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 Cumpliendo un recado

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Adonis
Dios menor
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Fecha de inscripción : 22/01/2010

MensajeTema: Cumpliendo un recado   Miér Ene 27, 2010 6:22 pm

Se había despertado bien temprano, pues tenia algunas cosas que hacer antes de salir. Se dio un buen baño para quitarse los restos de tierra y sangre de la noche anterior, había llegado tan cansado en la madrugada que así como había entrado en su habitación se había tendido en la cama a dormir, pero ahora que veía su apariencia en un espejo se avergonzó de su propio aspecto tan descuidado. Se quitó la túnica blanca y mugrienta dejándolo a un lado, y después se baño dedicadamente para deshacerse de aquella suciedad, se lavó el cabello y finalmente se secó y se vistió con ropa limpia y fresca. Esta vez sus ropas consistían en una camisa holgada, de lino blanco, y unos pantalones del mismo material en color verde claro. Aquella ropa era mas adecuada para hacer una visita al reino mortal, pues podía pasar desapercibido entre ellos más fácilmente que con su acostumbrado ropaje blanco.

Iba a desayunar, pero miró la hora y descubrió que ya casi eran las diez, ¿tanto se había demorado? Aún tenía los cabellos húmedos y no probaba bocado desde el mediodía del día anterior, pero no deseaba dejar esperando a Belenos, así que tomó unas cuantas frutas frescas y las guardó entre su ropa para comerlas en el camino, o bien, cuando terminara la tarea encomendada. Tomó también el recipiente que Zeus le había entregado, el cual debía llenar con la purísima agua del manantial. Y ya con todo, se puso en camino. Bajó la empinada ladera esta vez llevando sandalias en sus pies, y divisó la figura del centauro que lo esperaba puntualmente allí. De repente se le vino a la mente que, Belenos, con aquel aspecto llamaría la atención mas de lo debido, para los mortales no era algo coman ver a un centauro en las cercanías del pantano… y tal vez no era la mejor forma de pasar desapercibidos.

Se acercó hasta quedar justo frente a él y finalmente habló- Buenos días, ¿listo para partir? – se lo veía bastante feliz y de buen humor, pues algo que debía hacer por obligación como ir a Atenas se convertía de pronto en un pequeño paseo. Estaban lejos, pero no tardarían nada si el centauro volvía a llevarlo como el día anterior, sobre su lomo. - ¿Puedo…? –preguntó con algo de duda para después al verlo asentir subir por si mismo acomodándose ya como si se tratara algo de rutina, aunque no lo era, se había acostumbrado fácilmente a viajar de esa manera.
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Belenos
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MensajeTema: Re: Cumpliendo un recado   Miér Ene 27, 2010 6:41 pm

Belenos esa mañana se levantó temprano como era su costumbre, justo cuando escuchó cantar el fénix cuando el sol se alzaba en el horizonte. No era que no le gustara aquel pájaro magnifico y de colores esplendorosos, lo único que le fastidiaba es que parecía encontrar una razón a cada minuto para lanzar un trino o un canto y eso lo desquiciaba porque si había algo capaz de atravesar el bosque de un extremo a otro eso era las notas emitidas por un fénix.

Se puso en pie, dormía en un nicho grande de hierba fresca, su cueva era pequeña aunque muy limpia, pulcra y llena de huecos en las paredes que él mismo había excavado para poder colocar objetos. Algunos, sorprendentemente, eran libros, libros escritos por Quirón sobre medicina, filosofía y fauna del Olimpo y otras planos. Belenos leía poco, en realidad, no sabía leer muy bien porque a un potrillo de centauro se le enseñaba antes a usar un arco que aprender letras. Aunque su hermano hizo todo lo que estuvo en su mano para darle algo de sabiduría pero Belenos estaba más interesado en luchar. Sin embargo cantaba muy bien y conocía muchas leyendas.

Se volvió a lavar en una cascada cercana y fue en busca de algunas manzanas rojas que eran sus preferidas, espantó a unos ciervos cuando se acercó y recolectó la fruta, la colocó en un bolso de cuero, no sabía si donde iban habría comida que él le gustara, también metió una túnica rojo oscura. Estaba muy emocionado, aquella era su primera vez lejos del Olimpo y aunque fuera algo rutinario para Adonis para él era toda una aventura.

Cogió su arco y sus flechas, nunca se sabía, y galopó hasta la entrada del Olimpo. Esperó con paciencia y sonrió cuando vio que Adonis venía hasta él con la ligeraza de una gacela macho.

Le hizo gracia que subiera a su lomo a pesar de preguntarle primero si tenía su permiso.

Dio dos pasos, esperando que Adonis se acomodara bien-¿Preparado?-sonrió-sujétate bien, voy a correr-estaba tan entusiasmado que necesitaba liberar toda su energía-¡Sujétate Adonis!-relinchó y dio un salto hacia delante con ligereza.

Comenzó a galopar cuesta abajo, con facilidad, el suelo se desdibujó bajo sus dorados cascos, el viento tronaba en torno a ellos, era como si Belenos se hubiera convertido en una brisa de fuego, su cola y su cabellera flameaban bajo en sol mientras su pezuñas hendían la tierra, era uno con ella y jamás podría resbalar aunque trotara sobre una fina capa de hielo.

Llegaron al lago cristalino, Belenos rió salvajemente, las grullas y los cisnes alzaron el vuelo en torno a ellos, llenando de plumas el aire.

-¡Fuera de mi camino mosquito!-el centauro aceleró y casi arrolla, tritura y escacha a un ángel que estaba en la orilla, éste rodó a un lado y los maldijo con voz cantarina que solo consiguió que el centauro soltara un risa fuerte, despectiva y profunda.
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Adonis
Dios menor
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MensajeTema: Re: Cumpliendo un recado   Miér Ene 27, 2010 7:13 pm

Se acomodó sobre su lomo de la misma forma que el día anterior, abrazando su cuerpo peludo con sus piernas para tener más seguridad y rodeándolo su cintura con sus brazos manteniéndose e así firmemente sujeto a él. De todos modos, cuando el centauro emprendió su rápida carera se sorprendió ligeramente, iba a gran velocidad, y aunque su andar era seguro y firme era demasiado rápido. Al comienzo sitió como su cuerpo se tensaba un poco por el sobresalto y se aferraba con algo mas de fuerza a el, escondiendo el rostro contra su espalda pues el viento le molestaba en los ojos. Poco a poco se fue tranquilizando, y acostumbrando al ritmo rápido de la carrera y se animó a girar un poco el rostro para mirar por donde iban, de un momento a otro había llegado al lago, y seguían hasta llegar a las afueras de la ciudad de Atenas, allí el centauro bajó la velocidad, y Adonis aflojó un poco sus manos, seguro se burlaría de él por eso luego, pero es que no estaba acostumbrado.

-Es…por ahí –le indicó mostrándole el camino que debía tomar una vez se encontraron en el lodos pantano, el aroma allí no era precisamente agradable, no había muchos seres vivos en ese sitio, y mucho menos plantas. Tampoco Dioses o humanos se atrevían a visitar ese sitio a menudo, pues no era el sitio más seguro. Muchos demonios solían ir a hacer allí maldades con los humanos corajudos que deseaban obtener el agua del manantial, Otras criaturas también crecían entre aquel barrio hediondo, algunas siquiera tenían un nombre. Se acercaron hasta el manantial, y cuando estuvieron allí Adonis bajo del lomo del centauro y se acercó a este para recolectar el agua que necesitaba, Lleno por completo el cuenco y lo cerro cuidadosamente para que no se perdiera ni una gota, guardando el precioso frasco nuevamente entre sus ropas. Tenía los cabellos completamente revueltos por la frenética carrera del centauro, e al verse en el reflejo del agua intentó acomodarlos un poco pero no obtuvo mucho resultado. Suspiró y se sentí en el borde del manantial volviendo la vista al otro.

-Bueno, misión cumplida… Este no es un sitio muy bello… ¿Por qué deseabas acompañarme? –preguntó con notoria curiosidad, había estado pensando en eso desde la mañana, y recién aquel le pareció el momento propicio para preguntárselo. No el encontraba una respuesta lógica a aquella pregunta, no era un bonito sitio para conocer, ni nada útil que obtener de él, tal vez buscaba a mas criaturas como la del día anterior, pero él no podía sentir ninguna presencia, aunque no era muy bueno para detectarlas en realidad.
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Belenos
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MensajeTema: Re: Cumpliendo un recado   Jue Ene 28, 2010 9:51 am

Belenos miró en torno suyo, era cierto que aquel lugar no era bello, de hecho apestaba, había un insufrible aroma a azufre en el aire que revelaba que en algunos de aquellas charcas se conjuraba algún tipo de alquimia con fuerzas naturales de tipo volcánico y además una especie de neblina se alzaba sobre todo el lugar, era un vapor plateado y sus anillos serpenteaban casi maliciosamente, como si tuviera vida propia.


El centauro dio una inquieta patada al suelo, azotó la rojiza cola de un lado a otro y luego centró su atención en Adonis sin dejar de removerse con cierta inquietud, agitó la larga cabellera de fuego con molestia, la humedad de aquel ambiente estaba formando gotitas sobre su lomo y en su musculoso pecho-quería salir del bosque…-se encogió de hombros, dio dos pasos atrás, resoplando-podríamos..-quería ver la fabulosa ciudad de Atenas, sus calles, sus comercios, a los necios y débiles humanos haciendo su vida diaria.

De repente un sonido llegó desde el fondo, del pantano, quizás en el mismo corazón de aquel lugar, Belenos irguió la cabeza y escuchó la atención-¿es normal que haya niños pequeños por aquí?-lo que estaba llegando hasta ellos eran unos sollozos desconsolados, berridos de puro terror de una criatura que seguramente era muy pequeña y parecía indefensa.

El centauro se removió, el llanto llegaba a ráfagas, cuando la brisa que soplaba en aquel lugar iba en dirección a ellos. Era un sonido que lo estaba poniendo más y más nerviosos, apretó los dientes y de repente saltó hacia delante, sin quiera consultar a Adonis, comenzó a adentrarse en el pantano. Su juventud le impidió meditar que aquella acción impulsiva era un error. No conocía el pantano ni tampoco sabía que había arenas movedizas en él.
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Adonis
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MensajeTema: Re: Cumpliendo un recado   Jue Ene 28, 2010 10:04 am

Entonces su respuesta era simple: curiosidad. Era lógico, supuso Adonis, teniendo en cuenta que el bosque era e único sitio que el centauro conocía, y aunque para él Atenas no tenía ninguna magia, recordaba que cuando, siendo pequeño, había ido allí por primera vez junto con Afrodita se había maravillado con muchas de las cosas que había visto. Pensó que, tal vez, podría mostrarle algunas, la ciudad tenía ciertos lugares interesantes, las ferias, los negocios, los templos… no sabía exactamente a donde podía llevarlo primero, pero tenía unas cuantas ideas que podían llegar a gustarle, seguro mucho más que aquel horrible pantano. Estaba acostumbrado a aquel aroma hediondo, aquella bruma que molestaba a la vista y que, con el tiempo, incluso le daba escozor en los ojos. No era nada novedoso, pero evidentemente, había algo en el ambiente que inquietaba a su acompañante, lo notaba nervios, tenso, exaltado.

No había prestado atención a aquellos sollozos, pues, siempre había en ese sitio sonidos desagradables, no era extraño encontrarse con demonios que cambiaban su forma por la de niños inocentes para capturar a los estúpidos mortales que caían en sus trampas. Pero él los conocía bien, y sabía diferenciarlos perfectamente de auténticos atenienses. Iba a decirle esto, pero Belenos no le dio tiempo, de un momento a otro emprendió otra de sus frenéticas carreras perdiéndose entre la densa bruma que producía el barro estancado. Se puso de pie casi de un salo y quiso seguirlo, pero la bruma era tan pesada que su esbelta figura enseguida desapareció de su vista, aún podía escuchar sus cascos golpetear contra el suelo lodos, pero no estaba seguro de que dirección había tomado. Los sollozos se mantenían inconmovibles y pensó que habría ido en dirección a ellos, y por pura intuición se encaminó en esa dirección.

Sabía cuan peligroso era alejarse del manantial, los demonios normalmente no se acercaban a ese sitio pues el guardián lo protegía bien y además aquella agua pura les haría daño si llegaban a tocarla, pero en los alrededores… había toda clase de peligros que él apenas conocía pues siempre se había limitado a cumplir su tara y retirarse lo más rápido posible. Anduvo con paso apresurado, pero teniendo cuidado de donde pisaba, sospechaba que ese sitio se encontraría lleno de trampas.
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Belenos
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MensajeTema: Re: Cumpliendo un recado   Jue Ene 28, 2010 4:41 pm

Belenos se detuvo cuando el llanto cesó abruptamente y de repente se encontró completamente rodeado por la niebla, era una bruma sinuosa, que creaba formas en el aire que parecía susurrar palabras para luego desvanecerse en pocos segundos. Y justo en ese momento se percató que hasta el sol había desaparecido, allí no había ningún punto de referencia para orientarse, todo estaba envuelto en aquella neblina sin fin y creaba una jaula de humo, una monotonía blanca, densa y que parecía ahogar la misma respiración.

El centauro jadeó cuando vio algo oscuro que comenzaba a materializarse entre el brumal y se había acercando a é, poco a poco, se escucha el eco distorsionado de varios pasos. Belenos cogió su arco y rápidamente colocó una flecha en él, lo alzó y apunto, esperando ver que era aquello que se estaba aproximando a su posición.

Belenos abrió la boca y un leve gemido escapó de ella, era un sonido de sorpresa, angustia e incertidumbre. La flecha tembló entre sus dedos y cayó al suelo, el centauro ni sintió cuando la saeta cayó sobre sus dorados cascos. Frente a él, erguida había una centaura.

Su parte equina era de un color crema muy suave, de cascos plateados, la cola de un blanco reluciente al igual que los ondulados cabellos que caían vaporosamente sobre sus senos erguidos y redondeados, su rostro era hermoso, altivo, de cejas arqueadas sobre unos ojos canelos profundos y dulces, tenía una naricita respingona y los rosados labios se abrieron en una sonrisa.

Belenos sintió que el corazón le quemaba en el pecho, sintió una enorme ansiedad, sus mejillas enrojecieron y sus abdominales se tensaron, marcándose más aún. ¡Era una hembra de su especie, lo que siempre anheló encontrar! No pudo detenerse cuando ella alzó una mano y sus largos dedos le hicieron un gesto de invitación muy provocador que inflamó la salvaje sangre del joven centauro.

Dio dos pasos y luego trotó hacia ella y de repente se hundió hasta la cintura. Belenos relinchó con mucha fuerza cuando las arenas movedizas comenzaron a succionarlo hacia abajo, el gran peso de su parte equina era un ancla que lo iba arrastrando al fondo.

La centaura siguió sonriendo y luego comenzó a desvanecerse poco a poco en la neblina, era un ilusión-¡Adonis!-Belenos intentaba llegar a la orilla de aquella trampa, sus cascos no tenían donde busca apoyo y aquella trampa iba aprisionándolo más y más.

Justo en ese momento, a la derecha de Adonis se materializaba otra figura femenina, era la misma encarnación de la feminidad, era de una belleza sublime y de su rostro irradiaba una luz que podía quemar los ojos de un hombre, su cuerpo, de curva deliciosas se entreveía entre las túnicas semitransparente de tono rosado. Era Afrodita.

-Adonis-su voz era extraña, como un eco, un fluctuación y alzó una mano hacia él, invitándolo a acercarse.
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Adonis
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MensajeTema: Re: Cumpliendo un recado   Jue Ene 28, 2010 5:09 pm

La niebla cada vez parecía volverse mas densa, y apenas podía ver a uno o dos metros por delante de él, además tenía un aroma particularmente extraño, inusual, que parecía penetrar en sus fosas nasales como un ácido corrosivo que dañaba su claridad mental. Movió los brazos delante de si, como si quisiera despejar el camino y ver mejor, pero sus intentos eran inútiles pues las densas nubes se amontonaban sin remedio por todas partes, volviendo casi inútil su sentido de la vista. Tampoco podía ir demasiado rápido, si lo hacía, temía pisar en el lugar incorrecto y acabar verdaderamente mal… El ruido de los cascos ya había desaparecido, y los sollozos también, ya no tenía punto alguno de referencia para guiarse, no tenía idea de hacia donde estaba Belenos, ni hacia donde se encontraba el manantial…estaba total y absolutamente perdido en medio de ese pútrido pantano.

Intentó mantener la calma, aquello no podía ser tan grave como parecía… Muchas veces había estado en ese sitio y nada había pasado, pero… tenía un mal presentimiento, que sentía que le ahogaba el pecho y complicaba su respiración. Se obligó a si mismo a serenarse, y a seguir andando, con la idea de que tal vez, con suerte, se toparía con él si seguía una línea recta. Su mente estaba tan o más nublada que el mismo aire que respiraba, se sentía confuso, cansado, y débil, seguramente efecto del vapor que emanaba aquel barro tóxico que ya había ensuciado su pantalón hasta las rodillas.

De repente se quedo muy quieto. Estático. Y casi dejó de respirar. Sus oídos buscaron de inmediato el origen de aquella voz familiar, y su rostro viró ligeramente para encontrarse frente a frente con el rostro de la que una vez se nombró como su madre. Abrió un poco más los ojos, pues se sentía absolutamente incrédulo, ¿Qué hacía en un lugar como ese? No tenía sentido, ella vivía en Atenas, eso si lo sabía pero…nunca acudiría a un sitio como ese, ella amante de las cosas bellas, de la naturaleza, del amor y la música…nunca podría hallarse en un lugar como ese.

Su rostro, sus facciones, todo en ella era exactamente como lo recordaba, y aunque hacia muchos años no la veía todo el rencor que le guardaba parecía estar esfumándose misteriosamente. Era un sentimiento extraño, confuso. Que le hacía sentir mareos. –A…Afrodita –murmuró como si al decir su nombre en voz alta aquel encuentro se volviera más real. A pesar de su gesto de invitación se quedo muy quieto, a pesar de que su mente estaba confusa, su intuición le indicaba que no debía acercarse a aquel ser tentador. Ese ser… De repente su mente pareció aclararse, como si la iluminara una ráfaga de viento fresco, ¡Ese ser era un demonio! Aquella esbelta y hermosa figura no era la de la que una vez fue su amante… Era un maldito demonio quien tomaba su imagen prestad para engañarlo.

Casi da un salto sobre su sitio ale escuchar el grito del centauro y nuevamente se puso en marcha, ignorando a la figura delgada que mostró expresión de desilusión cuando simplemente la dejó atrás. Conocía a esa clase de seres, que creaban ilusiones utilizando los deseos de sus victimas…. Pero, ¿Por qué Afrodita? Esa idea le daba vueltas en la cabeza, mientras avanzaba guiado por el sonido de la voz del centauro. Se detuvo abruptamente al llegar al borde de las arenas movedizas, pues sintió como la superficie del suelo se volvía repentinamente blanda y arenosa. Y entonces vio a Belenos, estaba hundido hasta la cintura, sólo su parte humana estaba a la vista y se movía bruscamente debatiéndose por salir de allí, pero claro, el suelo lo tragaba más y más rápido cuanto más fuerte se movía.

-¡Espera! Tienes que quedarte quieto, o te absorberá más rápido –le dijo con cierto timbre de desesperación en la voz, se había puesto muy nervioso, y no tenía muy claro que hacer para ayudarlo a salir de allí. Obviamente su fuerza era insuficiente para sacarlo solo tirando de él, así que comenzó a buscar alrededor algo que pudiera serle de ayuda.
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Belenos
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MensajeTema: Re: Cumpliendo un recado   Jue Ene 28, 2010 5:28 pm

Belenos volvió a relinchar, era un sonido desesperado que no tenía nada de humano, era puramente animal. Respiraba con fuerza, su pecho y su rostros estaban manchados de barro negro, aquel lodo que lo estaba absorbiendo como una gran boca, tragándolo. Él que hasta ahora nunca había tenido miedo se estaba enfrentando por primera vez a la muerte. Pero no la muerte de un guerrero, sino de un tono, un idiota descerebrado que no supo escuchar sus propias instintos ni su inteligencia. Belenos deseaba azotarse a si mismo por ser tan increíblemente estúpido.

-¡Adonis, Adonis!-le tendió el arco, estaba fabricado con una madera oscura, de uno los árboles del Olimpo, no se rompería a menos que un titán lo quebrara con sus propios dedos o muriera su propietario.

Belenos tenía el rostro desencajado, su parte equina era demasiado pesada-¡cógelo!-se estiró todo lo que pudo para que el dios lo tomara por un extremo y luego el centauro cerró los ojos y obligó a relajarse, iba a hacer la cosa más humillante de toda su vida, nunca había tenido que hacer algo semejante y no sabía si funcionaría. Quirón le había enseñado lo rudimentos de la transformación pero no estaba seguro que pudiera realizarla en aquella situación cuando creía que su corazón estaba a punto de estallar en su pecho debido a la velocidad que estaba bombeando.

-Tira..-susurró ahogadamente cuando el dolor comenzó extenderse de cintura para abajo, le dio la impresión que sus patas se partían, se soldaban y se alargaban hasta forma dos extremidades, los músculos fluyeron bajo la piel como serpientes y el pelaje desapareció, cayendo para abrirse y dar paso a una epidermis suave, humana que cubría las dos largas y torneadas piernas-Adonis..-Belenos emitió un quejido roto cuando las caderas se colocaron y se estrecharon con un tirón que lo acalambró.
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Adonis
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MensajeTema: Re: Cumpliendo un recado   Jue Ene 28, 2010 6:05 pm

Los gritos del centauro sólo lograban que su desesperación aumentara, le estaba entrando el pánico, y sólo gracias a su fantástico autocontrol no se puso a temblar o se quedó paralizado. Por el contrario cuando le extendió el arco no dudo en tomar el otro extremo, pensó que eso era completamente inútil, el centauro debía ser muy pesado, y él era muy débil como para arrastrar su peso muerto, y lograr arrancarlo del barro que de momento había dejado de absolverlo pues había seguido sus indicaciones y ya no se movía ni luchaba por salir. De todos modos, ¿Qué más podía intentar? Dio el primer tirón usando todas las fuerzas que poseía. Nada. Era como intentar mover una montaña, Belenos no se movió ni un centímetro de su posición. Apretó mas los dedos en torno a la madera oscura y resistente y volvió a tirar, y para su sorpresa notó un sorpréndete cambio. El peso había cambiado drásticamente, y con este segundo movimiento notó que lograba moverlo un poco. Por su cuerpo la adrenalina corría por su sangre de un modo sorprendente rápido, no recordaba haberse sentido así antes, con el pulso tan alterado, y el corazón latiéndole desbocado por la desesperación.

Volvió a tirar usando todas sus fuerzas y notó que se movía un poco más, ¿Cómo es que lo estaba logrando? ¡Era imposible! Y no podía comprender lo que estaba sucediendo allí. Podía leer en la expresión del centauro el dolor que este sentía, pero desconocía la razón de este sufrimiento, nunca imagino que podría cambiar su forma para volverse más liviano… Tiró una vez más, con todas las fuerzas que le quedaban y sintió como finalmente Belenos salía de aquel lodo pegajoso que amenazó momentos antes con comérselo vivo. El impulso lo llevo a caer en tierra firme y sólida, a medias sobre Adonis quien respiraba jadeando, agotado por el ejercicio, y con los nervios a flor de piel. Se había caído sentado en el suelo barroso por el impulso, y lo primero que atinó a hacer fue a comprobar el estado de Belenos, sorprendiéndose al ver que en donde antes estaban sus cuatro patas, cubiertas de aquel precioso pelaje rojizo había ahora dos piernas musculosas y humanas. Se quedó incrédulo obstándolo unos instantes para después volver sus ojos al rostro del otro y apoyar sus manos sobre sus hombros moviéndolo para que reaccione. Parecía compungido por el dolor, su rostro estaba surcado por una mueca de desagradable agonía.

-¡Belenos! –murmuró sin gritar, pues sólo lograría exaltarlo mas si se ponía a chillar como un niño, y quería sólo tranquilizarlo. Asegurarse de que estuviera bien, que no hubiera sufrido mayores daños. Le tocó el rostro embarrado apartando los restos del líquido viscoso para poder verlo a los ojos intentando darle cierta seguridad. Él también estaba algo embarrado y sucio, pero no sentía dolor en ningún sitio, exceptuando sus manos en las que pudo percibir un ardor fuerte. Sus pupilas se desviaron hacia ellas un instante y notó que su piel delicada se había rasgado, seguramente por la fricción la madera dura del arco. No le dio importancia y regresó sus ojos a los del centauro. -¿estas bien? ¿Me escuchas? –insistió buscando alguna respuesta por su parte, pues se lo notaba desorientado todavía.
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Belenos
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MensajeTema: Re: Cumpliendo un recado   Jue Ene 28, 2010 6:26 pm

Los ojos almendrados de Belenos estaban entrecerrados, el tono rubí de sus pupilas había palidecido hasta tonarse rosado y sus labios estaban muy blancos, tiritaban y entre ellos eran expelido su aliento entrecortado y ronco. Ladeó apenas el rostro cuando aquellos dedos se lo tomaron, buscando algún tipo de reacción o respuesta pero la mente de Belenos todavía estaba nublada, en un remolino blanco y azul causado por el dolor.

Nunca hubiera pensado que fuera tan, tan doloroso asumir aquella forma débil y escuálida, no era como algunos creían, no era una transformación con una nubecilla que rodeara el cuerpo y luego apareciera la forma deseada, no, cuando uno quería tener una apariencia que no era la real, debía de sufrir, ése era el precio a pagar por ejercer aquel poder. Había sentido cada astillamiento de sus extremidades, como éstas fluían y se recomponían para adoptar los huesos de un ser humano, su número, exacto, su hermoso palaje se había caído para dar paso a la piel y los músculos se contrajeron, se retorcieron y fluyeron bajo al piel para acomodarse a las piernas.

Aquel poder fue otorgado por Zeus, no a todos los centauros, solo a un clan de ellos por haber demostrado su valor en batalla, quizás en un intento para que sus salvajes criatura se acercaran más a los humanos en vez de cazarlos cuando éstos se atrevían a irrumpir en su territorio. Sin embargo, los centauros no optaba por hacer uso de la transformación, creían que asumir la forma de un ser débil los convertía en débiles a ellos también, que disminuía su espíritu y su coraje.

Suspiró profundamente y por fin sus ojos se fueron aclararon, su oído captaba las notas de preocupación de Adonis, se encogió ligeramente y apretó los dientes-soy la vergüenza de mi raza-susurró. Se había dejado engañar como un potrillo, cayó en una trampa de lleno, casi muere en unas arenas movedizas y luego se veía obligado, por primera vez, a transformarse en humano-deberían azotarme-castigarlo por su necedad.
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Adonis
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MensajeTema: Re: Cumpliendo un recado   Jue Ene 28, 2010 6:46 pm

Adonis permaneció en silencio, se tranquilizó al verlo enfocar nuevamente la vista, moverse un poco y hablar. Estaba bien, dolorido y cansado, pero bien después de todo. Frunció el ceño ante sus palabras, que le parecieron completamente estúpidas, ¿Cómo podía pensar en eso en un momento como ese donde casi había perdido la vida? ¿Tan importante para él era lo que los demás de su especie pudieran llegar a pensar? Evidentemente eran seres orgullosos, fieros e inteligentes, y parecían de aquellos que no admiten error. Bufó y le dio un tirón del cabello sin hacerle daño en realidad, sólo como si lo regañara. –No eres una vergüenza, pero si algo tonto –admitió ya habiendo recuperado totalmente la calma nuevamente, era lo que mas adoraba de si mismo, la posibilidad de recuperar rápidamente su autocontrol, hacia instantes casi temblaba y ahora se encontraba nuevamente sereno. – A cualquiera puede pasarle, esos demonios se especializan en crear falsas ilusiones… no podías saberlo – dedujo que habría actuado como él de un modo similar, que había intentado engañarlo mostrándole una falsa imagen y el centauro, desconociendo que demonios como estos existen había caído en su trampa.

Levantó la cabeza e inspeccionó los alrededores, volvían a estar solos, no se sentía ninguna otra presencia demoníaca, aquel ser parecía haber abandonado el pantano y al menos por ese día no los molestaría. –También fue una estupidez que salieras corriendo sin más, no puedes hacer eso en sitios que no conoces, como ves puede ser peligroso – No se sentía enfadado, pero si lo había hecho preocuparse bastante, y eso lo disgustaba, por lo que su humor no era ahora de los mejores. Adonis no era de los que se pondrían a consolarlo, y decirle que todo estaba bien, eso solamente heriría mas el orgullo de Belenos, y además no era su estilo. Lo peor ya había pasado, y de nada servía lamentarse.

-Vamos, ¿puedes pararte? –no estaba muy seguro de que fuera capaz, su forma había cambiado, tal vez era la primera vez que lo hacía, y le resultaría complicado andar erguido y con dos piernas en lugar de cuatro. Bueno, siempre hay tiempo para aprender. Pasó sus manos quitándose los restos de sangre en su pantalón que lejos estaba de ser blanco y se llevo los cabellos embarrados hacia atrás, se sentía asquerosamente sucio, y eso aumentaba su mal genio. Deseaba darse pronto una ducha tibia y vestirse con ropa limpia. Esperó a que el otro se levantara y se incorporó también observándolo atento por si necesitaba alguna ayuda, de todos modos tardaría un rato que su mal humor se pasara.
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Belenos
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MensajeTema: Re: Cumpliendo un recado   Vie Ene 29, 2010 6:55 am

Belenos resopló por cada uno de los argumentos esgrimidos por Adonis que eran como sal sobre su orgullo, puede que el dios no lo azotara pero desde luego tenía una lengua rápida y sincera que se podía torna una espada muy afilada que esgrimía con asombrosa habilidad. El centauro abrió la boca y más los ojos cuando el joven tiró de los cabellos de tono fuego, notó que se le apretaba la garganta, era justo el gesto que hubiera hecho otro macho centauro mayor que él pero desde luego lo habría realizados con muchísima más fuerza. Era una señal más de que Adonis estaba ganando confianza en él porque ningún otro ser en el completo uso de sus facultades mentales se le hubiese ocurrido halar de la cabellera de un centauro que se creía humillado.

El centauro giró el rostro, ya había casi borrado el incidente de su mente, en el cual casi pierda la vista, ahora su problema más acuciante era otro. Sus almendrados ojos se posaron en aquellas dos extremidades largas y musculosas, parecían fuertes o por lo menos en comparación a las de Adonis, (se las había visto en el lago), lo eran, después de todo eran unas piernas que debían de estar a juego con la magnifica parte superior.

Extendió una mano, dudando, con el ceño fruncido y se toco el muslo que estaba cubierto de limo, este latió bajo su tacto y estaba tibio. Movió los deditos del pie y sonrió, eran graciosos, graciosos y estúpidos porque estaba seguro que no eran ni la mitad de efectivos que sus pezuñas doradas. Alzó la cabeza y observó como Adonis se erguía, se le notaba molesto y a pesar de conservar su belleza lo cierto es que lucía un aspecto realmente lamentable.

-Las ninfas dicen que el barro es bueno para la piel-era un intento de consuelo o quizás de pedir disculpar para lo sucedido. Inspiró se puso a cuatro patas y poco a poco fue poniéndose en pie, no debía de ser tan difícil, mucho más complejo era hacerlo sobre cuatro pata recién nacido y además correr a las cinco horas de nacer. Las rodillas le temblaron, todo él tembló y cayó de nuevo al suelo, pero no le pidió ayuda a Adonis, cabezonamente volvió intentarlo al menos cinco veces hasta que lo consiguió.

Resultaba un hombre alto, de cuerpo muy parecido a un guerrero, musculoso, lustroso como un semental joven pero conservaba aún aquel aire salvaje y fiero, la cabellera de fuego cayó a lo largo de su espalda y tapó sus nalgas redondeadas y fuertes-Mmm..-se volteó apenas, mirando sobre el hombro y sus dedos examinaron uno de los glúteos, era como una especie de almohadilla.

Dio dos pasos en dirección a Adonis y de sus manos, con suavidad le quitó en gran arco que le había salvado la vida-estoy listo para irnos-anunció con orgullo, todo cubierto de lodo, apestando, los cabellos rígidos y completamente desnudo.
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Adonis
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MensajeTema: Re: Cumpliendo un recado   Vie Ene 29, 2010 10:46 am

Cuando se puso de pie se miró a si mismo y suspiró con resignación. No podría quitarse toda aquella suciedad de encima hasta que regresara al olimpo, y además, otra de sus ropas estaba casi arruinada, pero bueno, no había mucho que hacer por el momento. Habría que esperar a tener un poco de agua tibia y ropa limpia cerca para volver a ser el de siempre. -¿Y tu crees en todas las tonterías que dicen? Da igual… creo que deberé tener en cuenta que acabaré algo estropeado cada vez que salga contigo –lo dijo en broma, aunque era cierto, el día anterior tampoco había vuelto en condiciones mucho mejores. Pero la verdad es que no le importaba demasiado su aspecto, en realidad lo que le fastidiaba era la sensación de suciedad, pero podía lidiar con ella. Poco a poco su enfado se disipaba, pensó que debería sentirse más feliz pues las cosas pudieron ponerse mucho peor, y afortunadamente ninguno de los dos estaba herido.

Regresó la vista al centauro que luchaba por ponerse de pie, entonces comprendió que era la primera vez que adoptaba aquella forma, pues evidentemente se le hacía difícil mantener el equilibrio con sus dos piernas en reemplazo de las cuatro paras equinas. Tomó la sabia decisión de no intentar ayudarlo en su tarea, pensó que era algo que debía lograr por si mismo, para restituir en parte su orgullo herido, y que podría hacerlo con un par de intentos. Efectivamente enseguida estuvo de pie ya sin tambalearse. Sus ojos vagaron por su esbelta figura, se veía muy masculino, y para nada más débil que en su forma de centauro, solo…diferente. Le pasó el arco cuando este lo tomó y se apartó del rostro los cabellos embarrados.

-Pensaba llevarte a conocer la ciudad…pero ni tu ni yo podemos ir en este estado, o causaremos un alboroto… en especial tu, no puedes andar desnudo por ahí, le darás un infarto a las jovencitas –se cruzó de brazos mientras reflexionaba entonces que era lo más conveniente, su plan inicial estaba arruinado, entonces no quedaba más opción que regresar al bosque. No se le ocurría nada bueno, antes que nada un baño…luego ya verían que hacer. Comenzar con el entrenamiento era otra buena opción.

-Supongo que lo mejor será regresar, otro día te mostraré la ciudad –decidió tras meditarlo un instante para después comenzar a andar. Se detuvo de improviso y giró la cabeza para mirarlo- Sígueme...no queremos más problemas hoy ¿no? –no esperó respuesta y comenzó a caminar nuevamente. Tal vez se portaba más mandón de lo que normalmente resultaba ser, pero es que aún se sentía un poco molesto por lo ocurrido. Porque sus planes de un día divertido en la ciudad se vieran frustrados y ahora no quedara más que regresar al olimpo y pasar otro rutinario día en los jardines o las bibliotecas del palacio. De todos modos anduvo despacio, por un lado para procurar estar atento a cualquier nueva amenaza y por otro para no dejar atrás a Belenos que tardaría un poco a acostumbrarse a andar con sus extremidades humanas. Procuró no observarlo demasiado, le avergonzaba un poco que anduviera sin ropa y siquiera le diera un poco de pudor, pero se abstuvo de hacer comentarios, para él debía ser completamente lógico y normal, así que no se quejaría. Simplemente evitó mirarlo demasiado y ya.

-No sabía que pudieras cambiar de forma-comentó llegando ya hacia la entrada del pantano, estaban saliendo de aquel lugar hediendo y ya se podía sentir el aroma cálido de las flores y la brisa fresca de las colinas.
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Belenos
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MensajeTema: Re: Cumpliendo un recado   Vie Ene 29, 2010 1:12 pm

-Oh..-Belenos sintió como si lo estuvieran castigando, cuando Adonis pronunció que hoy no irían a la ciudad después de todo lo ocurrido, que Belenos había fastidiado los planes de ambos por ir corriendo tras un sonido extraño y dejarse engañar por la una visión que era claramente un trampa. En aquel momento ni siquiera se planteó que podía estar haciendo una centaura en lugar como aquel, solo que lo estaba llamando y él no pudo rechazar su clara invitación. Era demasiado joven, puede que tuviera un cuerpo completamente formado pero para los de su raza era un adolescente alocado que precisaba de mano dura.

Le costaba caminar, se iba de una lado a otro como si estuviera borracho pero no se rindió, se fijó en el paso de Adonis y trató de imitarlo para ir aprendiendo sobre la marcha, no iba a pedirle al dios que lo enseñara a caminar como si el fuera un cachorro de humano, bastante humillante fue que tuviera que sacarlo de las arenas movedizas a las cuales el mismo saltó alegremente para que luego Adonis, que ya estaba molesto, se viera obligado a mostrarse como se usaban las piernas.

-Algunos podemos..-Belenos notó el cambio de temperatura y la fragancia de las flores en el aire-Zeus nos lo concedió-se percató que Adonis no lo miraba casi, tenía que estar realmente enfadado para ni siquiera mirarlo. Belenos frunció el ceño.

Dio una larga zancada que casi le cuesta otra caída y cogió de una mano de Adonis, haló de él para que volteara y poder mirarlo a los ojos, apretó los labios y frunció el ceño-¿estás todavía muy molesto?-lo escrutó, le costaba descifrar su expresión, la emoción que había tras aquellos ojos-Ni siquiera quieres mirarme.
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MensajeTema: Re: Cumpliendo un recado   Vie Ene 29, 2010 1:43 pm

Se sobresaltó un poco cuando repentinamente Belenos le tomo la mano y rió de él haciéndolo girar, obligándolo a volver su mirada a su rostro. Lo vio con el ceño fruncido, evidentemente un poco disgustado con la actitud que él había tomado, ya se sentía mucho más tranquilo, y con el aroma de las flores casi se le había olvidado lo acontecido antes. La brisa removía sus cabellos y refrescaba su cuello, se sentía más aliviado ahora que habían salido de aquel pantano y el aroma a podrido no quemaba sus fosas nasales. Tal vez había sido demasiado brusco en su forma de tratarlo antes, o se había tomado demasiadas confianzas con él, después de todo se conocían hacía menos de un día…

Le sostuvo la mirada unos instantes, fundiendo sus ojos claros en los suyos más oscuros para después girar al rostro y mirar hacia un ponto en la nada, sólo para huir de su expresión. –No…ya no estoy molesto –dijo en voz baja, sorprendiéndose del tono de su voz, que lejos de tener alguna dejo de enfado parecía ciertamente apenado. Se reprochó a si mismo ser tan débil algunas veces y tener aquellos pensamientos en ese mismo instante… Belenos le resultaba mucho más atractivo en su forma humana que como centauro, no es que el otro modo no fuera agradable, pero así de algún modo lo sentía algo más cercano. Jamás, pero jamás le diría que esa era la razón de que no lo mirara, nunca confesaría que temía ruborizarse como una estúpida adolescente.

Tiró suavemente de su mano intentando soltarse de su agarre, pero no fue demasiado insistente y el otro lo sostenía con firmeza. –No es grave…podemos…podemos ir otro día a la ciudad –agregó sintiéndose ligeramente nervioso porque lo mirara tanto, como si lo analizara, temiendo que pudiera leerle los pensamientos, o adivinarlos en su expresión que a toda costa intentaba disimular. Apretó los labios para no decir nada más, y mantuvo la vista fija en las colinas lejanas que pronto deberían atravesar si querían regresar al bosque, el camino de regreso sería mucho más complicado que el de ida, después de todo ahora tendrían que hacerlo a pie.
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Belenos
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MensajeTema: Re: Cumpliendo un recado   Vie Ene 29, 2010 3:44 pm

Belenos lo soltó, inspiró profundamente varias veces seguidas, tratando de calmarse para no cogerle el rostro a la fuerza y obligar a que posara aquellos bellos ojos en él. De repente fue más consciente de su perfección, de la forma delicada en que aquellos blancos dedos colocaban uno de aquellos resplandeciente mechones tras la oreja, su estatura y que a pesar de estar sucio, con las ropas hechas un desastre, era capaz de irradiar una belleza serena, una especie de luz. Junto a él se sentía tosco, grande y demasiado bruto o salvaje.

No le molestaba estar desnudo, los centauros no sabían de ese tipo de pudor, tampoco lo molestaba estar cubierto de limo negro de arriba abajo, era tan poco refinado que por primera vez se sintió realmente un animal, ni siquiera se le pasó por la cabeza que estaba sucio, hediondo y que sus cabellos era casi una masa informe. Y ahora que tenía la forma de humano era más consciente de su propia naturaleza con respecto a Adonis.

Le soltó la mano, más bien se la lanzó a un lado cuando se percató que insistía en no mirarlo como si no existiera y ÉL no iba suplicar que lo mirara como si fuera un semental en celo aunque deseara tomarlo por el cuello y apretar porque se estaba comportando de esa forma y porque si estaba molesto, le mintiera diciendo aquellas palabras aunque en su tono no hubiera furia.

-Si no quieres mirar, no mires. Yo tampoco te miraré-ladeó el rostro y lo apartó del suyo, ignorando sus ojos. Se dio la vuelta, mostrando su ancha espalda y comenzó a caminar a trompicones, completamente furioso, en cierta forma herida y a la vez confusa porque no entendía porque lo irritaba y lo angustiaba que lo ignorara de aquella forma. Y no sabía si iba a estallar en cualquier momento, ¿podría ser indiferente a su presencia aunque fuera lo que restaba de camino de vuelta?
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Adonis
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MensajeTema: Re: Cumpliendo un recado   Vie Ene 29, 2010 4:10 pm

Dejó de sentir el contacto con su piel cuando soltó su mano, pero a pesar de ello no se movió, se sorprendió al escuchar su respuesta enfadada y sus ojos se posaron en él cuando comenzó a andar de nuevo, emprendiendo el camino de regreso. No comprendía porque se enojaba con él, porque aquello, una tontería después de todo, como que no lo mirara lo molestaba tanto. ¿Acaso debía estar viéndolo todo el tiempo? ¡Aquella era una exigencia ridícula! Aunque evidentemente el centauro había notado que reunía a sus ojos aunque jamás podría sospechar la verdadera causa. Suspiró con cierta resignación y se puso a andar de nuevo, esta vez detrás de él dejándolo ir delante para no tener que ver la expresión enfadada de su rostro. Caminaron un rato sin decir palabra ninguno de los dos, al parecer había decidido ignorarlo, y esto lo hacía enfadar un poco, ¡se comportaba como un crío! A su lado incluso se sentía maduro a veces, y eso que no lo era la mayor parte del tiempo.

Aquel silencio lo molestaba, era como si las palabras le picaran en la garganta queriendo ser liberadas. Eso le resultó raro, pues nunca había sido de hablar demasiado, era mas bien silencioso y observador, pero ese silencio era incómodo, y aquello se notaba demasiado como para poder ignorarlo. Aún faltaba bastante para la entrada del bosque, donde seguramente seguirían caminos separados. Volvió a suspirar, vaciando de oxigeno sus pulmones y sus ojos se clavaron en su nuca, sin dejar de andar en ningún momento.

-Ahora tú eres el que esta molesto –afirmó sintiéndose algo mal por haberlo hecho enfadar, no era su intención, pero a veces no podía controlar sus reacciones del todo, no estaba muy acostumbrado a tratar con otros, era alguien de carácter solitario. En general trataba sólo con los animales del bosque, apenas hablaba con otros Dioses, y nunca se relacionaba con humanos. Le resultaba extraño comenzar a encariñarse con alguien, y no sabía bien como debía comportarse a veces.

Apresuró el paso y se le adelanto, no era algo realmente difícil de hacer, pues Belenos no se acostumbraba del todo a sus piernas humanas y andaba a un paso lento. Se detuvo frente a él, obligándolo a dentarse también ya que le cortaba momentáneamente el paso. Esta vez si lo miró, dejando de lado todo lo demás, en un gran esfuerzo por no apenarse al tenerlo nuevamente frente a frente. –No quería ofenderte, no deseo… que te enfades conmigo. –habló con total sinceridad pues esas fueron las primeras palabras que vinieron a su mente, y ni siquiera pensó que sonaban algo tontas antes de decirlas.
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MensajeTema: Re: Cumpliendo un recado   Vie Ene 29, 2010 4:37 pm

Belenos había intentado no voltearse en ningún momento, en realidad se sentía furioso consigo mismo por tener aquellas emociones que no comprendía, furioso por sentirse herido por aquella tontería que era propias de dos niños humanos y más furioso aún porque su comportamiento había sido todo menos maduro. Pero no pudo evitarlo, Adonis miraba las flores, las hierbas, las rocas, los gusanitos que reptaban por la tierra, las hormigas y las mariposas…¡¿por qué demonios no quería mirarlo a él?! ¿tan enfadado estaba?

Aquel silencio entre ambos se tornaba opresivo, Belenos había apretado las manos hasta formar unos puños donde sus nudillos se blanquearon, se contenía para hacer algo tan estúpido como golpear los troncos de los árboles o agarrar matojos de hierba y lanzarlos al aire. Se contenía para no voltearse y verificar la expresión de Adonis o ver si de nuevo rehuia sus ojos como si fueran las peste personificada porque entonces le saltaría encima y solo dioses sabrían que podía ocurrir.

Ni siquiera era capaz de transformarse de nuevo porque no sabía si soportaría el dolor y porque tendría que estar un día con aquella forma hasta que retornara la suya propia, la verdadera, la real y no aquella burda imitación que no parecía digna de los ojos del dios. Le dolían mucho las plantas de los pies, la piel era muy fina, propia de un recién nacido pero por puro orgullo y cabezonería no se iba detener, antes dejaría que sangraran pero llegaría al bosque como fuera y sin pedir ayuda.

Cuando escuchó sus primeras palabras su corazón se detuvo y también su respiración, era cierto que estaba molesto, mucho pero no se detuvo por eso. Había que dicho que no miraría y NO lo miraría, así eran las cosas por mucho que deseara girarse y refutarle cualquiera de sus agudos argumentos.

Pero fue cuando Adonis se colocó justo delante cuando se quedó tomado por completa sorpresa, sus almendrados ojos fueron tomados prisioneros por lo suyos y toda posibilidad de escapatoria cortada porque aquellos orbes azules lo retuvieron como si Adonis hubiera pasado una cuerda hecha de pelo de yegua blanca por su cuello. Inclinó el rostro para escuchar sus palabras y sintió que su cólera se enfriaba pero su corazón se entibiaba.

Alzó las manos y le cogió el rostro, con suavidad, inclinó la cabeza y apoyó su frente contra la suya, sentía que sus latidos se aceleraban, puede que aquellas palabras no fueran las de un poeta o filósofo pero al centauro le bastaron, lo liberaron de su enfado y de propia tozudez.

Cerró los ojos, de espesas pestañas, sentía que si estaba tan cerca de las estrellas gemelas de Adonis podía quemarse-no vuelvas a esquivar mis ojos, no me ignores así-notó que de repente sus mejillas se sonrojaban, se sentía un bobo por decir aquello y además imponiendo a un dios-no lo soporto-él no sabía mentir, ni esconder sus emociones; si estaba enfadado, se le notaba, si estaba feliz también, si tenía que decir las palabras que rondaban en su mente, las decía.
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Adonis
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MensajeTema: Re: Cumpliendo un recado   Vie Ene 29, 2010 5:05 pm

Se sintió conforme con retener su mirada con la suya, al menos no lo ignoraba y lo hacía a un lado, se había detenido y sus ojos almendrados estaban fijos en los suyos. Pero… tal vez no estaba del todo preparado para el efecto que sus palabras tuvieron en Belenos. Sintió sus manos fuertes y tibias tomarlo del rostro con una delicadeza que le sorprendió, sin nada de fuerza, procurando que fuera un gesto amable. Su frente tocó la suya y se apoyó sobre ella, aquella cercanía entre sus rostros disparó una reacción totalmente inesperada para el Dios, sus mejillas se sonrojaron y contuvo la respiración por la sorpresa, nunca habían estado tan cerca, nunca había sentido de aquella forma su respiración sobre su rostro. Sentía que el corazón le latía anormalmente rápido, y su pulso se acelero tanto que temía que su cuerpo estuviera por entrar en shock. Cuando lo vio cerrar los ojos él también lo hizo, pues resultaba mas sencillo estar de aquella forma si no lo veía. Apoyó sus manos sobre las de él y luego volvió a mirarlo aún ligeramente ruborizado y exaltado.

-Lo…Lo siento, no fue mi intención –dijo en un susurro bajo y suave, que se confundía con el sonido del viento, de no ser porque estaban demasiado cerca el centauro probablemente no lo hubiera escuchado. La verdad es que a él también le había dolido que lo ignorara, que se enfadara con él, pero sobretodo lo había angustiado verlo en peligro… Claro que era un pensamiento entupido, Belenos era fuerte, mucho más que él, y podía cuidarse muy bien sólo, no es que lo necesitara, pero… en aquel momento había temido por él, y no se podía sacar aquello de la cabeza. Aunque fuera un pensamiento estúpido e irracional se preocupaba por él.

Reflexiono un instante y sonrió suavemente, ya algo mas tranquilo a pesar de que no se apartaba de él pues se sentía cómodo y seguro así. –Prometo que no lo volveré a hacer… si tu prometes que no te enfadaras conmigo –le parecía un trato justo, y esperaba que el centauro lo aceptara. Después de todo los beneficiaba a ambos.

Sabia que debía apartarse, después de todo a pesar de que ahora al menos podía hablar sin tartamudear, su corazón seguía bombeando sangre demasiado rápido, y temía que su expresión lo delatara. A su pesar tomó las manos de Belenos para apartarlas suavemente de su rostro y regresó la vista al camino que tenían por delante. Se quedó callado por unos instantes pensando y después regresó su rostro para volver a mirarlo con una linda sonrisa iluminando su expresión mucho más tranquila y feliz que antes. –Será mejor que sigamos, aún queda un trecho largo hasta el bosque.
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Belenos
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MensajeTema: Re: Cumpliendo un recado   Vie Ene 29, 2010 5:34 pm

Belenos sintió que, mientras Adonis había hablado en aquella cercanía, que durante toda su vida nunca había prestado atención a las emociones de otros seres, quizás porque el verse privado de sus semejantes lo había incapacitado para alargar sus lazos efectivos a otros seres que no fueran de su especie. Los centauros se relacionaban entre ellos, no concebía tener una relación sentimental que la de mero respeto con un dios o desprecio absoluto por otros. Pero Adonis estaba calando en su interior como el agua fresca de una manantial, parecía que no tenía fuerza pero era capaz de horadar la roca más dura.

Sonrió cuando escuchó lo que quería que le prometiera, no enfadarse, eso era casi imposible, seguramente tarde o temprano se volverían a pelear de nuevo pero puede que en la próxima ocasión reflexionara antes de emitir alguna frase hiriente o hacer algo de lo que pudiera arrepentirse pero ni siquiera podía prometerse eso a si mismo. Abrió los ojos cuando apartó sus manos de su rostro y ahora un profundo alivio lo invadió al verlo sonreír de nuevo.

Sus ojos fueron a las colinas, les quedaba un largo camino pero estaba dispuesto a hacerlo aunque seguramente llegaran al bosque en plena noche pero aunque al menos aquel sitio estaba lleno de peligros, él los conocía al contrario de lo que le sucedía con el mundo exterior, el de los humanos.

-Sí-comenzó a caminar de nuevo y le devolvió la sonrisa, sus dientes blancos destellaron mostrando los graciosos colmillos, su rostro estaba lleno de manchas, su cabellera era un desastre y estaba desnudo, con los pies descalzos pero por una extraña razón se sentía como si estuviera en la cima del mundo.

Cogió el morral que cargaba y extrajo una roja manzana que de milagro no se había ensuciado con el lomo, era su fruta preferida-¿Hambre?-se la tendió a Adonis.
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MensajeTema: Re: Cumpliendo un recado   Vie Ene 29, 2010 6:05 pm

Enseguida emprendieron nuevamente el camino, faltaba mucho para llegar al bosque aún, y a ese paso llegarían seguramente en la noche. Aquello no le gustaba mucho, pues entrarían por el lado sur del bosque, y tendría que atravesarlo todo hasta llegar a la entrada del olimpo, acabaría pudiendo dormir en la madrugada. Aun no se sentía para nada cansado, pero luego de andar el resto del día seguramente lo estaría para esas horas, además no quería pedirle a Belenos que lo acompañara hasta allí, pues también estaría cansado después de todo lo ocurrido y sería mejor que descansara. No le daba miedo atravesar el bosque sólo, y eso era lo que haría. No acostumbraba ir a ese sitio de noche, pues no lo conocía tan bien como durante el día, pero podría pedirle a alguna lechuza amiga que lo guiara por los senderos más seguros hasta llegar al palacio.

Caminó a su lado tranquilamente, disfrutando del paisaje, las colinas verdes por las lluvias y la vegetación baja permitían ver más allá la ciudad de Atenas que poco a poco se iba alejando. El ambiente estaba tranquilo, y la brisa ayudaba a que el sol no les diera demasiado calor, ya que al seria el mediodía estaba bastante fuerte. Lo miró cunado le ofreció aquella fruta y la tomó de buen humor. – Un poco –aceptó dándole luego una mordida a la deliciosa manzana, jugosa y apetitosa que saciaría un poco también su sed. Disfruto de aquel almuerzo al igual que de ese paseo, la situación era bastante extraña, eso no era algo que pudiera obviarse pero se sentía a gusto. El barro de su cabello ya estaba seco, y cuando paso su mano libre por él pudo limpiarlo un poco quitando la mayor parte quedando sólo algo terroso.

-Ahora lo que más deseo es un buen baño…-comentó pensando en voz alta mientras andaban sin apuro. Sus ojos claros se volvieron al cielo notando como este se oscurecía, algunas nubes que amenazaban tormenta se amontonaban sobre ellos y la brisa se volvía rápidamente más fuerte y fría. Sonrió levemente, adoraba la lluvia, y no le molestaba para nada mojarse, al contrario, aquel liquido dulce que caería en pocos instantes del cielo limpiaría su cuerpo desprendiéndolo de aquel barro asqueroso.

Dime, ¿te gusta la lluvia? –lo miró con cierta curiosidad y luego volvió a mirar hacia arriba levantando un poco la cabeza, el sol se había ocultado tras las espesas nubes negras que poblaban el cielo que supo ser celeste en la mañana, y las primeras gotas cayeron sobre sus mejillas blancas. Sonrió más que feliz, adoraba eso, andar bajo la lluvia, empaparse por completo, disfrutar de ese fenómeno al aire libre. Dio otra mordida a la manzana y sin dejar de andar espero a que se largara un auténtico diluvio.
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Belenos
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MensajeTema: Re: Cumpliendo un recado   Sáb Ene 30, 2010 12:37 pm

Belenos pudo sentir el cambio de temperatura, como se enfriaba el aire y sol era levemente oscurecido por las nubes que iban cubriendo el cielo, coloreándolo de una tonalidad grisácea. Su piel se erizó levemente y respiró con profundidad, notando el cambio de aromas en el aire, las flores comenzaron a inclinarse levemente y las copas de los árboles emitieron un susurro cantarín cuando todas sus verdes hojas se agitaron levemente.

¿Si le gustaba la lluvia? En realidad nunca se había parado a pensarlo, la asumí con naturalidad, no solía ponerse a cubierto cuando llovía, le era indiferente que las gotas de agua resbalaran por su cuerpo de centauro, el seguiría corriendo, cazando o simplemente comiendo sin darle importancia a ese fenómeno atmosférico. Pero cuando Adonis pronunció aquellas palabras en voz alta le dio otra dimensión al simple hecho de que cayera agua del cielo. Era como si fuera un milagro, un hechizo precioso y único, algo de lo que había alegrarse cada vez que ocurría y disfrutarlo sin contener la respiración.

Sus almendrados ojos se posaron sobre el dio cuando la cortina de agua más densa, se tornó un cortina plateada, preciosa y envolvió al dios de los pies a la cabeza. De repente, sin que emitiera ninguna luz, Adonis se volvió luminiscente, un bella estatua de alabastro que sonreía bajo la lluvia, que dejaba que el agua recorriera aquel rostro perfecto que había cautivado a la misma Afrodita y empapara sus ropas para pegarlas a su cuerpo como una segunda piel.

Belenos notó de nuevo aquella extraña punzada en el pecho, un sentimiento de posesión que no había sentido hasta nadie como ahora porque Adonis pertenecía a la misma naturaleza, no podía ser de nadie aunque una manada de centauros posaran sus ojos sobre él. ¿Era eso lo que hacía la forma humana o era una mera excusa? Las emociones no cambiaban por tener un par de piernas o cuatro, las emociones estaban en el corazón y ése no se transformaba.

El centauro alzó la cabeza con un gesto orgulloso, salvaje y cerró los ojos, permitiendo que la lluvia regara aquel magnifico cuerpo desnudo que mostraba abiertamente, las gotas se deslizaron por los largos músculos que se marcaban bajo la suave piel, los rosados pezones, los torneados y fuertes muslos, los omóplatos de la ancha espalda y aquella cabellera más roja que cualquier fuego, rubí líquido bajo la lluvia que caía.

Dio unos pasos hacia Adonis y le sonrió, le tomó la mano que aún sostenía la gran manzana que estaba a más de la mitad, se inclinó la mordió con los labios mojados y brillantes, enterrando los blancos dientes en ella, era un semental que come de la mano de su amo.
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MensajeTema: Re: Cumpliendo un recado   Sáb Ene 30, 2010 1:15 pm

No tardó en comenzar a llover. Primero las gotas eran gruesas y se formó una gruesa cortina de agua que empapo a los dos por completo, después pareció amainar, y comenzó a llover con más calma, aunque ya no quedaba nada seco. Adonis se sentía más que feliz, siempre el agua lograba tranquilizarlo y darle la paz que buscaba, y aunque ya no quedaba ningún rastro de su enojo anterior ahora se sentía de muy buen humor. Le agradaba sentir las gotitas dulces acariciar su rostro, meterse por entre su ropa y empaparlo por completo, ignorando el detalle de que esta se volvía algo mas transparente y ajustada a su cuerpo al estar completamente mojada, en ese momento no importaba, pues disfrutaba de aquel fenómeno de la naturaleza que consideraba realmente especial.

Aquel líquido transparente le permitió lavar por completo su cuerpo, quitando todos los restos de barro de su ropa y su piel, quedando nuevamente limpio y fresco, con los cabellos brillantes y enrulados en las puntas. Instantes después volvió el rostro a Belenos, y notó que lo estaba mirando, pero no se sintió incómodo por eso, se sentía mucho mejor ahora que ya estaba limpio. No logró evitar que sus ojos dieran una rápida mirada a aquel cuerpo…grande, musculoso, mucho más fuerte que el suyo, imponente… intentó no prestar mucha atención a aquel color particular de su piel, a sus trabajo músculos pectorales, a la forma perfecta de sus brazos…. Pero le resultaba horriblemente difícil. La forma en que su cabellera desordenada de aquel tono rojo furioso caía sobre sus hombros era maravillosa. ¿Pero porque lo miraba tanto? Era estúpido… y carecía de sentido lógico, pero simplemente no lo podía evitar.

Hasta el momento había intentando no pensar demasiado en eso, en aquel sentimiento extraño que le nacía en el estomago y le entibiaba el pecho, cuando estaba cerca del centauro se sentía diferente. Como si realmente valiera, como si fuera especial aquel tiempo que pasaban juntos…Estaba un poco confuso, después de todo aún era joven (al menos comparado con otros Dioses) y sólo se había enamorado una vez, y esa relación… realmente no deseaba recordarla. No tenía mucho punto de comparación, o demasiada experiencia en el asunto sólo sabía que se sentía extraño, pero que le gustaba pasar tiempo así.

Notó que se le acercaba y se sobresaltó ligeramente, no por miedo, sino por la sorpresa y por sus propio y extraños pensamientos, vio que mordía la manzana y una vez se separo del fruto el hizo lo mismo terminando de comerla. El agua fresca caía por sus mejillas suavemente sonrojadas, era extraño, pero a pesar de que el clima estaba frío no lo sentía para nada. Lo miró a los ojos y le dedicó una cálida sonrisa para de repente recordar el pequeño detalle de que el otro estaba completamente desuno y que además con el agua todo el barro que al menos lo cubría en poco había desparecido dejando expuesta su piel, y bajo esta, sus fuertes músculos.

-¿Acaso no tienes noción de pudor? –lo dijo en un tono gracioso, una broma más que evidente, y además ya conocía la respuesta, era obvio que no sentía ni un gramo de vergüenza por mostrarse sin ropa. Suspiró fingiendo resignación y le paso las manos por el rostro quitándole los cabellos mojados que se le habían pegado a él, acomodándolos hacia los lados y atrás para poder verlo mejor.- Deberías cubrirte un poco…no puedes andar sin ropa, es vergonzoso. –No es que no le gustara lo que veía, eso no entraba en discusión, pero justamente ese era el problema, que no podía dejar de observarlo y acabaría metido en un lío.
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MensajeTema: Re: Cumpliendo un recado   Sáb Ene 30, 2010 1:32 pm

El centauro parpadeó cuando aquellos dedos tomaron los largos mechones de su cabello, siguiendo sus ojos en todo momento, notando que se sentía aliviado por verlo sonreír de nuevo, que estuviera feliz y que hubiera como renacido tras aquella ducha bajo la lluvia. Apretó los labios y se sonrojó levemente cuando las yemas de Adonis dejaron apenas un toque sobre su piel, que una mente confundida hubiera podido calificar de caricia pero fue demasiado breve para eso.

Inhaló despacio, oliendo no solo la lluvia sino la propia fragancia de Adonis y ahora sabía a que le recordaba, era la misma naturaleza. Las flores, las frutas cuando están maduras, el agua cristalina cuando corre entre las musgosas piedras, la hierba tras la lluvia recién caída, el olor de un cervatillo recién nacido y de los almendros a la puesta del solo. Era tan turbador, tan conmovedor, se preguntaba si su propio olor no era desagradable en contraste, quizás demasiado fuerte o puede fuera parecido al de un macho cabrío, arrugó ligeramente la nariz ante esa idea.

-¿Pudor?-de hecho esa palabra no estaba en su vocabulario. Los centauros no se vestían como tampoco lo hacían ni los ciervos, ni los linces ni las mismos tejones del bosque. Bajó la vista para repasar su propio cuerpo de arriba abajo-¿vergonzoso?-no lo entendía, toda su vida había mostrado su cuerpo, ¿por qué cambiaban tanto las cosas ahora que era humano? Frunció el ceño, tratando de aclararse las ideas y luego se fijó que Adonis llevaba túnicas-¿debo vestir esto?-alzó una mano y la posó sobre uno de los pectorales del dios, la movió con suavidad, tratando de no ser bruscos y posó un dedo sobre el pezón de Adonis que estaba erecto y su coloración de coral era perfectamente visible bajo la túnica que se había transparentando a causa de la lluvia-pero cuando llueve…se ve..-susurró y el dedo subió hasta el cuello del dios, tocando su piel desnuda-tu piel es más suave que cualquier seda..-apartó la mano-pero es “humano” que me cubra, entonces..
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Adonis
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MensajeTema: Re: Cumpliendo un recado   Sáb Ene 30, 2010 1:51 pm

Tal vez no debió decir eso, debió imaginar que le resultaría demasiado extraño, pero tarde o temprano tendría que explicárselo, después de todo si iban otro día a la ciudad sería mas sencillo se adoptaba aquella forma humana, y tendría que vestirse, al menos un poco, o armaría un gran escándalo, debían pasar lo más desapercibidos posibles, a Adonis nunca le había gustado llamar la atención. Pensaba en como explicarle aquella noción human de cubrir partes de su cuerpo que no debían ser vistas por todos, tal vez viéndolo desde su punto de vista sonaba algo ridículo, pero era una costumbre incuestionable. No podía cambiarse así como las estaciones, o el curso de los ríos. Simplemente así estaba dispuesto.

Su rubor aumentó cuando sintió sus dedos tocar su pecho y luego subir por su cuelo en una suave caricia, sus manos a pesar de ser grandes y fuerte no eran para nada bruscas como muchos podrían suponer, lo trataban con cuidado, como si fuera un delicado polluelo al que pudiera quebrársele una ala si no se lo manipula con el debido cuidado. Su corazón latía rápido, tanto, que se preocupó de que el otro pudiera llegar a oírlo, aunque supuso que en su forma humana su oído no debía ser tan bueno.

-No…debería verse- susurro a modo de respuesta, con su mirada enfocada en la contraria, relajado por la lluvia que aún bañaba su cuerpo dándole aquel infinito y perpetuo placer de ser uno con la naturaleza. Buscó palabras para explicarle, pero se sentía un poco distraído por aquella caricia que acababa de terminar, lo que le permitió concentrarse mejor en lo que quería decirle

-Se que tal vez te suene tonto… pero es una costumbre humana, y cuando adoptes esta forma debes hacerlo… -pensó en una explicación lógica, pero era difícil hallar una que lo pudiera convencer- Digamos que… hay ciertas partes del cuerpo que deben quedar reservadas para la intimidad.-esperaba haber sido lo suficientemente claro, y que no tuviera que seguir el tema por mucho más.
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MensajeTema: Re: Cumpliendo un recado   

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