por debajo de la cascada, con la cabeza inclinada, se sentía derrotado y cansado, no sabía por qué, pero notaba una especie de hueco en el pecho, a la altura del corazón.
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Adonis
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Feb 14, 2010 8:18 pm

Había decidido no probar bocado en el resto del día, después de todo no quería tomar nada de allí pues nada le pertenecía, se sentía un total y completo intruso, sabiendo para nada bienvenido en aquel lugar que antes le había resultado acogedor de no ser por su terquedad se habría quedado ido allí a media tarde. No sólo tendría que enfrentar una nada agradable discusión con el centauro sino que después tendría que darle explicaciones a Zeus que se enfadaría por su larga desaparición. Ya se inventaría alguna cosa, pues no pensaba hablar de todo aquel asunto con nadie, era muy cerrado y reservado con el resto de los Dioses, y no le gustaba que supieran de su vida. Cuando el sol comenzó su lento descenso fue al pequeño lago subterráneo donde habían tomado el bao la noche pasada, pero no le pareció ni la mitad de bonito sin Belenos por allí, tan sólo era agua cristalina que no hacía mas que devolverse su reflejo. Regresó enseguida a la cueva y siguió esperando, sentado cerca de una de las ventanas para que el sol le calentara el cuerpo mientras intentaba dejar la mente en blanco y dejar de darle más y más vueltas al asunto.

Se había sentido enfadado al comienzo, cuando le gritó todas esas estupideces sin sentido y se enfadó por una tontería semejante, pero ya no estaba molesto, y dudó sobre que era lo que le diría entonces y se dio cuenta de que ahora que el enfado había desaparecido sólo quedaba el dolor y la tristeza de decir adios. Seguramente sería todo más sencillo si simplemente se fuera sin que volvieran a verse, pero ya había sido cobarde una vez, y ahora quería comportarse cono era debido, lo enfrentaría, no le importaba si lo odiaba, pero hablaría con él antes que nada. No es que tuviera alguna esperanza de solucionar todo aquel asunto, pero no podría quedarse tranquilo si no lo terminaban correctamente.

El sol ya estaba casi oculto, y justo cuando Adonis empezaba a pensar que Belenos pasaría la noche fuera escuchó sus cascos aproximarse a la cueva. Se irguió desde su sitio poniéndose de pie, y acercándose unos pasos a la entrada, quedando dentro de la cueva frente a él para que lo viera ni bien llegara y no lo tomara por sorpresa su presencia. -¿Vas a sentirte mejor si me golpeas? Entonces hazlo –le dijo con frustración en la voz, como si no pudiera hacer más que aceptar su culpa y castigo. No estaba seguro si había hecho algo mal, pero si Belenos había reaccionado de se modo seguro que asi era. Se fijo en su aspecto algo sucio y descuidado, seguramente había estado andando por ahí todo el diría, tenia las patas el rostro y el cabello lleno de barro. –Me iré… no es necesario que me eches, pero antes quiero que te quede claro que no estaba jugando ni burlándome de ti, no soy así, pensé que me conocías un poco. Ya… da igual, lamento haberte molestado, cuídate, y…-tragó saliva y comenzó a andar hacia la entrada de la cueva dándole ahora la espalda- Adiós…

Había intentado mostrarse fuerte y seguro en todo momento, y gracias a su esfuerzo la voz apenas le tembló cuando se despidió. No recordaba haberse sentido tan mal cuando abandonó el hogar donde había vivido tanto tiempo con Afrodita, o en ninguna otra ocasión. De algún modo se lo tenía merecido, bien sabía Adonis que no debía relacionarse con nadie pues sólo acababa haciéndoles daño, sólo estaba hecho para tratar con los animales del bosque.


Última edición por Adonis el Lun Feb 15, 2010 1:29 am, editado 1 vez
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Belenos
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Feb 14, 2010 8:38 pm

Belenos no había esperado encontrarlo allí, se quedó helado y quizás fue esa sorpresa lo que consiguió que Adonis dijera todas aquellas palabras sin que el centauro lo interrumpiera o lo atacara. Lo escuchó con una claridad estruendosa, notando que de nuevo sentía un niño, de nuevo parecía que él se había equivocado en todo. ¿Es que no era capaz de hacer nada bien? ¿por qué no podía usar la razón o el sentido común? Quizás era su sangre que impetuosa corría por sus venas, inspiró, notando que de nuevo sentía derrotado cuando el dios pasó a su lado, no hizo gesto alguno, su corazón estaba de nuevo acelerado en su pecho, latiendo con tal fuerza que cada pulsación era una punzada que lo estremecía.

Uno de dorados cascos pateó el suelo, trataba de luchar contra su orgullo, intentaba reaccionar aunque le diera la impresión de todo su cuerpo estuviera convertido en piedra. Frunció el ceño, no quería echarse en un rincón a llorar o aullar a la luna, él no era así, tampoco era del tipo de criatura que se echaba en una esquina a dejarse morir, no era capaz, era un luchador, no una hoja que lleva el viento o un palito que arrastra la corriente. Necesitaba igualar los puntos, necesitaba satisfacer esa ansía salvaje de devolver el golpe.

Se volteó y galopó tras Adonis, lo cogió de repente por la cintura, reteniéndolo, lo lanzó contra una pared con cierta fuerza, se inclinó y le tomó el rostro entre las manos, con brusquedad, haciendo que lo mirara-Te golpearé..en los labios-y tomó su boca en la suya, abarcándola por completo, saboreándola, era un beso salvaje, violento pero al tiempo pasional, intenso y muy cálido. Lo soltó al cabo de unos pocos segundos y se separó, notaban que sus labios ardían y sus mejillas también-sube..-se dio la vuelta, ofreciendo su grupa
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Adonis
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Feb 14, 2010 9:20 pm

El aire fresco del atardecer revolví sus cabellos rubios y sentía que lo ayudaría a calmarse, le tomaría un par de horas llegar hasta el castillo y para entonces ya se había tranquilizado y nada notaría nada extraño en él. Un buen baño, comida caliente y su cama de siempre y para el día siguiente se sentiría mejor, o eso esperaba, pues no imaginaba pasar más que una noche con tanto dolor, Se sobresaltó al verse de repente atrapado entre una de las paredes y el cuerpo del centauro, lo había tomado por sorpresa pues perdido en el sonido lejano del viento no había percibido el galope de Belenos al salir de la cueva. Parpadeó confuso ante sus palabras y luego sintió sus labios sobre los suyos, devolviéndole el beso que él le había dando antes, aunque era diferente, intenso, frenético. Se quedó muy quieto dejándose besar, aceptando aquel extraño “castigo” por lo de antes, la verdad no se lo esperaba, y estaba seguro de que luego lo soltaría y lo dejaría allí parado yéndose de regreso a su cueva, pero no lo hizo al contrario le ofreció montarlo y su sorpresa aumentó más.

Se tocó los labios con la punta de los dedos algo incrédulo, sin saber porque había cambiado de idea. No puso quejas y asintió subiéndose a su lomo, sentándose con las piernas a los lados de su cuerpo musculoso y cubierto de pelo grueso. -¿A dónde vamos? –preguntó aún confuso por la reacción del centauro. No sabía muy bien como debía actuar ahora, o si el otro seguía enfadado con él. Tal vez simplemente lo llevaría de vuelta al castillo. Se agarró del pelaje de lomo para no caerse cuando comenzara a andar y afianzó mejor las piernas. Sentía deseos de acomodarle el cabello y quitarle el barro de las mejillas, peor la verdad es que no se atrevía a tocarlo, no estaba seguro de si lo odiaba. No sabía que decir, o sobre que hablar, prefería dejar lo de antes atrás y no hacer más comentarios al respecto, pero el ambiente estaba tenso y extraño entre ellos.

Suspiró y se dedicó a ver el paisaje del bosque, como las sombras ganaban terreno a medidas que el sol desaparecía y la dama redonda y plateada hacía su aparición en un paño oscuro pintado de estrellas. No sabía que hora era, pero si apenas el sol se escondía aún no era tarde, los animales comenzaban a irse hacia sus casas para dormir, pero él no tenía ni una pizca de sueño, estaba aún demasiado alterado por lo ocurrido como para poder conciliar el sueño.


Última edición por Adonis el Lun Feb 15, 2010 2:50 pm, editado 1 vez
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Belenos
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MensajeTema: Re: Invitado   Lun Feb 15, 2010 2:16 pm

Belenos no se movió en un primer momento, se limitó a sentir el peso de Adonis, como apretaba sus muslos contra sus poderosos flancos, la tibieza de su piel pero sobre todo era muy sensible a su estado de ánimo. Como un caballo es capaz de adivinar el humor de su jinete, él supo enseguida la enorme tensión que estaba agarrotando a Adonis aunque en ningún momento la hubiera expresado en su voz o expresión, pero estaba allí, contenida bajo un férreo control que lo asombró. Podía llevar hasta la entrada del Olimpo y decir adiós, no volver a verlo o por lo menos evitarlo durante un cierto tiempo pero esa idea le producía un enorme rechazo, puede que hubieren peleado, enfadado, pero no por eso tenían que separar sus caminos para siempre o por lo menos era lo que él deseaba.

Comenzó a trotar con suavidad, moviéndose sin brusquedad, dejando que su cuerpo fluyera, ondulando, se iba internando en lo más profundo del bosque, tomando unas veredas ocultas a muchos ojos y que él, como protector de aquella foresta conocía, eran ese tipo de caminos que se transmiten de padres a hijos, en este caso de hermano a hermano. Quiró le había mostrado aquel lugar cuando era un potrillo, una especie de regalo de cumpleaños para Belenos. El centauro se introdujo por medio de unas terribles zarzamoras y aunque parecía que éstas iban a dañarlos con sus terribles espinas, se las arregló para ir entre ellas sin ser tocado.

Hasta que salariaron a unos arbustos frondosos y muy cargados, Belenos, se arrodilló en la hierba de tal forma que ahora los pies de Adonis tocaban el suelo plenamente. Se viró hacia el dios y le hizo un gesto para guardara silencio. Desde su posición se divisaba una laguna como no había ninguna otra en todo el Bosque. Las aguas eran muy claras, celesta y alimentadas por unas pequeñas cascadas que caían entre las blancas piedras, pero lo más sorprendente era los nenúfares que flotaban en la superficie, eran luminiscentes, de colores violetas, azules, amarillos y rosas, emitían un suave resplandor que atraía a las mariposas cuyas alas se llenaba de un polvo incandescente.

Justo enfrente a ellos apareció la criatura más esquiva de todo el Bosque, un unicornio, pero no era cualquiera, era un unicornio hembra, con crines de un tono rosado y un cuerno de tono perla que emergía de su frente como una estrella, sus ojos eran oscuros, brillantes y profundos y detrás de ellas aparecieron dos potrillos, eran sus crías, casi no tenían cuerno, uno era blanco como su madre y otro de tono celeste, ambos corrieron tras la hembra que se detuvo en la orilla, cautelosa, moviendo las orejas para luego inclinarse y comenzar a beber. Los pequeños unicornios estaban más interesados en las mariposas, uno se atrevió a entrar en el agua pero enseguida relinchó y salió, agitando su cola como un molinillo.

Belenos se tapó la boca con una mano para no reír cuando el unicornio celeste estornudó al meter el hocico en uno de los nenúfares.
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Adonis
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MensajeTema: Re: Invitado   Lun Feb 15, 2010 3:05 pm

Guardó silencio todo el rato, al parecer el centauro no tenía nada que decirle, y el tampoco sabía que podía comentar, así que el silencio le pareció lo mejor para no causar más discusiones. No tenía idea de hacia donde iban, conocía muy bien el bosque, pero no tanto como Belenos, tal vez estaban yendo hacia el olimpo, pero no estaba seguro, tomaban senderos pequeños y ocultos entre árboles altos y frondosos que Adonis nunca había pisado, y aunque intento adivinar hacia donde se dirigían dieron tantas vueltas que le resultó imposible orientarse. A pesar de tratarse de un paso ágil no era brusco, y su andar permitía a su cuerpo relajarse y no ir tan tenso, de a poco soltó los pelos del lomo de los que antes se agarraba para pasar a apoyar solamente sus manos ya que no era difícil mantener el equilibrio pues los movimientos eran delicados.

Finalmente llegaron al destino, Adonis había estado en muchos sitios, conocía Atenas que tenía hermosos paisajes, también el olimpo e incluso el inframundo, pero aquel lugar parecía salido de un libro de maravillosas historias. Era un pequeño paraíso oculto de las miradas de las criaturas que no eran dignas de apreciar tanta belleza. El sonido del agua que caía por las rocas formando una cascada y alimentando el lago perfectamente cristalino era arrullador. Cuando el centauro se inclino para que quedara más cerca del suelo el Dios bajo procurando ser silencioso para no espantar a aquellas hermosas criaturas que se habían acercado a beber el elixir de la vida. Sólo una vez había visto un unicornio, y apenas era un niño, pero conversaba ese recuerdo intacto pues se había enamorado a primera vista de aquellas criaturas de una perfección y belleza sublime, tan puras y hermosas que el que quisiera hacerles daño para obtener su sangre merecía el peor de los castigos. Se quedó muy quieto junto a Belenos observando el espectáculo, maravillado y agradecido de que le mostrara un sitio como ése, un lugar que seguramente pocos conocían o habían visto alguna vez.

-Gracias…-murmuró en voz muy baja para no espantar a los potrillos que ahora jugaban dando saltitos en las orillas del lago mientras su madre mantenía la cabeza erguida y las orejas tiesas atenta a cualquier peligro posible lista para huir con sus pequeños. Apartó un momento la vista de aquella escena y la volvió a Belenos, dudó antes de decir lo siguiente, pero en verdad estaba un poco preocupado. -¿Estas bien? –no se refería precisamente a su mal aspecto, embarrado, con el cabello revuelto y enredado, sino más bien a su estado anímico, lo había visto alterado, y deseaba saber si podía hacer algo para animarlo un poco.
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Belenos
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MensajeTema: Re: Invitado   Mar Feb 16, 2010 1:00 pm

Belenos apartó los ojos del espectáculo y los posó en el rostro de Adonis, en realidad no sabía como se sentía, ahora que había pasado el arrebato de furia, estaba más confundido todavía, aquel hombre que estaba frente a él lo había besado en los labios y él también había tomado su boca, había entrado en celo cuando sus cuerpos estuvieron en contacto en su lecho, gimió cuando los blancos dientes se hundieron en su cuello y todo el control sobre sus acciones se evaporó en unos miserables segundos. Pero Adonis no era un centauro, no era humano, era un dios y además le había dicho que no entendía aquellas cosas, aquellos gestos posesivos de Belenos..pero lo había besado. Ya no sabía que creer ni que pensar, Adonis lo contradecía con sus palabras y sus acciones.

No emitió palabra alguna, justo en ese momento la madre unicornio llamó a sus pequeñas y se volvió a internar entre los árboles con un destello plateado. Belenos se puso en pie, apartándose de Adonis y se dirigió a la pequeña laguna, entró en ella y fue hasta uno de los nenúfares fosforescentes, de tono azulado, muy parecido a los ojos de Adonis aunque los del dios fueran dos gemas de incomparable belleza. Lo cortó, éste continuaba resplandeciendo, de hecho se decía que no se secaban ni se marchitaban, fue hasta la orilla con la flor en la mano, notando que sus mejillas de coloreaban ligeramente, maldijo que traicionaran sus estados de ánimo.

Fue hasta Adonis, se inclinó y sus dedos apartaron algunas hebras de dorados cabellos, puso el nenúfar en su oreja derecha, de tal forma que le resplandor de la flor se unió a los ojos del dios. Belenos no sabía pedir disculpas, no le habían enseñado nada de eso, tampoco perdón pero de alguna forma lo intentaba, intentaba que Adonis comprendiera que ya no estaba enfadado, ni furioso pero que su orgullo impedía que soltar un largo discurso o que emitiera un discurso sobre lo sucedido. Él era una criatura del momento, de cada instante, da cada latido. Los dedos descendieron y le tocaron la mejilla a Adonis, justo en ese momento se puso el sol, el nenúfar aumentó su destello, su luz crecía en la oscuridad.
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Adonis
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MensajeTema: Re: Invitado   Lun Feb 22, 2010 6:32 pm

EL dios se quedó en su sitio, a metros de la laguna donde las criaturas mágicas se alejaban probablemente a su hogar con la pronta llegada de la noche. El ambiente allí era tan pacífico que todo sentimiento negativo que tiempo antes pudo concentrarse en su interior consecuencia de la discusión con Belenos parecía evaporarse, como si la misma brisa de la noche lo purificara y le devolviera la paz de ser uno con la naturaleza que los rodeaba. Vio al centauro alejarse y no descubrió sus intenciones hasta que lo vio volverse con aquella flor azul intenso entre sus dedos. Aquel elemento de pétalos perfectos fue a parar a su oreja decorando así sus cabellos claros, haciendo un juego perfecto con sus ojos brillantes y vivos. Siguió con la mirada cada gesto del centauro cuando le colocó la flor y luego lo miró al tenerlo en frente, podía notarse en su expresión que ya no estaba enojado por lo de antes, tal vez como a él, aquel sitio le había devuelto la paz.

Aunque muchas veces no comprendía sus actitudes, e incluso no comprendía sus propios sentimientos o la razón tras sus sensaciones quería permanecer cera de Belenos. Más que un deseo racional, como los que solía seguir, era una necesidad de él, De escuchar su voz, sentir sus dedos sobre la mejilla en una caricia tierna, escuchar sus pezuñas golpetear contra el suelo cuando trotaba, o simplemente verlo, con s figura esbelta y masculina en medio del bosque que era su hogar. Aunque todo aquello fuera muy extraño, no quería que por eso cambiara, no quería volver a hacerlo enojar, y se prometió a si mismo que no dejaría que sus ideas racionales volvieran a someter a sus sentimientos, y que de ahora en más siempre que estuviera en presencia del pelirrojo actuaría según sus emociones le dictaran.

Le sonrió suavemente y levantó una mano tomando la del otro pero sin apartarla de su rostro, ya había caído la noche, y el claro estaba iluminado apenas por los rayos lunares que proyectaban las figuras de los árboles altos sobre el agua. Las luciérnagas revoloteaban por todas partes y los nenúfares con la ausencia de la luz solar parecían más intensos que antes. Quería decir algo, pero si lo hacía sería como romper aquel hechizo que los mantenía unidos con la sola mirada. De repente le vino a la memoria lo ocurrido aquella misma mañana, cuando despertaron, y sintió sus mejillas colorearse ante aquel recuerdo, y su corazón bombeo de repente más sangre a todo su cuerpo aumentando el ritmo cardíaco. Había sido tan placentero sentir sus labios recórrele la piel de aquella forma mimosa y posesiva, con su aliento tibio rozando cada centímetro que su único deseo era volver a sentirlo.
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Belenos
Centauro
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MensajeTema: Re: Invitado   Lun Feb 22, 2010 7:14 pm

Belenos se le quedó mirando, de nuevo percibía como su corazón se aceleraba demasiado, Adonis tenía poder pero no el poder temible y violento de algunos dioses, no era eso, tenía el poder de dominar a seres como él que por naturaleza eran impetuosos y pasionales, lograba que doblegara incluso cuando deseaba hacerle daño o estaban tan encolerizado que quería triturarlo con sus cascos. Ése era el poder de Adonis, conseguía que él cediera cuando no cedía ante nada ni ante nadie. Le asustaba que fuera capaz de dominarlo aunque el inmortal no lo supiera o no se percatara de ello.

Notó aquellos dedos sobre su mano, inspiró, en aquella penumbra Adonis se tornaba más hermoso y él se sentía más desastroso porque tenía el rostro todo pintorreteado por el barro, su cuerpo equino también estaba lleno de lodo y sus cabellos eran una mata salvaje sin lustre. Notaba que sus mejillas se encendían levemente porque se estaba percatando que deseaba lucir bien para él, era tan extraño, se sentía inexperto, torpe y tan vulnerable que en ocasiones no podía evitar ser muy brusco porque los nervios vencían su autocontrol.

Aproximó su rostro y le besó una mejilla con suavidad, dulcemente, luego se separó-ya no estoy enfadado, Adonis-susurró. Sentía la noche en torno a ellos, de nuevo tenían que separarse, no podía convertirlo en su prisionero-¿te llevo?..déjame llevarte sobre mi grupa-su tono fue profundo casi un ronroneo.
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Adonis
Dios menor
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Fecha de inscripción : 22/01/2010

MensajeTema: Re: Invitado   Lun Feb 22, 2010 8:34 pm

La sonrisa le llegaba casi hasta los ojos, se sentía dichoso de estar allí con él, en una intimidad diferente, pues aunque no estaban solos pues miles de criaturas habitaban el bosque a su alrededor nadie los molestaba. Sus labios fueron tan suaves cuando rozó su mejilla en aquel beso que casi lo hizo estremecerse, el sonido de su voz profunda y clara era una melodía cadenciosa que parecía inducirlo a una hipnosis desconocida que atontaba sus pensamientos. –Ya me di cuenta….-susurró suavemente. Lo miró y asintió levemente, tenía razón en que debía regresar al castillo, terminar de una buena vez con el recado para Zeus y descansar. Ni quería pensar en el escándalo que el padre de los Dioses armaría por su inesperada ausencia, pues había desaparecido por un día completo sin dar ningún aviso. Pero poca importancia le dio a la posible ira del Dios, pues bien sabía que había valido la pena.

Le tomó la mano al centauro y lo hizo caminar junto a él hasta el lago, se inclinó allí y uso sus manos como cuencos para atrapar un poco de agua cristalina, se incorporó y le lavó cuidadosamente el rostro quitándole los rastros de barro, deslizando los dedos por los pómulos, la frente, los ojos y los labios. Repitió la acción una vez más asegurándose de que no hubiera ninguna mancha que enturbiara sus masculinas facciones y se sacudió las manos conforme al ver su trabajo terminado. –Si, es mejor que regrese, es bastante tarde ya.

Dicho esto se subió a su lomo y se acomodó enseguida, se había acostumbrado ya a andar sobre él, y le parecía muy cómodo y placentero. Guardó silencio buena parte del camino, disfrutando del paisaje a sus costados, y de la compañía del centauro, no tenía nada de sueño, y planeaba disfrutar del viaje y la presencia de Belenos todo el tiempo que fuera posible. –Aún tienes que cumplir tu promesa de enseñarme a usar el arco, y yo la mía de llevarte de paseo a la ciudad –comentó al ver a lo lejos el enorme castillo que se erguía entre las montañas, sus cúspides se perdían en las nubes nocturnas. Cuando estuvieron lo bastante cerca se bajó de un saltito de su grupo y quedó frente a frente con él, quería hacer planes de nuevo, saber cuando volverían a verse. No quería acabar siendo un estorbo para el centauro, seguro él tenía muchas cosas que hacer, y quería darle su propio espacio, así que le pareció mejor dejar que él lo decidiera.
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Belenos
Centauro
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MensajeTema: Re: Invitado   Mar Feb 23, 2010 9:44 am

Belenos había reído levemente cuando el dio lo llevo hasta la laguna en cuya superficie brillaban los nenúfares, las luciérnagas se alzaron de las flores para realizar un vuelo ascendente que los rodeó a ambos como si fuera una cortina de luz. Se inclinó levemente para facilitarle la labor a Adonis puesto que en su forma de centauro era mucho más alto y el inmortal se veía obligado a ponerse levemente de puntillas para llegar hasta su rostro. Suspiró cuando las finas manos se movieron por sus rasgos, quitando aquellas manchas que eran casi unas pinturas de guerra, le sonreí y buscaba sus ojos mientras Adonis lo limpiaba, las gotas cristalinas corrieron por sus altivos pómulos y se quedaron atrapadas entre las espesas pestañas que realzaban sus feroces orbes granas.

Le encantó que subiera a su lomo con aquella libertad, a medida que pasaban más tiempo juntos, Adonis se estaba volviendo más y más un jinete experto aunque no fuera consciente de ello. Apretaba los flancos con los muslos, movía su cuerpo levemente junto con el de Belenos, amoldándose para no caer, sus manos ceñían al fuerte cintura de Belenos y ocasiones atrapaba los largos cabellos rojos para jugar con ellos entre sus dedos, tanta confianza había adquirido que estaba completamente relajado mientras el centauro galopaba con poca velocidad para ascender las pendientes.

Tuvo un pensamiento que lo turbó, le hubiera gustado saber como se sentiría si Adonis cabalgara sobre él desnudo, suponía que las sensaciones para ambos aumentarían pero desde luego no iba a pedirle que se despojara de sus ropas para comprobarlo aunque era un deseo ardiente, sensual que lo confundió por completo y colmó sus mejillas de sangre, se alegraba que el dios estuviera sus espaldas para no ver su cara sonrosada. Pero suponía que esa súbita idea provenía del encuentro que había tenido aquella mañana, cuando se colocó sobre él y sus labios exploraron su rostro y su cuello, saboreándolo. Y Adonis lo había besado en la boca, su primer beso, y luego él lo besó, pero ninguno fue capaz en cada una de las ocasiones para ponerse de acuerdo y corresponder al beso. Fue tan extraño, tan fascinante. Ya no estaba enfadado pero no sabía bien en que terreno estaba pisando.

Se detuvieron a la entrada y el dios descabalgó, Belenos se aproximó, escuchándolo-sí-asintió-y te enseñaré…-le sonrió, mostrando sus caninos-pero me gustaría..me gustaría que me enseñaras Athenas, ir contigo..-dio un paso más y alzó una pata, moviendo la cola nerviosamente-tú serías mi maestro allí-alzó la mano y sus dedos rozaron la flor.
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