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 Invitado

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Belenos
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MensajeTema: Invitado   Dom Ene 31, 2010 5:22 pm

Para llegar a la cueva del centauro tuvieron que pasar bajo una pequeña cascada pero no se mojaron que esta formaba un arco, un salto antes de caer en el estanque que estaba al fondo del pequeño desfiladero. El hogar de Belenos estaba excavado en la roca blanca, la entrada era lo bastante grande para permitir la entrada de un centauro con la cabeza gacha. Y era cubierta por una cortina de enredaderas en flor que Belenos apartó galantemente para dar paso a su ilustre invitado.

-Claro que no, vivo solo-sonrió. Se adelantó y dejó el arco en la esquina donde había otros dos más, uno era evidentemente más pequeño, para un potrillo, con el cual él mismo había aprendido. Se dirigió al centro de la cueva y alzó las manos, poniéndose de puntillas, en el techo colgaba una especie de jaula espaciosa, hecha con cristal de roca y madera-despertad, perezosas-la agitó y las luciérnagas que estaban en su interior se agitaron y comenzaron a despedir una luz dorada verdosa. El centauro introdujo varios trozos de frutas que los insectos acogieron con evidente jolgorio.

-Bienvenido-Belenos fue hasta uno de los estantes que estaba excavado en la pared, en él había varias mantas de lana dobladas, limpias y que olían a flores. El pelirrojo cogió dos de ellas y se dirigió a Adonis. De nuevo lo tomó de la mano y lo guió al fondo de la cueva, pasaron junto a un lecho grande excavado en el suelo, lleno de hierba procedente del lago cristalino unos pasos más allá había un pequeño pasillo que descendía comunicando con otra cueva. Se escuchaba el agua burbujeando, era un manantial de agua caliente, el techo estaba abierto para dejar pasar la luz del sol o la luna.

-Aquí puedes bañarte-le entregó las mantas, le señaló unos hierbas mentas para que frotara con ellas si lo deseaba-voy a hacer la cena, ¿tienes hambre?-sin poderlo evitar le tocó los cabellos de oro que bajo la suave luz de la noche eran de tono plateado.
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Adonis
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Ene 31, 2010 6:02 pm

Paseó su vista lentamente por aquel hermoso lugar, le resultó fascinante, cada detalle era precioso. Había adaptado la naturaleza a sus necesidades, pero no demasiado, por lo que el ambiente aún se veía silvestre, pero cómodo y acogedor. Todo le parecía muy hermoso, era un hogar verdaderamente perfecto, el sitio ideal donde vivir. Entró cuando el otro corrió aquella bella cortina hecha con flores naturales, al moverla algunos insectos revolotearon alejándose de ellas y el aroma llegó hasta su nariz, dulce y cálido. Ingresó y tocó con la palma de la mano la roca blanca de las paredes, estaba sorprendentemente tibia, y dentro no hacía frío como el exterior, el ambiente estaba levemente cálido.

No podía dejar de reparar en cada bello detalle. Belenos era muy afortunado de tener un sitio así para él, oculto de las miradas de los demás seres del bosque, pero a su vez conviviendo con ellos en una perfecta armonía. Sirviéndose de la naturaleza, uniéndose a ella, viviendo en comunión con las flores y los insectos. Se notaba en su expresión la maravillado que estaba con el lugar, y además no dejaba de girar la cabeza lentamente para no perder detalle de ningún rincón de la cueva.

-Es hermoso…. Tienes un hogar muy lindo –afirmó dejándose guiar por el hacia el fondo de la cueva, sintiendo aquel vapor cálido que ascendía desde el agua burbujeante más abajo, parecía tratarse de un pequeño manantial con aguas termales naturales. Tomó las mantas que le ofrecía, y su cuerpo tembló ligeramente al contacto de ese vapor calentito contra su cuerpo helado. Volvió la vista al pelirrojo con aquella sonrisa alegre dibujada en su rostro como si fuera una pintura en un mural. –Si tengo un poco de hambre, pero tú necesitas bañarte también, estas helado, luego prepararlos la cena.

Tiró de su mano y lo hizo bajar con él hacia aquella pequeña piscina natural, se quitó la ropa lentamente de espaldas al centauro dejando sus prendas prolijamente dobladas a un lado sobre unas rocas planas. Luego giró un poco el rostro para mirarlo y le hizo un gesto para que se acercara al agua.
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Belenos
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Ene 31, 2010 6:15 pm

Belenos se sorprendió, había pensado que el dios preferiría estar a solas, disfrutando del baño en intimidad, no había esperado que quisiera bañarse con él. Sus ojos se posaron en la figura del inmortal cuando se fue desprendiendo de cada una de las capas de túnicas fue como ver a una rosa blanca abriendo uno a uno sus bellos pételos. Sintió que el corazón se aceleraba, notando que a pesar de que había visto seres humanos desnudos algunas vez, de lejos, cuando se adentraban en la fuentes de las ninfas, atrapados por sus encantos, nada lo había preparado para ver a aquel dios sin vestimenta alguna. Era conmovedor y al tiempo lo turbaba, no entendía por qué de pronto sus mejillas se coloreaban, prefirió reinarlo al leve vapor los rodeaba.

Se adelantó y fue entrando en la piscina, había dispuesto unas roncas anchas a modo de escalones, era redondeada, ancha, sus aguas cristalinas eran de tono turquesa puesto la piedra del fondo y la de en torno era blanca. Leve burbujas se elevaban desde el fondo, no era muy profunda, el líquido elemento llegaba a la altura del pecho. Emitió un profundo suspiro de satisfacción cuando sus lastimadas plantas sintieron el masaje del agua y las heridas comenzaron a ser desinfectadas por el agua caliente pero que no ardía, era simplemente perfecta.

Sonrió y se sumergió, sus largos cabellos flotaron en la superficie, limpiándose y adquiriendo aquel tono rubí. Volvió a emerger y dejó escapar un risa de regocijo, el cansancio de su cuerpo parecía ser borrado por el agua, la leve brisa nocturna que entraba por el techo y evitaba que el ambiente fuera agobiante por el calor y la compañía.

Nadó un poco hasta uno de los bordes y se puso en pie, alargó las manos hacia Adonis, ofreciéndolas como apoyo para que bajara hasta el agua, los gotas cristalinas recorrían su pecho musculoso y aquel rostro salvajemente atractivo, fiero y masculino.
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Adonis
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Ene 31, 2010 6:36 pm

Lo observo entrar al agua, satisfecho de que aceptara la idea de tomar un baño, pues lo había notado cansado y frío, le vendría bien relajarse un poco antes de hacer la cena y dormir. Simplemente lo observó desde la orilla, de pie en las rocas, viéndolo sumergiste en el agua tibia y empapar por completo su larga caballera, humedeciendo su cuerpo, disfrutando de la sensación. Miró luego los redondeados escalones pulidos en la ropa, y dudó, eran tan redondeados, sin ángulos, que pensaba que si ponía un pie en ellos acabaría resbalándose y dándose un buen golpe. Regresó la vista a Belenos cuando se le acercó y tomo sus manos usándolas como punto de apoyo para bajar las escalinatas, el sitio no era profundo, pero el nivel del agua le llegaba mas o menos hasta los hombros.

Se estremeció ante la diferencia de temperatura entre su cuerpo helado y entumecido con el agua cálida y vaporosa. Cerró los ojos y dio un suspiro profundo de satisfacción, sentina como las burbujas acariciaban cada rincón de su cuerpo cansado por la larga caminata, era una sensación extremadamente placentera, que disfrutó por unos largos instantes. Abrió luego sus ojos azules y miró a los del otro, se veía arrebatadoramente apuesto, tan masculino en sus facciones, con su cabellera empapada cayendo por sus hombros anchos, pensó que era simplemente perfecto. Aquellos pensamientos lo hicieron ruborizarse un poco, se sentía algo acalorado, pero supuso que se debía al ambiente mismo de aquel lugar. Soltó una de sus manos y tomó un poco de agua mojándose el cabello y la nuca sintiendo como las gotitas de líquido cristalino bajaban por su cuello perdiéndose en el espejo de agua.

El ambiente era tan tranquilo que se sentía casi como en su hogar. No, en realidad mucho mejor que al que se veía obligado a llamarlo hogar, no le gustaba vivir en el olimpo, así como tampoco en Atenas con Afrodita, o en el inframundo. Nunca había terminado de encontrar su lugar en el mundo, pero ese sito era muy similar a lo que siempre había soñado….

-Belenos, ¿Cuántos años tienes? –preguntó de repente cuando aquella idea se le vino a la cabeza, pues eso lo tenía algo confundido, y le dio curiosidad. Caminó hasta una de las rocas planas que estaban a la izquierda y se sentó en ella, como allí el agua era más baja estando sentado el agua le llegaba hasta el inicio del cuello. Recargó a espalda contra el borde y simplemente lo observó a la espera de su respuesta.
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Belenos
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Ene 31, 2010 6:49 pm

Belenos estaba tomando entre sus dedos las hojas de menta cuando escuchó su pregunta, se giró hacia él dios y nadó hasta su posición, sonriendo aunque se hundió un par de veces porque no se terminaba de acostumbrar las piernas de formas adecuada para mantenerse a flote. Se detuvo frente a él, puso lo pies en el suelo resbaladizo, dejando que el agua llegara a su pecho, lo observó, se veía más feliz Adonis, sus ojos relucían reflejando casi de forma perfecta el tono turquesa de las aguas en las que ambos estaban inmersos.

Alargó una mano, solo dudó unos segundos, contrariamente a lo que las personas creían los centauros eran sociables, como los caballos, no era convertían en ermitaños por placer sino por las circunstancias. De pequeño recordaba bañarse muchas veces con su hermano y como éste lo peinaba y frotaba su cuerpo en la piscina, aquellos fueron tiempos felices. Le cogió de una mano e hizo que alzara el brazo con suavidad, comenzó a pasar las frescas hojas de menta por la aterciopelada piel de cisne de Adonis.

Frotaba con delicadeza, empapando las hojas y quitando algunas manchas que lluvia no se llevo-tengo doscientos diez años-confesó, inclinó levemente la cabeza-soy joven para la media de los centauros..-de repente se mordió apenas los labios, no quería que lo considerara menos fuerte por lo que iba a decir-no soy un potrillo pero tampoco un macho adulto..-dejó caer el brazo y cogió el otro, para darle el mismo trato-¿Y tú? Eres un dios-sus orbes de tono grana se posaron en los de Adonis-pero no actúas como uno de esas viejas deidades irascibles..eres distinto.
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Adonis
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Ene 31, 2010 7:17 pm

Observó atento el trato que le daba a su cuerpo, le sorprendía lo delicadas que podían ser sus grandes manos, siempre que lo había tocado había procurado ser suave y amable, le gustaba ese detalle, parecía preocuparse por su bienestar, y no estaba acostumbrado a eso, desde hacia tiempo vivía solo y de forma independiente, acostumbrado a arreglarse por su cuenta se le hacia extraño que lo cuidarse como si fuera un crío, pero no le desagradaba tampoco. Dejo que lo lavara de aquella forma, haciéndolo sentir como un niño de nuevo, la fricción de las hojas de menta frescas contra su cuerpo era satisfactoria, así que se lo veía feliz y a gusto, extrañamente cómodo a pesar de que no acostumbraba a bañarse con otros, o a mostrar su cuerpo.

Asintió ante su respuesta, y su deducción lo llevo a pensar que era un adolescente, estaba en aquella transición a ser un verdadero adulto. No se diferenciaba tanto de él quien en algunos aspectos era ya muy maduro y responsable, mientras que en otros se comportaba como un niño malcriado. Efectos de su crianza, o eso decía él. -¿Yo..? Mmm…bueno, soy uno de los Dioses más jóvenes –afirmó sin querer delatar su edad por una parte porque no le gustaba, y por otra porque en realidad no la sabía exactamente, había perdido ya la cuenta de cuantos años llevaba con vida y el tiempo no era algo que fuese de su preocupación, de todos modos su cuerpo no envejecía, mientras que su alma se iba volviendo más arisca al trato con otros Dioses, y mas vuelta hacia la naturaleza que tanto adoraba.

-¿Distinto? –Parpadeó un poco confuso, no comprendía en que sentido lo decía, y tampoco supo que responder o como justificarse, así que decidió preguntárselo -¿Por qué dices que soy distinto? Soy igual que todos ellos… egoístas, malhumorados y posesivos –sus palabras se desaparecieron de sus labios con un extraño rencor. Aquello le había recordado a Afrodita, y no era alguien en quien le agradaba pensar. Muchos años ya los separaban, y aunque no tenía ningún deseo de verla de nuevo, había sido alguien muy importante a lo largo de su vida. Cuando el centauro termino de lavar sus brazos él tomo algunas hojas de fresca menta y se acomodo de modo de quedar tras él y comenzar a frotarlas contra su espalda con cuidado, esperó que le agradara aquel masaje y se relajara más. Una vez terminó de lavar sus amplias espaldas tomó algo de agua entre sus manos y la deslizo por su piel para quitar los restos, pasando las yemas y palmas de sus manos por aquella piel ahora tibia dejándola perfectamente limpia.
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Belenos
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Ene 31, 2010 7:39 pm

Belenos no respondió todavía a su comentario, dejó que lavara la amplia y fuerte espalda, apartando a un lado la larga cabellera roja que colocó sobre uno de los fuertes hombros para que colgara sobre su pecho desnudo. Disfrutó de los cuidados que hacía mucho que nadie le prodigaba, emitió suspiro de placer profundo, que no escondía que estaba encantado con el masaje que recibía, incluso cerró los ojos sobre aquellos orbes granates que resplandecían de pura satisfacción.


-Mmm..-el tono fue masculino, suave y casi silencioso, se arqueó cuando aquellas manos recorrieron al suave piel, delineando los músculos y la larga columna. Nunca creyó que fuera tan maravilloso su tacto, su forma de tocar, de deslizar las yemas para despertar y hacer palpitar cada punto sensible de su epidermis. Se sentía diferente de cuando se bañaba con su hermano, no tenía nada que ver, era una sensación completamente distinta.

-Su fueres posesivo..-no se viró, era más fácil hablar de aquella forma cuando uno se exponía abiertamente-¿me pondrías una soga al cuello como si fuera un vulgar caballo?-alguno héroes ya lo habían intentado, domarlo de esa forma violenta, tratando de doblegarlo como un vulgar potro, a esos héroes que ni siquiera les preocupaba si él era un ser con consciencia propia, capaz de hablar, de cantar, de cuidar y de sentir dolor o placer.

Poco a poco se fue virando, abrió los ojos y lo miró desde su altura-si hubieras sido un idiota no hubiera vuelto a dirigirte la palabra-se inclinó muy despacio, a pesar de estar solo deseaba que aquello quedara en la más estricta intimidad entre ellos dos, ni la brisa de la noche tenía que saber-no dejaría que estuvieras aquí conmigo…-frunció el ceño levemente-me gustas-apartó el rostro, turbado por sus propias palabras, había hablado demasiado.

Para disimular, se alejó para buscar más hojas de menta, queriendo ahogarse, ¡¿por qué había dicho semejante estupidez?!
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Adonis
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MensajeTema: Re: Invitado   Sáb Feb 13, 2010 6:42 pm

Le resultaba entretenido y extrañamente satisfactorio ver como las sublimes gotitas de agua transparente se deslizaban por la piel del centauro, desde sus hombros pasando por cada músculo de su espalda hasta perderse en el agua que le llegaba hasta las caderas. El tacto de su piel era tibio y nada aspecto, suave pero fuerte y duro. Agradable al tacto de sus dedos, recorrió sin pensarlo sus músculos delineándolos uno a uno, conociendo aquella parte del cuerpo de Belenos dejándose llevar por el suspiro de placer emitido por el pelirrojo que interpertó9 como una clara muestra de placer ante su masaje. Imaginó que se encontraría agotado después de tan larga caminata, después de lo acontecido horas antes en el pantano, y aquello lo ayudaría a relajarse y olvidarse de las tensiones que ponían más rígido su cuello. Cuando terminó de enjuagarlo llevo sus dedos largos hasta la base de su cráneo y le hizo un masaje allí, enredando extremidades pálidas con las hebras rojizas del otro, tocando y haciendo presión en su cuero cabelludo para después bajar por su cuello ancho y fuerte.

Respondió con aquella voz tranquila y musical que le salía sin proponérselo cuando se encontraba tranquilo, sin detener aquel masaje algo divertido por el comentario del centauro que tomó como una simple broma. –Eso es una tontería-argumentó sin duda alguna a la hora de exponer sus argumentos- No podría hacerlo, eres un ser libre y además, sería algo estúpido siquiera intentarlo, es obvio que no puedes “pertenecer” a nadie. –Sus dedos descansaron en la base de su cuello y descansaron allí observando la forma maravillosa en que sus cabellos largos y empapados dibujaban extrañas figuras sobre su piel brillante.

-Bueno, aunque tal vez una hermosa centaura si podría –bromeó un poco manteniendo aquel ambiente de confianza y tranquilidad. Cuando apartó sus hábiles manos del cuerpo de su acompañante lo vio virarse y buscó con sus ojos los ajenos, con cierta curiosidad infantil por descifrar que había escrito en ellos, aunque le resultaron imposibles de leer.

El corazón le dio un vuelco cuando escuchó aquellas palabras que lo dejaron boquiabierto, ¿era una broma? ¿Por qué le decía eso? No tenía ninguna sentido. Tal vez se refería a que le agradaba, o que le caía bien, que podían ser buenos amigos, pasear juntos por Atenas, recorrer el bosque, enseñarle a usar el arco…cosas como esas. Poco entendía Adonis de otros asuntos, después de todo su única pareja había sido Afrodita, y no estaba realmente seguro de que lo que hubiera sentido por ella fuera aquello que los mortales llaman “amor”, mas bien era una ciega fidelidad y devoción, una gran admiración por aquella diosa tan bella que lo había cuidado y mimado desde que era un pequeño. Lo vio alejarse bruscamente, y las palabras le quedaron atoradas en la garganta, pero sin posibilidades de que salieran por sus labios repentinamente resecos.

Tragó saliva y se humedeció los labios con la lengua, mientras ordenaba aquella maraña de pensamientos confusos para poder decir algo que tuviera alguna lógica. –Tu… también me agradas…-respondió con cierta inseguridad, se sentía confuso respecto a sus sentimientos, cierta era que no podía dejar de mirarlo, sus movimientos, sus expresiones sus palabras, todo en él lo cautivaba, pero pensó que se trataba de admiración, como la que había sentido por su única amante…¿estaba entonces equivocado y aquello que aleteaba en el pecho era su corazón palpitando por un sentimiento nuevo y diferente?
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Belenos
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Feb 14, 2010 9:48 am

Cuando Belenos escuchó esas palabras fue cuando soltó las hierbas que sostenía entre sus dedos, notando que las mejillas le quemaban, no entendía que estaba sucediendo, era demasiado joven para eso. Toda su vida había estado rodeado de machos centauros, siendo su mayo influencia su hermano mayor, Quirón quien le dio una educación que poco tenía que ver con los de su raza. Los centauros eran guerreros, se les inculcaba desde muy pequeños la disciplinas de la guerra, un código de honor y se cultivaba aquel orgullo que poseían innato para convertirlo en una de las fibras de intrínsecas de su ser.

Era cuando los centauros entraban en una primera madurez cuando se les permitía cortejar al sexo opuesto. Las centauras eran belicosas e impredecibles, tan ariscas como sus compañeros masculinos pero imbuidas de una gran feminidad que lograba aplacar la naturaleza agresiva de los machos. El cortejo era largo, elaborado y además con varios rituales, las hembras se podían permitir rechazarlos abiertamente y el macho tendría que aceptar su decisión, jamás un centauro pondría una mano sobre una centaura sin su permiso. Era una faceta de éstas criaturas que pocas personas conocían.

Pero Belenos nada sabía de eso, se había quedado solo muy pronto y hasta que no se había topado con la ilusión del pantano, no había estaba tan cerca de una hembra. No sabía quedaba alguna de su especie y si existía con toda probabilidad tuviera que competir con otros diez o quince machos por sus atenciones, lo que posiblemente terminaría en un derramamiento de sangre.

Nada sabía del amor ni del sexo, sabía que de ellos por las canciones y por lo contado por Quirón, pero era más fácil guerrear, luchar, matar que leer o preguntar sobre el romanticismo o el cortejo. Era un guerrero extraordinario pero un niño en otros aspectos y ahora comenzaba a percatarse de ello.

Estaba entre molesto y maravillado, por un lado porque Adonis parecía frenar su salvajismo y agresividad pero por otro porque se sentía vulnerable en su presencia y odiaba notar que podía ser débil. Él se considera fuerte, poderoso pero Adonis lograba que su rostro se coloreara y que desviara los almendrados ojos de los suyos por miedo a que pudiera leer sus pensamientos.

Se fue girando, despacio, alzó una mano, nervioso, se llevó varios mechones de aquel rojo imposible tras la oreja que parecía haber enrojecido levemente. Con valor fue alzando la cabeza, su rostro, poseedor de aquella belleza salvaje y masculina, estaba reluciente por la gran sonrisa que se dibujaba en sus labios, mostrando un poco los colmillos.

-Eso..es..me..-trató de buscar las palabras-me..alegra-volvió a fruncir el ceño, mirándolo de frente. Dio un paso hacia él pero se detuvo, inquieto como un potrillo-¿tienes hambre?-intentó romper aquel íntimo silencio porque le daba la impresión que él se podía escuchar su acelerado corazón. Los pies se doblaron y se hundió bajo el agua con un chapoteo. Emergió tosiendo y agarrándose a un borde, ahora le daba la impresión de ser el centauro más torpe y tonto de el Olimpo.
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Adonis
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Feb 14, 2010 10:16 am

Adonis no se había movido de su sitio en ningún momento, lo había observado alejarse aparentemente contrariado con lo que acababa de decir, pero ahora que volvía a mirarlo pudo notar aquel rubor curioso colorear su rostro y una sonrisa picara y graciosa curvó sus labios rosados. Se abstuvo de hacer comentarios al respecto y simplemente respondió a la pregunta con un asentimiento, con el baño se le había olvidado cuanta hambre sentía, después de todo tan sólo había comido unas frutas durante la larga caminata, y había gastado muchas energías. Rió abiertamente cuando lo vio toser, su torpeza le causó gracia pues el normalmente no se portaba así, era muy ágil y sus movimientos siempre tenían gracia y precisión.

No es que él no se sintiera nervioso, su corazón bombeaba sangre a una velocidad sorprendente, y podía sentirlo retumbando constante en su pecho, pero verlo al otro aparentemente nervioso mágicamente le dio más tranquilidad, al menos aquello resultaba extraño y nuevo para ambos. Se revolvió los cabellos rubios para quitarse el exceso de agua y salió de la misma buscando con la mirada algo con que secarse encontrando unas toallas suaves y tibias cerca sobre unas rocas. Tomo una y secó su cuerpo con ella, tenía un aroma a flores e incienso que era penetrante y hermoso, pensó que seguramente perduraría en su piel y al día siguiente cuando regresara al castillo aún podría sentirlo y recordaría aquella bonita velada.

Dejó la toalla a un lado y tomó ahora su ropa, la verdad no le aparecía demasiado usarla, se veía bastante arruinada y todavía algo embarrada aunque la lluvia había ayudado a quitar la mayoría de la suciedad. Al menos con el calor del ambiente se había secado así que sin pensárselo más se la puso vistiéndose nuevamente. Miró después al centauro mientras alisaba los pliegues de su pantalón claro. -¿Quieres que te ayude con la cena? No me gusta quedarme esperando sin hacer nada.
Esperó que el pelirrojo saliera del agua y después lo acompañó al interior del hogar, a pesar de que ya había pasado por allí no podía evitar dejar de fijarse en cada detalle de la vivienda. Era rústica y hermosa, natural, perfecta. Se respiraba un ambiente de paz distinto al del olimpo, la presencia de los animales nocturnos que a veces entraban no parecía molestarles a ninguno de los dos, y simplemente formaban parte de aquel ambiente acogedor. Si hubiera tenido que llamar hogar a algún sitio sin duda hubiera elegido uno como ese en lugar del majestuoso palacio donde moraba junto con el resto de los Dioses, o la magnifica casa que tenía con Afrodita en el reino mortal.

-¿Qué tengo que hacer? –preguntó dudando, sintiéndose de repente algo inútil pues nunca había preparado nada de comer, siempre había tenido a alguien más que se ocupaba de eso, mal acostumbrado a que lo atendieran y sirvieran ahora se daba cuenta que no sabía hacer muchas cosas. Esperó que le diera las indicaciones. -¿Qué vamos a cenar?
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Belenos
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Feb 14, 2010 10:44 am

Belenos había salido del agua desnudo, como siempre sin darle importancia a mostrar por entero aquel cuerpo marcado y firme pero al ver como Adonis se cubría, recordó la conversación que ambos habían mantenido al respecto, así que por cortesía hacia su invitado se puso una de las mantas de lana en torno a la cintura para cubrir su sexo, aunque esta se abría cada vez que caminaba, mostrando su torneado muslo. Se enrolló los cabellos, estrujándolos para escurrirlos y luego los dejó caer por su ancha espalda con despreocupación, sin molestarse en peinarlos aunque luego pareciera que Zeus hubiera lanzado una descarga eléctrica sobre ellos.

-Puedes ir cortando el queso y el pan-le indicó al joven dios, poniendo a su alcance un afilado cuchillo y una tabla pequeña de madera, a su lado puso una barra de pan blanco que las ninfas elaboraban con el trigo que salvaje y dorado crecían en algunos claros naturales del bosque y el queso que de cuando en cuando algún pastor temeroso dejaba en el linda de la foresta, como forma de muda adoración. Belenos lo recogía y a cambio, cada vez que una vaca, oveja o cabra entraba en el bosque la volvía a conducir hacia los campos para que fuera encontrada por el pastor. Así, éstos, siempre dejaban algo, agradecidos y el centauro sin entrar en contacto directo con ellos, protegía y devolvía el ganada cuando se extraviaba.

-No tengo carne
-frunció el ceño, puede que eso para Adonis fuera una molestia-soy herbívoro- al contrario que muchos los monstruos, él no comía carne, jamás. Le resultaba repulsiva aunque si ingería enormes cantidades de fruta, sus preferidas eran las manzanas rojas-Pero..si lo deseas, cazaré para ti-notó algo extraño en su pecho, era un ofrecimiento muy parecido al que se realizaba en una primera fase del cortejo.

Se arrodilló en el suelo, la lado de Adonis mientras le hacía entrega de los cuencos para colocar los alimentos-¿estás casado?-preguntó de repente, nada tenia que ver eso con la cena pero necesitaba saberlo de una forma que no atinaba a comprender-cazaré para ti-se puso en pie de repente, cambiando como el viento, mordiéndose los labios apenas por haber preguntado algo tan personal y luego tomado una decisión sin dejar que Adonis abriera la boca para responderle. Sacudió la larga cabellera y resopló.
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Adonis
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Feb 14, 2010 11:01 am

Tomó lo que le alcanzó, examino primero la afilada cuchilla y la dejo sobre la mesada para después tomar la tabla de madera, el pan y el queso. Enseguida comenzó con la labor, sorprendiéndose de que no le resultaba algo tan difícil, y que podía hacerlo sin parecer demasiado torpe como había tenido en un primer momento, estaba concentrado en sus acciones para no cometer errores que pudieran arruinar lo comida, o aún peor, dejarlo con un dedo menos. Sus ojos estaban fijos en los pequeños trozos de alimento que iba colocando en los cuencos, concentrando en la tarea toda su atención hasta que el otro habló de cacería y su rostro se volvió al ajeno. Iba a decirle que no era necesario, después de todo no le gustaba mucho comer carne, rara vez lo hacía, en realidad hacia años que no la probaba, más bien solía alimentarse con ella en extrañas ocasiones, o cuando no tenía más opción, cuando se encontraba débil era mucho más útil que un poco de queso o frutas, pero intentaba no comerla a menudo, la idea de quitarle la vida a un pequeño animal para simplemente engullir su suave y tierna carne no le causaba ninguna gracia. Claro que formaba parte del ciclo natural, cazar para comer no era algo que considerara mal, pero no sentía que fuera necesario, así que si podía evitarlo lo hacía.

Iba a decirle que no era necesario, que con aquello y tal vez algunas frutas frescas sería más que suficiente pero su pregunta lo tomó por sorpresa y el tema cambió de repente. – No… -respondió un poco extrañado por aquel comentario que nada tenía que ver con la cena o la caza. Había convivido muchos años con Afrodita, pero nunca habían contraído matrimonio, a ninguno de los dos les interesaba aquel lazo puramente mortal y simplemente vivían como amantes aunque seguramente para el resto de la sociedad Ateniense se veían como un feliz matrimonio. -¿Por qué me preguntas eso? –la curiosidad lo carcomía y no pudo evitar demostrarlo con aquella insidiosa pregunta. A veces no entendía a Belenos, pero eso le gustaba de él, pues lo sorprendía a cada momento, nunca podría aburrirse de pasar tiempo con él.

Notó que parecía ahora dispuesto a ir de casa por lo que estiró instintivamente el brazo y su mano se posó sobre el del otro para detenerlo, no lo agarró fuerte, solo apenas para que no saliera tan atolondrado como siempre. –No es necesario, prefiero las frutas y verduras, algo de queso, o leche. La carne no me gusta mucho. –Esperó que no le molestara que rechazara su oferta, pues parecía muy decidido, por si acaso no quitó la mano de su brazo esperando que desistiera de salir y simplemente cenaran lo que tenía allí que parecía más que apetitoso. Un momento después lo soltó y regresó a su tarea, acabando de cortar el esponjoso pan blanco en rodajas y el queso en pequeños y perfectos cuadraditos. Tomó uno y se lo llevo a la boca para probarlo, degustándolo lentamente para después sonreír encantado ante su cremoso sabor.
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Belenos
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Feb 14, 2010 11:28 am

Belenos lo escrutó desde la altura, no sabía ni por qué había preguntado, los centauros se unían de por vida cuando decidían hacer firme su compromiso aunque en muchas ocasiones, debida a la escasez de hembras, éstas se podían permitir incluso tener tres compañeros para ella sola y todos ellos ser sus consortes, pero eso no era algo que ni siquiera los dioses supieran habitualmente. Frunció el ceño, de nuevo, sabía que muchos dioses gustaban de tener varios amantes, inmortales o humanos, no sabía si Adonis era igual en ese aspecto aunque fuera diferente en otros. Era muy bello.

Se sintió irritado, enfadado, muy molesto, imaginando a una o varias diosas tocándolo, besándolo, desnudándolo y fue peor cuando dentro de aquel cuadro que su fantasía estaba elaborando entro en acción un dios, ni siquiera sabía quien, era, su imaginación se limitó a ponerle una túnica y saltarle encima a Adonis con cara de lujuria, aquello hizo que ardiera por dentro, si hubiera sido Apolo, unas llamas hubiera rodeaba toda su figura como si fuera un aura dorada.

Se arrodilló, repentinamente y una de mano cogió la barbilla de Adonis para voltearla el rostro hacía él mientras masticaba, inclinó el rostro y comenzó a olerle el cuello, cerca del lóbulo de su oreja, paseando la recta nariz por la piel. Lo hacía de una forma posesiva, territorial, aunque se había bañado juntos, no quería captar ningún otro aroma en aquella epidermis que no fuera la de su propietario. Celoso de unos contrincantes imaginarios que acosaban a Adonis solo en su mente.
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Adonis
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Feb 14, 2010 11:43 am

Sus ojos se abrieron un poco más algo sorprendido por la repentina acción del centauro, de todos modos se quedó muy quieto dejando que lo olisqueara como si buscara algo diferente en él, algo que no había percibido antes. Sentía cosquillas cuando su respiración acariciaba su piel aterciopelada, y aunque no entendía porque hacía eso de repente la cercanía de aquella persona lo ponía inquieto y nervioso. Sentía su cuerpo tenso por aquella suave brisa que exhalaba el pelirrojo sobre su epidermis mientras la recorría incansable en busca de algo que no estaba allí. Adonis olía a menta y vainilla, su aroma siempre fresco y perfumado siempre atraía a las mujeres a su pesar, pues poco interesado estaba en las relaciones amorosas luego de dejar a Afrodita. Cuando finalmente Belenos se apartó un poco el Dios se llevó una mano al cuello acariciándose la zona en la que aún sentía algo de cosquilleo.

-¿Qué te pasa ahora? Nunca entiendo que haces…-su voz intentaba sonar un poco quejosa, no le había molestado, pero quería entender que era lo que pasaba por la cabeza de ese hombre, sus reacciones mitad animales mitad humanas siempre lo dejaban algo descolocado. Podía comportarse como todo un caballero, o como un animal fuerte y posesivo, y eso le gustaba aunque intentara negárselo a si mismo. Tomó los cuencos con la comida dispuesto a ir a cenar con él. - ¿No tienes hambre? Apenas comimos en todo el día –lo apremió pues sentía aquellos extraños revoltijos en el estomago que no se debían a causa del apetito sino al extraño ambiente entre ellos. Se sentía indefenso ante él, pero eso no le daba miedo, no sentía ningún temor de que pudiera lastimarlo pues sabía que era una criatura bondadosa y nunca le haría daño, pero de algún modo era como si quisiera someterlo con aquella mirada fogosa y profunda.

Le tomó la mano para que no opusiera ninguna queja y caminó con él hacia un rincón de la gran sala donde se sentaron sobre unos cómodos y mullidos almohadones verde musgo. Dejó los cuencos sobre el suelo y tomó ahora un trozo de pan extendiéndoselo al centauro esperando que comiera un poco también. Lo colocó cerca de los labios ajenos esperando que lo tomara.
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Belenos
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Feb 14, 2010 12:01 pm

Belenos lo miró con una terrible intensidad, aquellos almendrados ojos de tono granate relucían, eran grandes y seguían cada uno de sus movimiento con la avidez de un cazador ante su presa más codiciada. Era mitad animal y mitad humano, puede que algunas de sus acciones estuviera dictadas por su razón, era inteligente, pero su otra mitad, la más agresiva, salvaje, lo impelía a hacer cosas que pudiera ser chocante como la realizada hace unos segundos. No pudo evitar olerlo, pasar su nariz por aquel cuello maravillosamente esculpido, notando que su aroma embriagador, esperando no encontrar otro olor porque lo contrario cogería a su rival y lo despellejaría vivo. Belenos era muy territorial, de hecho, estaba entre sus peores defectos junto con su tozudez, no iba a permitir que otro viniera a invadir lo que ya comenzaba a considera suyo, aplastaría a cualquier que se atreviera a rondar a Adonis, le daba igual que fuera el mismo Hades, lo pisotearía hasta convertirlo en pulpa.

Donde se había sentando habían cestos con muchas frutas, de hecho, eso formaba parte del aroma de Belenos, olía a manzanas rojas mezclado con el aroma de la hierba fresca, en la cual le gustaba revolcarse cuando acababa de llover, empapándose el pelaje. Miró los blandos dedos que le ofrecía aquel pedazo de comida, estrechó aquellos orbes y luego se inclinó con la majestuosidad de un semental, sus labios apresaron las yemas de Adonis, tocándolas con lengua para luego tomar la comida, delicadamente.

Comenzó a masticar apenas y tragó, le lamió los dedos como haría un animal para tomar cualquier migaja que quedara en ellos-No hace falta que entiendas-indicó-no quiero otro olor encima de ti, eso es todo-frunció el ceño, notando de nuevo las mejillas rosadas, calientes-no quiero que nadie te ponga su aroma en la piel-gruñó, airado, brusco, si Afrodita se atrevía a rozar a Adonis, la mandaría a la luna de una coz. Pero no entendía por qué se había vuelto tan posesivo con el dios, trataba de razonarlo.

Cogió un pedazo de queso y lo puso sobre un poco de pan, alargó la mano hacia Adonis, aún con las cejas juntas, el rostro algo rojo, ridículo pero empeñado en ofrecerle un bocado.
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Feb 14, 2010 12:50 pm

Sintió como si boca tibia, sus labios y por último su lengua húmeda le acariciaba los dedos en aquel delicado modo de tomar el bocado que le ofrecía, le encantaban aquellas dos facetas, como podía ser algo brusco y rudo a veces, pero por otro lado suave y delicado cuando era necesario. Se parecía a un potro salvaje, al que cuesta trabajo domar, pero una vez se logra es fiel y leal a su amo. Era extraño verlo de ese modo, como un animal salvaje sin amo que vaga libre por su voluntas y no respeta las ordenes de nadie, que ahora comía de su mano como un dulce cachorrito mimoso. Lo notaba molesto, inquieto, no estaba muy seguro de que estaba pensando para de repente ponerse tan tenso, con el ceño fruncido y los hombros rectos en posición dura. ¿Había algo malo en su olor? ¿algo que le había desagradado? Nunca lo habían criticado por eso, por lo cual su expresión ofuscada era absolutamente incomprensible.

Sus palabras siguientes, la “explicación” o respuesta ante su pregunta lo hicieron ruborizarse ligeramente, se comportaba como un macho territorial y posesivo, celoso de sus pertenencias. No el gustaba verse como una de ellas, cómo un objeto en una estantería, como el juguete de alguien más. Repelía esa idea, y no evitó hacérselo saber, si algo era Adonis era directo. – Deja de decir esas cosas…. Suena muy raro –se quejó aunque la ligera molestia que sentía no se expresó en su voz pues se sentía más apenado que otra cosa. La forma en que lo veía, con sus agudos y fieros ojos oscuros lo hacían estremecerse, pero no de miedo, había algo más. El ambiente estaba tenso, y eso no le gustaba, más cuando hacia rato habían estado tan tranquilos disfrutando de un plácido bao. Acercó su mano al rostro de Belenos y le acarició el entrecejo para que dejara de fruncirlo, haciendo desaparecer esas arrugas. –Le sonrió suavemente y le llevó un mechón de cabello detrás de la oreja. – No entiendo porque te pones así de repente, no deberías ser tan posesivo con tu potrillo –comentó utilizando las palabras que el centauro había usado antes para referirse a él, después de todo se había convertido en su discípulo, y no lo dejaría escapar, quería que le enseñara a usar el arco como le había prometido. Adonis era rebelde, no se dejaría dominar tan fácilmente por aquel macho imponente que parecía ejercer un extraño poder magnético sobre su ser.

Cuando le ofreció el bocado tomó la mano que sostenía la comida y dio una pequeña mordida al pan con queso, para después tomar el resto rozando apenas con los labios la piel tibia del otro. Se relamió quitando los restos de migas y luego cogió una manzana roja y de tamaño medio que se veía jugosa y apetitosa. –Cuéntame, ¿Cómo son los rituales de cortejo de tu especie? –preguntó curioso, le llamaba la atención verlos en los animales, siempre eran distintos, y muy interesantes. Quería saber las particularidades en el caso de las centauros, le daba bastante curiosidad. Mordió la rojiza fruta y lo miró esperando su respuesta con los ojos brillantes y curiosos como un niño.
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Feb 14, 2010 1:23 pm

Belenos no respondió de inmediato, estaba intentando dominar un arranque exagerado de sus instintos cuando Adonis dijo que todo que decía sonaba raro, no sabía si con ello quería decir que sonaba estúpido o era demasiado burdo para un dios como él. Su cuerpo se tensó cuando Adonis le tocó la mejilla, estuvo a punto de apartarse, de rechazar su contacto, así evitaría que lo calmara o lo aplacara. Pero no fue lo suficientemente rápido y aquellos dedos se deslizaron por su piel y de repente comprendió como debería ser la sensación cuando pasaban una cuerda hecha de crin de yegua blanca por tu cuello y rindes las armas sin luchar.

Inspiró, profundamente, tratando de que su parte humana se hiciera cargo de la situación, razonando, era cierto, Adonis no era suyo, solo sería su discípulo por un corto período de tiempo, no era de su especie, no tenía nada que ver con él y tampoco era una hembra, era un macho, estaba siendo descortés por comportarse de aquella forma, le resultaba muy complicado dominarse, no debía mostrar sus peores rasgos, solo lo había olido, por suerte ni le había ocurrido abrazarlo y rozarse con él para dejar su propio aroma en la piel de Adonis, marcándolo. ¡Nunca debía de hacer nada semejante! ¡No estaba loco ni en celo! ¡claro que no!

Se inclinó y cogió una manzana enorme y comenzó a morderla, tratando de hacer memoria-El cortejo comienza con la pregunta..-recordaba las palabras de Quirón-bueno, antes que eso, de te debes mostrar a la hembra, enseñar tu fuerza, tu atractivo y dejar que ella te examine todo lo que desee-algo que dudaba que él jamás experimentaría aunque podía ser que otro macho se interesara en él, algo que también la había advertido Quirón-le preguntas si puedes cortejarla-se comió muy rápido la manzana y cogió otra enseguida-el siguiente paso es ofrecerle comida, participar con ella en baile de verano y correr con ella, protegerla-otra manzana más fue tomada-también debes luchar con sus otros pretendientes y alejarlos-suspiró-el siguiente paso es..-inclinó la cabeza y miró sus propios y acentuados abdominales-..es el sexo.. si ella es virgen..tienes que derramar sangre en su honor, por perder su doncellez, tu sangre, la viertes sobre sus manos para que la beba-sonaba muy bárbaro pero era el precio que ellos pagaban por la gracia de ella-si después de la primera noche juntos, ella se queda a dormir, quiere decir que puede intentar un compromiso de vida con ella.

Giró el rostro cuando se escuchó un sonido en la entrada de la cueva, era una cierva con su cría, el centauro alargó la mano y les lanzó varias manzanas, era evidente que los animales no tenían miedo porque comenzaron a comer allí mismo.

-También puede ocurrir que un macho corteje a otro, pero debe anunciarlo primero-su tono bajó-pero es diferente, se trata de dominación. Si uno vence al otro, puede hacerlo suyo-se tiró nerviosamente de un mechón de cabello, esperaba que no ocurriera eso, era demasiado joven para hacerle frente a otro macho plenamente desarrollado.
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Adonis
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Feb 14, 2010 1:45 pm

Escuchó atentamente su relato, todo aquello le parecía sumamente novedoso. Parecía tratarse de un complejo ritual, en que costumbres animales y humanas se mezclaban, transformándolo en algo sumamente complejo. Prestó atención a cada detalle mientras daba una mordida a la manzana que tenía en las manos cada tanto sin interrumpirlo en ningún momento, esperando a que terminara de hablar para hacer algún comentario sobre lo que acababa de contarle. –Suena complicado… y bastante doloroso ¿no? Digo, después de todo él hace muchas cosas por ella, ella sólo se deja cortejar y luego decide si decide dejarlo permanecer a su lado o no, creo que es un poco cruel –opinó sinceramente dejando el corazón de la manzana a un lado para después comer algo de queso y pan. Para los Dioses y humanos era mucho mas sencillo, además con sus vidas eternas e inmortales cambiaban de amante cada un puñado de años, no conocía a ninguno que mantuviera una misma pareja por demasiado tiempo. Incluso Zeus que estaba casado con la gran Hera tenía muchos amantes de popular conocimiento. No comprendía porque era así la naturaleza de los Dioses, como si no pudieran querer con profunda devoción a una sola persona y compartir su vida con ella.

Miró a los ciervos cuando entraron, los animales parecían muy a gusto allí, el ambiente sereno los invitaba a quedarse haciéndoles compañía. Pensó que Belenos debía sentirse muy solo, después de todo si era como había dicho y no había hembras por allí o quizás en ninguna otra parte, ¿Qué haría el resto de su vida sin una compañera? A pesar de que lo mantenía en silencio, seguramente consecuencia de su orgullo, se notaba que deseaba sentir el amor de una de las de su especie y tal vez en un futuro formar su propia familia. En eso eran diferentes, a Adonis le agradaba la soledad, disfrutaba estar consigo mismo y con la naturaleza, los animales, los ríos y el susurrar del viento. No sentía que necesitara de otra persona para sentirse satisfecho o completo, estaba perfectamente bien sólo. Además Afrodita lo había dejado irse bajo esa condición, que aceptaba que la dejara, pero que no podría estar con nadie que no fuese ella. Un razonamiento egoísta sin sentido, pero no estaba en los planes del Dios ninguna otras relación amorosa así que prefirió aceptar el pacto para dejara contenta y que lo dejara ir en paz.

Bostezó con algo de sueño cubriéndose la boca con la palma de la mano, estaba cansado, habían andado mucho y se había levantado temprano. Con el cuerpo tibio y el estomago lleno ya sentía que podría dormir de maravilla. Se acomodó mejor en aquellos mullidos almohadones y cerró ligeramente los ojos buscando como punto de apoyo de su cabeza uno de los amplios hombros del centauro. –Ese ritual…. Debe ser algo muy hermoso de ver –comentó algo adormilado, recordando cada detalle de lo que acababa de contarle. -¿Qué harás? ¿te irás lejos de este bosque a buscar a una hembra? ¿esperarás a que un macho venga a dominarte o simplemente seguirás siendo el guardián de este hermoso lugar?
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Belenos
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Feb 14, 2010 2:06 pm

Belenos percibió la cabeza que reposaba contra su hombro, los sedosos cabellos dorados que acariciaron su piel y la respiración que corrió tibia contra su epidermis, entrecerró los ojos, apenas y suspiró-Me quedaré aquí, es mi territorio-profirió con mucho orgullo, no se movería ni aunque Zeus decidiera arrojarle granizo a la cabeza –y si un macho viene aquí, a dominarme, lucharé a muerte, nadie me puede domar-lo sentía así, para doblegarlo a la fuerza había que lograr que se tumbara contra el suelo y pronunciara unas palabras que no imaginaba saliendo de sus labios; “Me rindo”

Sonrió cuando sintió que Adonis se estaba quedando dormido, se movió con suavidad, sus brazos se alargaron y lo tomaron, se irguió con él, a voladas, permitiendo que apoyara su cabeza contra su pecho, despacio, para no caerse sobre sus inseguros pies fue hasta el amplio lecho formado con la hierba del Lago Cristalino. Lo depositó en él y lo cubrió con una manta, a continuación se metió en él pero se situó en el otro extremo para no molestarlo, recordando que Adonis no estaba contento con que se mostrara posesivo y abrazarlo en lecho, sería el colmo de la territorialidad.

Suspiró y cerró los ojos, su larga cabellera roja formó su propio sábana en torno su rostro en y su torso, estaba reposando entre su propio tesoro de rubíes, encogió ligeramente las piernas, giró el rostro para estudiar los rasgos de Adonis y luego éstos se fueron borrando a medida que sus parpados descendían sobre los orbes granates-soy Belenos-susurró, tratando de afianzar su identidad que parecía diluirse en una brisa cuando Adonis estaba cerca de él, se comenzaba a percatar que aquel dios podía ser un debilidad en su indestructible armadura.
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Feb 14, 2010 2:22 pm

Escuchó sus palabras apenas pues se estaba quedando dormido, pero sonrió pues era la respuesta que esperaba, la que había imaginado viniendo de él, lo regocijaba saber que empezaba a conocerlo y a imaginar sus respuestas o reacciones. Eso significaba que se estaban volviendo más cercanos, con o sin su autorización, estaba empezando a encariñarse con él. Sintió el movimiento cuando lo levanto y frunció el ceño pues estaba muy cómodo antes y no quería moverse, de todos modos se dejó llevar hasta aquel lecho tibio donde se acurrucó bajo la manta que sintió enseguida sobre su cuerpo. No podía quejarse de las comodidades con que contaba en el olimpo, pero aquello tenía algo de místico, de mágico, que volvía cada cosa única e reproducible. Se movió en la cama manteniendo los ojos cerrados, buscando la posición más cómoda, moviéndose un poco hasta quedar junto al cuerpo del centauro buscando su calor a pesar de que allí no hacía nada de frío le gustaba sentir el calor que despedía ese hombre, lo tranquilizaba, y lo relajaba del todo para sumirse en profundos sueños sin pesadillas,

-Buenas noches –murmuró antes de quedar definitivamente preso del mundo infinito de las ilusiones del que Morfeo era dueño. Si soñó cuando despertó no pudo recordar absolutamente nada, fue un descanso tranquilo que sirvió para renovar las energías de su cuerpo cansado por el largo día. Cuando sus ojos se abrieron con los primeros rayos del sol de la mañana que se filtraban por la entrada de la cueva se acurruco más buscando ocultarse de la luz molesta que interrumpía aquel sueño apacible, no le importaba que hora era, o que debería regresar al castillo pues tenía que llevarle a Zeus su encargo y que seguramente estarían preocupados por él porque no había regresado del pantano. Nada de eso importaba pues se sentía demasiado a gusto como para salir de ese lecho tibio.

Se tomó un momento más y salió de su escondite entre las mantas y el torso del centauro, levantando apenas el rostro y dándole tiempo a sus ojos claros a acostumbrarse a la luminosidad de la mañana. Miró el rostro del otro, tenía los ojos cerrados pero no estaba seguro de que estuviera dormido aunque su respiración era cadenciosa y tranquila. Se talló los ojos terminando de despertarse y notó cuan cerca estaban, no acostumbraba a dormir con otros, no porque no le agradara (al contrario, le gustaba mucho compartir de esa forma un lecho) sino simplemente porque tenía fama de lobo solitario entre los Dioses y la mayoría de los que habían mostrado algún interés en el ya se habían rendido.

-¿Estas despierto? –le pregunto para después tocar la punta de su nariz con la del otro sólo por molestarlo y después soplar sobre su rostro esperando que abriera los ojos, por alguna razón deseba verlos de nuevo, y verse reflejado en ellos como la noche anterior.
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Feb 14, 2010 2:53 pm

Belenos inspiró, profundamente, durante la noche se las había arreglado para acercarse al otro cuerpo que compartía su lecho, era la primera vez que ocurría algo así, le había resultado tener otra presencia a su lado mientras estaba sumido en un estado que resultaba tremendamente vulnerable, pero extrañamente logró conciliar el sueño a pesar de todo, confortado por el aroma de Adonis, que era tan único y maravilloso, y el sonido de su leve respiración haciendo acorde con la suya propia.

Movió la nariz cuando el dios se la tocó, arrugándola levemente y comenzó a despertar cuando aquel aire tibio creado por los labios del dios recorrieron su rostro, sonrió, mostrando sus blancos colmillos-Mmm..-se rodó un poco, como si estuviera tratando de huir de él- es demasiado temprano, Adonis..-escondió la cabeza bajo las mantas, dejando que solo asomara la roja mata de su cabellera, estaba jugando con él, encanto de que fuera lo primero que tuviera a su lado al despertar.

Se escuchó que soltaba una leve risa y de repente las mantas fueron lanzadas a un lado y se echó encima de Adonis, cambiando las posturas, apoyando los codos a cada lado del rostro del dios, sus ojos granates se abrieron, grandes y brillantes, mirándolo muy de cerca, lo apresó con su cuerpo, pecho contra pecho-me has despertado..malo-bajó la cabeza y sus labios apresaron uno de los dorados mechones de que jugueteaban sobre la frente de Adonis, dejando ver su garganta a la altura de los ojos del dios.
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Feb 14, 2010 3:06 pm

Sonrió al verlo mover un poco la nariz descubriendo que ya estaba despierto y cuando rodó alejándose un poco y ocultándose entre las mantas le dio un tirón suave a su cabello para que saliera, divertido con su reacción como si fuera un niño mortal que no desea ir a las clases de la mañana. – Vamos vamos, no te quejes, ya salió el sol así que es hora de levantarse –respondió en tono de regaño aunque había clara diversión en su voz siguiéndole el juego mientras tiraba un poco de las mantas para que saliera de debajo de ellas y la luz del sol acabara de despejarlo. Se sobresaltó cuando finalmente el centauro apartó las mantas haciéndolas a un lado y quedó sobre él, todo fue tan rápido que no pudo disimular su expresión de sorpresa.

Se rió cuando sus labios tomaron uno de sus mechones enrulados y puso una mano en la mejilla del otro como si quisiera aportarlo, aunque apenas hizo presión pues se sentía cómodo así. –Ya te lo dije, es hora de despertar, no puedes estar durmiendo todo el día…-su voz era musical y juguetona, siempre estaba de muy buen humor cuando dormía bien, y esa noche había descansado, se sentía contento y alegre, y jugar con Belenos lo divertía. -¿Yo malo? Eso no es cierto… -lo pensó un momento y levanto un poco el rostro dándole una mordida en el cuello dejando apenas la marca de sus dientes en aquella piel dura y preciosa- Ahora si puedes decir que lo soy con justos motivos –argumentó aguantando una carcajada.

Tomó por los hombros al pelirrojo como si fuera apartarlo pero siquiera hizo un poco de presión, se quedó en la posición que el otro había marcado debajo de él con aquella sonrisa pícara y juguetona adornando su rostro hermoso. Tal vez no era del todo conciente de lo que podía provocar en el otro con aquellos juegos, tal vez todavía estaba medio dormido y actuaba más por impulso que por deductivo razonamiento como de costumbre.
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Feb 14, 2010 3:40 pm

Las pupilas de Belenos se dilataron enormemente cuando aquellos dientes se hundieron en su cuello, cerró los ojos, apenas unos instantes, arqueándose levemente cuando una corriente de fuego, estremecedora y electrificante recorrió toda su columna, logrando que cada poro, cada minúsculo capilar fuera ensanchando por el súbito y rápido bombeo de su corazón. Sus abdominales se endurecieron y la piel de sus caderas tiró levemente, haciéndole emitir un jadeo ronco. No había esperado aquello, que Adonis se atreviera a morderlo de aquella forma, sin darse cuenta que lo estaba incitando a otro tipo de juego más fogoso que Belenos no se veía capaz de rechazar porque se sentía más que predispuesto a ello.

Bajó la vista, sus ojos granates buscaron los orbes claros del dios, ladeó el rostro, se inclinó y sus dientes se clavaron en el cuello de Adonis, suave, sensualmente pero de nuevo de aquella forma posesiva, dominante, subió despacio, tomando pequeñas porciones de la piel, sin tirar pero apresándola, degustándola con su lengua, no le gustaba la carne pero podía aficionarse fácilmente a la de Adonis. Ascendió y comenzó a mordisquear la mandíbula del dios, hasta llegara a su barbilla que lamió sin dejar rastro de saliva, con aquella tan, tan suave que no era humana.

Al tiempo sus manos se movieron y se metieron entre los dorados cabellos del dios, halando con suavidad, peinándolos, no se percataba que estaba entrando en estado peligroso, se sentía sensual, salvaje, en cierta forma agresivo y no se era capaz de razonar que alguien que no era de su especie y que era macho, lograba que él se pusiera en celo que era la forma de llamar los centauros al estado de excitación que les provocaba una posible pareja.
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Feb 14, 2010 4:20 pm

Se sorprendió un poco al escucharlo jadear, ¿le había dolido? Pero no creyó haberlo hecho muy fuerte…pasó la yema de los dedos sobre la pequeña marca dándole una caricia a modo de disculpa por si se había molestado, tal vez había ido demasiado lejos, además a alguien orgulloso como él debían molestarle esa clase de cosas…Lo miró cuando Belenos bajo el rostro hasta su altura, entreabrió los labios para pedirle disculpas pensando que estaría molesto pero el sonido quedó atorado en su garganta cuando el centauro imitó su gesto. Sintió sus dientes puntiagudos en la piel sensible de su cuello y se estremeció por completo sintiendo su cuerpo temblar ligeramente ante la sensación de su lengua húmeda saboreándole la pie. A pesar de que no le dolió sentía una extraña comezón, un cosquilleo constante en la superficie que los dientes del otro pellizcaba, pero no quería dejar de sentir aquello, era paradójicamente agradable.

Entrecerró los ojo y presionó apenas los dedos contra los hombros del pelirrojo que aún sostenía sintiendo que ahora saboreaba su mandíbula, ¿Qué le estaba pasando? Aquello comenzaba a volverse peligrosamente delicioso, y no sabía de donde sacar las fuerzas para hablar o alejarlo de algún modo, estaba sumiso ante él, con aquella figura grande y masculina que apresaba su cuerpo contra el lecho y masajeaba sus cabellos. Aunque hubiera querido removerse no hubiera podido, estaba preso de su cuerpo, pero aún más de las exquisitas sensaciones que parecían poseer su cuerpo anulando sus pensamientos lógicos.

Soltó uno de sus hombros y tanto con la mano hasta encontrar su nuca acariciándola suavemente para después hincar sus dedos allí presionando al comienzo para después iniciar un masaje sintiendo sus cabellos largos enredarse en sus dedos mientras su corazón palpitaba de forma anormalmente veloz en su pecho. Se mordió los labios apenas temiendo hacer algún sonido similar a un gemido y procuro mantenerse callado ladeando ligeramente el rostro y aún con los ojos entrecerrados.
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MensajeTema: Re: Invitado   Dom Feb 14, 2010 4:40 pm

Belenos sintió aquellos dedos que se colaban entre los largos cabellos, jugando, tirando apenas de ellos como si fueran una riendas, contuvo las inmensas ganas de relinchar con mucha fuerza, era un sensación maravillosa y al tiempo desconocida para él, nunca, nadie, lo había tocado como lo estaba haciendo ahora Adonis y tampoco ninguna criatura había desencadenado aquella oleada de estímulos como lo estaba haciendo el dios menor. Porque aquella mano no le estaba diciendo; “dentente” para él, el mensaje era; “adelante, sigue”

Todos sus músculos ondearon, su cuerpo se adaptó mejor al del dios, dejando que sintiera sus atléticas formas, su ancho pecho, las caderas estrechas, los muslos torneados, aquella complexión que estaba hecha para la guerra pero también para ser la amante del viento, era el fuego, la pasión, la sal del tierra, era todo lo hermoso y salvaje de la naturaleza. No puso todo su peso sobre Adonis, no quería aplastarlo porque no lo notaba deliciosamente delicado bajo él pero sin dejar de ser masculino.

Sus labios repasaron la línea de la mandíbula, tratando de controlarse, se suponía que no debía de hacerlo así, ¿acaso no debía de cortejarlo? ¿honrarlo? Pero su corazón, su sangre, lo impulsaba, que Adonis no se resistiera que ladera la cara, mostrando su cuello de forma abandonada no lograba más que incitarlo a proseguir con su avanza con sus descubrimientos a pesar de que el dios no emitía ni un solo sonido.

Su boca buscó lo lóbulo de la oreja izquierda y haló de él, para luego comenzar a chuparlo con mucha suavidad. Y los labios volaron, dos alas de mariposas para posarse sobre una de las mejillas de Adonis, dando pequeños besos sobre ella, adorando lo tibia y sedosa que resultaba.
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