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 En la cueva

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Orfeo
Dios menor
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MensajeTema: Re: En la cueva   Vie Feb 05, 2010 9:49 pm

Belenos ya se encontraba lo suficientemente lastimado como para soportar otro golpe, por ello, cuando el minotauro les embistió; por reflejo se apegó más a la espalda ajena como si así fuese a resentir menos el impacto... pero entonces se vio elevado por los aires de una forma tan asombrosa que olvidó su pánico por las alturas, aún cuando patinaran una vez descendidos.

El agua fría de igual manera, no le afectó tanto; aunque ciertamente estaba helada, le calmaba un poco el ardor de los pies, ya que había corrido sobre cenizas y las hojas en llamas habían quemado sus ropas dejando algunos agujeros; ya que al ser mortales, eran de igual manera vulnerables al fuego, pero al menos disimulaban las heridas en sus piernas. Sin embargo, lo que más le irritó fue que al llegar a la cueva, la mirada de la ninfa. Si bien ella no era la causante de su enfado, no dejaba de pensar que había hecho daño a Níobe y ahora a Belenos; que este, de no haberse metido a ayudarlos, no estaría enfermo, pues distinguía el cambio en su voz a cada paso lento que daba, apoyando su cuerpo robusto sobre su pata herida. Y lo que mas miserable le hacía sentir era que, aún cuando deseaba ir tras él y limpiar su herida, el médico yacía aún recostado y quería atenderlo cuanto antes, puesto que; por muy agradecido que estuviera con Belenos, los mortales resentían más las heridas físicas y un ser como el centauro, podría soportar un poco más.

-Debe moler las hierbas con esa piedra y agregar solo un poco de el agua, prepare entonces una pomada espesa y úntela en las heridas; si puede hacer de sus túnicas largas algunas vendas; ayudaría mucho, mi señor. -Era claro que la ninfa no estaba nada contenta por el estado en el que Belenos había llegado, pero tan discreta que era; se retiró a atender al centauro, dejándoles a solas.

Se inclinó sobre la piedra y comenzó a moler las hierbas con otra roca, agregando muy poca agua hasta obtener la pasta, rasgando sus vestidos antes tan finos y ahora tan sucios y cubiertos de ceniza; dejando visibles las quemaduras y algunos cortes que se había hecho en el bosque y en la recolección; pero estaba tan ensimismado en los errores cometidos que como un muñeco automata untó aquellas vendas con la pomada y dirigiéndose hacía donde estaba Níobe; limpió con muchísimo cuidado sus heridas con el agua fría y estancada que había allí antes de colocar los vendajes.
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Belenos
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MensajeTema: Re: En la cueva   Sáb Feb 06, 2010 8:15 am

Níobe estaba dormido de nuevo, la ninfa le había suministrado aquel brebaje para que pudiera descansar más cómodamente y no sintiera el dolor de las heridas que cubrían su cuerpo, el médico emitió unos leves quejidos cuando las suaves manos de su compañero se deslizaron por las zonas afectadas, vendando con las telas recubiertas de aquel emplasto de hierbas que lo sanaría y sobre todo porque estaban recogidas de los bordes del Lago cristalino, había pagado un precio de sangre por ellas.

Suspiró, aliviado, cuando el frescor de la mezcla penetró en su carne, apagando el ardor de las quemaduras y cerrando la piel, de otra forma hubiera quedado cicatrices pero con la cura que estaba llevando a cabo Orfeo, no quedaría marca alguna sobre la epidermis de Níobe, no parecería que hubiera sido tocado por el fuego aunque su voz tardaría unos días retornar con su belleza y profundidad habituales.

Del pasillo se escuchó un gemido desgarrado y continuación el grito de la ninfa, ésta trató de hacerlo un susurró pero allí se ampliaban las voces con un eco imposible.

-¡Belenos, no seas potrillo! ¡Déjame hacerlo!

-¡Puedo hacerlo solo, vieja! No te acerques, vete-Belenos emitió una especie de resoplido irritado-No me toques-volvió a señalar en clara amenaza.

-De acuerdo-la ninfa se le quedó mirando con hastío y luego suspiró. Sus ojos rosados se posaron sin poder evitar con fascinación en la figura que estaba al borde de la piscina natural de aguas termales. No era un centauro, era un joven desnudo de cuerpo musculoso, piernas largas y torneadas, una de ellas tenía el muslo desgarrado y Belenos la estaba bañando brutalmente con el agua, enfurecido por haberse dejado herir por un estúpido sátiro. Era más fácil tratar aquella herida si se transformaba aunque lo considerara una humillación-No me mires, vete-no quería la ninfa lo viera con forma humana, lo avergonzaba.

La ninfa asintió y salió del pasillo, fue hasta Orfeo y lo examinó-Mi señor-se arrodillo a su lado-será mejor que limpies vuestras heridas en las aguas calientes-aconsejó con calma-yo terminaré de vendarlo-aseguró.
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Orfeo
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MensajeTema: Re: En la cueva   Sáb Feb 06, 2010 6:57 pm

-Su orgullo por verse lastimado le causa mas dolor que la herida en sí.- Replicó con cierto cariño ante la mueca de la ninfa, a sabiendas que Belenos era un ser orgulloso que prefería andar cojeando durante semanas a dejarse sanar por una persona más débil que él, y encima que lo regañase. Suspiró con resignación cuando ella se aproximó y le aseguró que cuidaría de Níobe. Estaba claro que ella no quería que Belenos se atendiese solo, o en todo caso; no sabía hacerlo, por otro lado, si Orfeo había sido el responsable; debía hacerse cargo de las consecuencias. -Cuida mucho de él...

Se levantó entonces y tomando lo que había quedado de las hierbas y la pomada de las mismas -que era bastante, ya que para lo que había cortado a lo que necesitaba el galeno era realmente más que suficiente- y se dirigió hacía aquel descenso que lentamente comenzaba a llenarse de un cálido vapor. Sus pies se tambaleaban, estaba agotado y el sol estaba por salir, aunque la lluvia seguida después de aquel incendio no permitiese del todo darse cuenta; por otro lado, tenía lastimadas las piernas y algunas quemaduras, pero Belenos se había herido y su muslo estaba desgarrado. Él necesitaba más aquellos vendajes.

-Puedo acompañarte? -Llevaba algunos vendajes improvisados, las hierbas hechas pomada y una pequeña tinajita con cosas que la ninfa le había dado para atender la herida de Belenos; era claro que no iba a mirar como se bañaba. Se aproximó con cuidado y respeto, aunque dejando ver que iba a tratarle aquella horrible herida así tuviera que adormecerlo con su música.
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Belenos
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MensajeTema: Re: En la cueva   Sáb Feb 06, 2010 8:21 pm

Belenos se sobresaltó cuando escuchó la voz de Orfeo, se cara se viró y sus mejillas se pusieron muy rojas, del mismo tono que su cabellera, puede que el dios estuviera siendo testigo de una de las pocas ocasiones que el joven centauro se sonrojaba. Pero Belenos, a pesar de su formidable apariencia, seguía siendo un adolescente y para él Orfeo, era una figura que estaba profundamente entrelazada a su pasado, a sus recuerdos más dulces y llenos de afecto.

-¡No mires, estoy horrible!!
-cogió una manta de lana y se cubrió la cabeza con ella, gimió cuando se intentó arrastrar a un lado-¡Vete, no quiero me veas con esta forma!-para los centauros era una vergüenza mostrarse con una silueta de raza que consideraban mucho más débil que ellos.

A Zeus la pareció un don pero los centauros, literalmente, escupían sobre ese don, hubiera preferido que el padre de los dioses les diera vía libre para matar a todos los ángeles promiscuos, a los demonios y general a cualquier que ellos consideraran indigno. Pero en vez de eso, Zeus, le otorgaba esa capacidad que no se terminaba de entender bien para que diablos servía.

Belenos inspiró, tratando de calmarse-Puedes bañarte..pero no mires..-intentó hacerse más pequeño dentro del manta, cosa imposible con aquel magnífico cuerpo musculoso, vibrante y esculpido.
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MensajeTema: Re: En la cueva   Sáb Feb 06, 2010 8:41 pm

A pesar de la ternura que Belenos le inspiraba, no se río ni mucho menos asomó esa sonrisita divertida o tímida que habría surcado sus labios. En realidad, comprendía que para alguien como Belenos, el tener una forma mortal fuese sumamente humillante; en especial por que le dejaba mas vulnerable a los ataques.

-Soy un dios y aún así poseo este cuerpo... lleno de quemaduras, arañones, cortadas y raspones.- Replicó en un suspiro resignado a medida que retiraba de su cuerpo las túnicas, dejando ver la sangre seca sobre sus pantorrillas y las manchas negras de ceniza y uno que otro morado sobre los golpes que se había dado. Aún así, se mostraba bello. El fuego le había acariciado únicamente, en su intento de poseerlo; como se somete con crueldad a una esclava que aun no ha sido desflorada; con delicadeza y una pasión salvaje que terminaba hiriéndoles. Había hecho aquel comentario a fin de que Belenos no se sintiese tan mal, ya eran dos con el mismo problema; atrapados en un cuerpo frágil y por momentos inservible de los humanos.

Avanzó hacía Belenos, pero haciendo caso omiso de mantenerse alejado, le retiró con suavidad la manta de la cabeza, haciendo en este movimiento que los rojos cabellos como el fuego; cayesen sobre el rostro del joven a fin de que sus ojos no se toparan con los de Orfeo. De igual manera, sus propios cabellos cubrían su rostro y no dejaban ver más allá de la herida del muslo; donde humedeció la manta y comenzó a limpiar con suavidad mientras tarareaba una melodiosa nana para adormecerlo. Respetaba la orden de Belenos de no ser visto en aquel estado, así que se concentró en atender su herida.

-Tenía miedo, debo admitir, cuando apareció el minotauro... Mi fuerza no podría compararse con la tuya, habría sido reducido a polvo de una patada.-Replicó con suavidad, limpiando la carne desgarrada y acomodándola nuevamente mientras collocaba las hierbas y emplastos; tratando de maniobrar con la temblorosa pierna de Belenos. Sería un equino hasta la muerte. Inquieto e incapaz de mantenerse tranquilo y fijo en un lugar.- Belenos es magnifico.
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MensajeTema: Re: En la cueva   Sáb Feb 06, 2010 8:59 pm

Belenos se paralizó cuando Orfeo quitó la manta, cuando se dejó ver plenamente pera mostrar sus heridas, todo impulso de huir o mostrarse agresivo fueron cortados cuando comenzó a hablar con aquella voz que los seducía, que lo hechizaba, que de nuevo lo convertía en aquel potrillo. Ya no sentía molesto o agraviado porque se hubiera atrevido a los que pocos seres harían en sus cabales, a tocarlo cuando el decía que ni siquiera deseaba que se acercara a él.

Lo escuchó con atención mientras vendaba el muslo herido, estaba temblando por la ansiedad, por la descarga de adrenalina y el dolor añadido de la transformación, siempre, siempre era dolorosa. Y temblaba porque aquellas manos suaves lo tocaban y lo confortaban pero respetando su integridad, recordando en todo momento que él era un centauro y tenía su orgullo pero también su sensibilidad a pesar de que muchos creyeran que eran animales, unas bestias desprovistas de toda razón.

-Soy un centauro-su tono fue suave, algo ronco-yo..no iba a dejar que unas cabras apestosas te hicieran daño, Orfeo-alzó una mano y apenas le rozó los plateados cabellos, los retiró porque se sentía torpe y demasiado grande a su lado.

-Báñate..-le suplicó-limpia tus heridas y luego duerme con ..con..-frunció el ceño, tratando de recordar-con Níobe.
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MensajeTema: Re: En la cueva   Sáb Feb 06, 2010 9:17 pm

-Eres un digno hijo de tu padre, Belenos. Por lo mismo, los otros centauros te temen y te respetan.- Continuó con suavidad, sin levantar el rostro, pero agradeciendo con una sonrisa suave a la caricia sobre sus cabellos. Cuando el vendaje estuvo listo, sopló muy suavemente y solo por encima, liberando un ligero vapor blanquecino*, solo entonces levantó la vista y le sonrió agradecido de que le dejase limpiar su herida y por supuesto, indicándole que podía tomar su forma de centauro. Aquel sopló no era precisamente magia, pues en el mundo de los dioses, tal poder no existe, sin embargo; el emplasto se apegaría al cuerpo de Belenos como una segunda piel, motivado por el sopló de vida; regenerando las heridas.

Entonces si tomó su distancia para darle el tiempo que necesitara para descansar, ducharse o salir del agua, sea cual fuese su deseo; tomando entonces un poco de tiempo para lavar su cuerpo. El emplasto se había terminado y el agua caliente le irritaba aún más las quemaduras, pero necesitaa lavarlas a conciencia; por ello también había sido la idea de que no existiera el contacto visual entre él y su anfitrión, de esa manera, no notaría sus muecas de dolor. Se lavó los cabellos cubiertos de ceniza y frotó su cuerpo con algun musgo de río que crecía en el fondo del manantial; no podía dormir con Níobe por temor a moverse mucho y despertarlo o en todo caso, golpearlo mientras se acomodaba; por ello, permanecería cerca de la entrada de la cueva, donde el aire frío le calmaría un poco el ardor de las heridas. Era una noche cálida por el fuego, así que no sentiría frío.
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MensajeTema: Re: En la cueva   Dom Feb 07, 2010 2:50 pm

Belenos no se levantó ni se transformó de nuevo en centauro, cuando adoptaba aquella forma tenía que soportarla durante varias horas seguidas sin que pudiera hacer un cambio inmediato. En vez de eso, se echó en el suelo y se envolvió en la manta de lana, acurrucándose en ella para tener un poco más de calor, escuchaba de fondo el chapoteo que hacia el cuerpo de Orfeo la moverse en el agua, suspiró, le hacía feliz tenerlo allí aunque el dios no hubiera entrado en el bosque por voluntad propia y que no lo hubiera reconocido cuando se encontraron cara a cara en el linde, justo en el límite de las llamas.

Cerró los ojos, su larga cabellera roja se regó por el suelo de piedra, no era solo de tono fogoso, era como si miles de granates se hubieran fundido para entretejerse con las hebras de aquél espléndido cabello. Dormido y con la forma de humano se podía ver mejor su edad, asomando en sus varoniles y fieras facciones que se suavizaban cuando Morfeo lo acogía entre sus manos. Su respiración se tornó regular aunque de cuando en cuando los deditos de sus pies se encogían espasmódicamente como si no supieran por qué estaba allí.


La ninfa terminó de vendar las heridas de Níobe, no era el primer humano que veía pero debía de admitir que éste varón era muy atractivo, no era de esos muchachitos, no, era un hombre maduro, adulto y a pesar de que estaba dormido emitía una extraña aura de serenidad y firmeza, pareciera que fuera una roca bajo la cual te puedes cobijar cuando estalla una tormenta. Lo tapó con una de las mantas de lana de Belenos, el centauro no poseía túnicas pero si muchas frazadas porque cubría su parte equina cuando hacía frío, lo centauros no usaban prendas de vestir.
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MensajeTema: Re: En la cueva   Dom Feb 07, 2010 3:38 pm

Sabía que Níobe estaba al cuidado de la ninfa, por ello, no quiso interrumpir el sueño del médico, por ello permaneció sobre las aguas. Necesitaba algún descanso, pero aún cuando le dolían las quemaduras, era la única forma de cauterizarlas y evitar que se le complicaran o infectasen sin los vendajes adecuados.

Suspiró un poco más relajado, mirando de reojo a Belenos y sonriendo dulcemente al encontrarlo dormido, por ello se incorporó y le cubrió con otra de las mantas, dejando sus túnicas a modo de almohada; y permaneciendo a su lado, le acariciaba dulce y cariñosamente la larga y rojiza melena tarareándole aquella nana que le había dedicado cuando aún era un potrillo. Sus piernas seguían en el agua, como un tipo de mantenerse despierto, atender las quemaduras y al mismo tiempo; velar el sueño de Belenos y que este no tuviese pesadillas.

Sin embargo, pasadas algunas horas, cuando la ninfa ingresó al manantial, preocupada del silencio profundo y de que Orfeo no hubiese regresado a con su humano, se sorprendió y al mismo tiempo quedo enternecida al ver al dios menor recostado sobre el brazo de Belenos profundamente dormida; dando la apariencia de que él era un pequeño niño y Belenos un poderoso adulto protector.
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MensajeTema: Re: En la cueva   Dom Feb 07, 2010 4:01 pm

La ninfa sonrió, llena de ternura por aquella extraña pareja, aquella cueva estaba llena de almas buenas y valientes. Se acercó, ella no emitía ni un solo sonido cuando sus pies desnudos tocaban la roca, era etérea como un soplo de brisa y delicada como una rosa. Cubrió a Orfeo con otra manta para que cogiera frío, parecía que el dios estaba muy cansado y que estaba confortado por la compañía del poderoso centauro, aquella noche no se estaba en un lugar más seguro que entre los brazos de Belenos.

Durante el transcurso de la noche, Belenos arrimó más a Orfeo contra él, instintivamente, con un desarrollado sentido de protección que ejercía incluso en sueño, permitiendo que la hermosa cabeza del inmortal reposara contra su musculoso y firme pecho, lo abrigó con los largos y poderosos brazos. Las cabelleras de ambos se mezclaron, tonos plateados y rojizos, una luna que era abrazada por una resplandeciente cortina de fuego.

La mañana fue llegando, alejando con su dorada luz las mantanzas de la noche, sus horrores y sus habitantes. El bosque se llenó de sonidos, del canto del fénix y de los ruiseñores que se atrevieron a salir de sus nidos. Los haces de luz se colaron por el hueco que estaba situado en el techo de la caverna, tocando las aguas termales que se encendieron en un brillante turquesa.
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MensajeTema: Re: En la cueva   Dom Feb 07, 2010 4:18 pm

Abrió los ojos lentamente, parpadeando en algunos momentos al sentir los rayos del sol sobre su rostro. Aún cuando se encontraba desnudo, no había pasado frío; sin embargo y al incorporarse, se topó con el rostro dormido de Belenos y una nueva sonrisa se formó en su rostro. Le causaba tanta ternura, puesto que todavía debía recordar el retomar su apariencia humana; por ello, le acarició dulcemente el rostro haciéndole suaves mimos para despertarle y que dejase de aprisionarlo en aquel cariñoso y cálido abrazo.

Sabía que Níobe estaba a salvo, aquella amable ninfa estaba cuidando de él; y con las hierbas que había puesto en sus heridas; estás se encotrarían mejor. Posteriormente podrían ir a casa donde le atendería con cuidado y esmero, siguiendo las instrucciones de Dimitri... Entonces cayó en la cuenta de que Dimitri estaba también en el baile y desconocía si se había salvado del fuego y de haber corrido al bosque; ¿habría librado su vida de los sedientos minotauros y otras bestias hambrientas de carne? ¿Quién decía que los dioses no se compadecían de los humanos? Era verdad, eran egoístas y primero veían por quienes amaban hasta ponerles a salvo; pero de igual manera, entristecían y se dolían por aquellos que no habían conseguido sobrevivir y que sin ellos que sacrificasen sus vidas, con seguridad, sus seres amados habrían pagado el precio elevado de haber tratado de escapar. Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando un aroma delicioso llegó desde el interior de la cueva.
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MensajeTema: Re: En la cueva   Dom Feb 07, 2010 4:52 pm

-Comidaaaa..-murmuró Belenos, apenas se movió pero agitó levemente la cabeza y luego se nariz de movió, husmeando-pasteles de higo, almendras, pan…leche de cierva..-fue abriendo los grandes y rojizos ojos, sonriendo y ladeó la faz para encontrarse con Orfeo, parpadeó rápidamente y se fue sentando, llevándose al dios con él, dejando que se quedara sobre su muslo sano-Orfeooo..-con alegría juvenil lo abrazó contra su pecho pero se quedó tieso cuando escuchó una ligera tos, era del tipo molesto, justo para interrumpir.

Viró la cabeza y abrió los ojos un poco más al ver a un hombre de larga cabellera blanca que iba más debajo de su estrecha cintura, tenía la túnica de tono plateados llena de manchas, quemada en los bordes y una tiara en la frente, sus ojos eran grises, penetrantes, profundos y su atractivo rostro tenía el ceño ligeramente fruncido. Níobe avanzó hacia ellos-El desayuno está listo-informó.

Había despertado, la ninfa, le informó de todo lo sucedido y aunque en principio creyó que estaba alucinando, recordó que Orfeo era un dios y que por lo tanto todas aquellas leyendas que le contaron de pequeño eran realidad aunque le daba la impresión de estar dentro de un sueño, que iba a despertar en cualquier momento.

Fue hasta ellos, con rapidez se inclinó, tomó de la muñeca a Orfeo y haló de él para ponerlo en pie, rodeó su cuerpo desnudo con manta, pegándolo al suyo estrechamente-Hola-saludó dulcemente.

-¡¿EH?!-Belenos se puso en pie de un salto.

-No es tuyo
-señaló el médico al joven centauro.
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MensajeTema: Re: En la cueva   Dom Feb 07, 2010 5:18 pm

Soltó una risilla suave cuando se vio agarrado con fuerza por Belenos, tanto que incluso se había contagiado de aquella alegría; en especial por como describía el desayuno. Una sonrisa divertida estaba en su rostro, más cuando escuchó el carraspeo de Níobe, su corazón se detuvo y se incorporó al momento de que le tendía la mano para incorporarlo; rodeándole con ambos brazos riendo felizmente de que se encotnrase bien.

-Níobe... Níobe... -Susurró a su oído, y estaba por besarlo cuando reparó en la mirada que el médico le estaba dirigiéndo a Belenos, por lo que negó suavemente y le soltó.-No seas descortés con Belenos, él es mi aigo y nos ha salvado la vida.

Se liberó suavemente del abrazo de Níobe, pues comprendía que mostrarse posesivo, delante de un ser tan territorialista como el centauro era un grave error, y en especial cuando este estaba siendo un anfitrión impecable; por ello, acarició la mejilla de Belenos, que aún mantenía su forma humana y le pasó la frazada para cubrir su desnudez, como si con ello le recordase que debía tomar su forma original, y dejar de lado el humillante estado humano; posteriormente dejó un suave beso en su mejilla antes de volver a los brazos de Níobe, susurrándole suavemente al oído como debía comportarse.
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MensajeTema: Re: En la cueva   Dom Feb 07, 2010 5:50 pm

Belenos resopló y se contuvo para no echarse encima de Níobe y romperle todos sus enclenques miembros. El galeno arqueó las cejas cuando el joven de roja cabellera alzó la manta, tapándose de la vista de ambos, de la firma forma que un mago callejero para hacer un truco delante de sus espectadores. Se vio una ligera luz y luego se escuchó un quejido de profundo dolor, de repente la manta cayó sobre una forma grande que estaba en el suelo.

-¿Estás bien?-Níobe se adelantó, preocupado, olvidando sus celos cuando lo vio abrazado a Orfeo. Y se detuvo cuando aquel bulto se fue alzando sobre él, la manta cayó al suelo y se reveló la forma de centauro de Belenos de en todo sus esplandor-¡Dioses!-Níobe retrocedió.

Belenos azotó su cola con cierto nerviosismo y alzó la pata que fue herida durante la noche, examinándola-está bien-sonrió mostrando los agudos caninos. Luego sus almendrados ojos fueron a parar hacia el médico, con arrogancia-Soy Belenos-se presentó, no se inclinó ni le dio la mano.

-Níobe-el galeno estaba muy impresionado.

-Bienvenido, matasanos-y Belenos se echó a reír con suavidad constatando su asombro-¿a qué soy bello?-su tono era burlón, le guiño un ojo –me debes una-y se viró para ir hacia donde provenía el olor de la comida.

-¿es un centauro de verdad?-Níobe no lo terminaba de creer.
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MensajeTema: Re: En la cueva   Dom Feb 07, 2010 6:22 pm

-Sí...y el líder de los centauros, ya que su honorable padre fue quién los dirigió contra Hades en la última batalla.- Observó con suavidad, siendo guiado por Níobe, pero al misom tiempo, un poco triste al imaginarse de que ahora él se encontraba peleando del lado contrario y que según los planes de Hades; podrían enfrentarse algún día. Ascendió por aquellas improvisadas escalinatas de piedra hasta la superficie, encontrando en dos rocas lisas, aunque no por ello menos escarpadas; los alimentos dispuestos en cuenros y vasijas que liberaban un aroma delicios.

Afuera de la cueva, el sol brillaba en el cielo azul despejado con algunas nubes blancas y puras como el algodón, el ambiente dejaba sentir su aroma a tierra húmeda y los pájaros cantaban; no como si nada hubiera ocurrido, más bien, como si después del nisiestro todos comenzaran a levantarse. Los únicos que parecían no ajenos por completo a la situación de ayer serían los minotauros, que aún preservaban a sus presas humanas para devorarlas y los internos dentro de aquella cueva, que lucían aún los vendajes de las heridas de la noche anterior.

La ninfa sirvió la comida, pequeñas porciones para Níobe y Orfeo y grandes vasijas con frutas y otras comidas preferidas de Belenos; como era su costumbre alimentarse.
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MensajeTema: Re: En la cueva   Vie Feb 12, 2010 2:12 pm

Belenos comía grandes cantidades de fruta, estaba sentado, con las patas dobladas y la larga cola que reposaba contra el suelo de piedra, se notaba que mostraba un entusiasmo especial por las manzanas rojas (aunque no había descartado entrar a robar algunas doradas solo para probarlas) que se comía en dos mordidas, sus blancos dientes se hundían en la pulpa con facilidad y sus ojos granates brillaban con felicidad.

Níobe estaba impresionado, era todo un espectáculo verlo, era un ser impresionante. La mitad equina era muy hermosa, elegante y poderosa, los cascos dorados que remataban las largas eran grandes y parecían de oro puro. La parte humana hacia juego con la animal, la espalda ancha, el pecho y los brazos musculosos, el rostro salvaje pero bello, aquella cabellera que era de un rojo imposible. Sin duda, un centauro era una criatura que no tenía por qué rendir pleitesía a nadie, no le extrañaba que no respetaran a los seres humanos.

Le sonrió a Orfeo, era el desayuno más extraño de toda su vida pero estaba seguro que nunca lo olvidaría. Sonrió cuando la anciana ninfa se aproximó al joven centauro que estaba entretenido con su desayuno, tanto, que permitió que la mujer comenzara a cepillarla la cabellera, tomando uno a uno los largas mechones, incluso permitió que reposara su ligero peso sobre su grupa, era una imagen que bien pudiera estar grabada en una urna sagrada. Una ninfa sentada sobre un centauro peinando sus largos cabellos.
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MensajeTema: Re: En la cueva   Lun Feb 15, 2010 11:48 pm

Sonreía por momentos, mirando furtivamente a Níobe, observando con ternura como estaba muy impresionado con Belenos y no era para menos, si el centauro era un ser imponente y poderoso; aunque conociendo -y recordando- ese lado infantil, no resultaba tan atemorizante como al principio. Por otro lado, aunque le tenía mucha admiración y un considerado respeto, no podía dejar de pensar en lo encantador que resultaba haciendo rabietas por no querer que la ninfa lo atendiese o en el peor de los casos, verlo comer como un niño pequeño y goloso atiborrándose de manzanas.

Sin embargo, aunque estuviese sonriente y muy sereno, estaba muy asustado por dentro. Temía por Dimitri, no sabía que había sido de él , quién había ocasionado el fuego, Níobe había estado a punto de morir; y algunas bestias habían atacado a Belenos, por ello no podía estar tranquilo. Si Hades había ocasionado aquel caos, no lo dejaría ir tan fácilmente pero por ello debía estar mas alerta que nunca.

La ninfa no podía comprender simplemente como Orfeo estaba tan embelesado por un humano. Era hermoso y muy hábil, pero era mortal y pedecedero; sin embargo, al observar con atención al galeno, captó que este era fuerte, hermoso, sabio y una persona buena y valiente, su atractivo radicaba en que seres tan perfectos, aún entre los humanos, llenos de emociones y sentimientos, duraban poco... por eso se les extrañaba después tanto, dejando un gran vacío a su paso.
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