Foro Hard yaoi
 
ÍndicePortalCalendarioFAQBuscarMiembrosGrupos de UsuariosRegistrarseConectarse

Comparte | 
 

 Un rato de Tranquilidad

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
Helios
Dios menor
avatar

Mensajes : 68
Fecha de inscripción : 15/01/2010

MensajeTema: Un rato de Tranquilidad   Dom Ene 17, 2010 11:34 pm

Era un lugar como apartado de los demás templos, situado en medio de una especie de desierto pues la vegetación no abundaba a sus pies, como si esas rojizas arenas llenas de criaturas como escorpiones, protegieran sus dominios.

El joven dios, divagaba entre sus múltiples pensamientos en una de las salas del templo
En la más abierta, como si de un pequeño jardín de luz le rodease.
Aturdido, absorto en unos pensamientos que iban ligados a su futuro… a un mero pensamiento fugaz que se le pasaba por la cabeza o un simple capricho.

Sacudió la cabeza ensimismado por su absorción en su mundo, llevándose una tímida mano del color mas moreno posible a su bronceado rostro, restregándose en uno de sus ambarinos amarillentos ojos, una mano.
Así, consiguiendo volver a aquel mundo.

Tumbado en un trono, de lateral, haciendo resaltar su hermosa figura de porcelana cobriza, de espaldas a lo que le rodeaba, a aquella poca vegetación que en ese jardín de luz había. Tomaba un racimo de uva con una de sus manos, delineando con la vista aquella deliciosa fruta.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Níobe
Médico
avatar

Mensajes : 159
Fecha de inscripción : 19/01/2010
Localización : Aliviando el dolor

MensajeTema: Re: Un rato de Tranquilidad   Mar Ene 19, 2010 4:49 pm

La larga cabellera plateada se agitó como un estandarte cuando subió los escalones de mármol blanco que llevaba a la parte de los templos. Aquel mármol provenía de una de las innumerables canteras que rodeaban la urbe, era tan abundante que incluso los caminos que llevaban a los lugares de extracción estaban construidos con enormes baldosas de aquel material.

Sus grises ojos se posaron en las vetas rosadas que se trazaban a lo largo de la piedra, lanzando breves destellos bajo el sol de la tarde que aún relucía con intensidad en el cielo. Suspiró profundamente cuando por fin se vio en la enorme explanada que se abría para dar cabida a los distintos senderos que conducían los templos, por supuesto, el central y más magnífico correspondía a Zeus, el patriarca de todos los dioses, el resto se distribuía por diferentes zonas.

Hacia más de dos años que no venía a aquel lugar, quizás fuera irrespetuoso pero tras la muerte de su esposa y sus hijas, su misma fe se había marchitado al mismo tiempo que su corazón se helaba en su pecho. Hoy, de nuevo, estaba allí, entre sus manos, ramas de olivo, frutas y vino, ofrendas para los dioses a los que solía dirigir una oración cuando trataba a algún enfermo.

Las blanca túnicas se agitaron en torno a su cuerpo cuando comenzó a avanzar unos pasos, esquivó a varias personas, todos hombres, las mujeres nunca salían de casa, solo una vez al año. Algunos niños corrían de un lado a otro, se contuvo para no llamarles la atención, para eso estaban sus tutores. Miró en torno suyo, frunció el ceño al localizar a varios sacerdotes que cuidaban de los fuegos sagrados, no quería ni acercarse a ello, sus palabras siempre le resultaban huecas.

Se apartó de ellos, notando que sus ojos lo reconocían, era uno de los médicos más reputados de Atenas y no era una figura desconocida. Uno de ellos comenzó a avanzar hacía él, percibiendo que no estaba de humor para aguantar una reprimenda de un hombre más joven e ignorante que él, se desvió por unos de los senderos menos transitados, bajo sus sandalias los escalones dejaron escapar unas ligeras nubecillas de polvo rojizo.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Helios
Dios menor
avatar

Mensajes : 68
Fecha de inscripción : 15/01/2010

MensajeTema: Re: Un rato de Tranquilidad   Mar Ene 19, 2010 6:48 pm

Apoyando el cuerpo en su plenitud lateral de frente a la cara del mar.
Esas suaves brisas que le ceñían y modelaban su bronceadísimo cuerpo como finas capas de chocolate.

Aquellas capas, oscilantes por su tersa piel daban en lugar unas telas finísimas de seda, que le envolvían con sutiles transparencias coloridas en una seda de tono rojizo.
Dejo el ramillete de uvas en la fuente de fruta que deliciosa y de muy buena presentación no se quejaba.

Fijo sus ambarinos ojos en algo mas delicioso aun; Una rojiza manzana, brillante, jugosa y gruesa.
Ni lo dudo un par de segundos, alzo la mano deslizando con mucha delicadeza y sensualidad la seda de las mangas, inclinando su cuerpo para poder llegar a la fuente de fruta.

Una vez en posesión con esa dulce manzana, la deleito un tiempo en ese mismo que decidió acercar sus tibios labios al manjar de rojo fuego. Propinando a este un suave beso seguido de una tibia lamida sobre la piel de la manzana.

Sentía la presencia de alguien, eso lo hizo subir su temperatura, debido a la excitación de saber quien podría ser el visitante.
Aunque no se movió del asiento, sino, que cruzo las piernas, una sobre otra haciendo rozar ambas pieles morenas. Esperando la visita…
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Níobe
Médico
avatar

Mensajes : 159
Fecha de inscripción : 19/01/2010
Localización : Aliviando el dolor

MensajeTema: Re: Un rato de Tranquilidad   Mar Ene 19, 2010 7:08 pm

Se detuvo, parpadeó y miró en torno suyo, no reconocía aquel lugar. Había bajado unos sinuosos escalones, llenos de hierbas oscuras y que crecían entre los recovecos, a pesar de la falta de agua se las había arreglado para florecer, en tonos blancos y amarillos, dando una desconcertante nota de color a la tierra roja que había en aquel lugar.

Los largos cabellos se movieron en torno a su rostro, acariciando sus pestañas y sus labios que se entreabrieron levemente, percibía que en aquel lugar la temperatura era más alta, más cálida. Estrechó los grises ojos y se inclinó con gracilidad, sus dedos tomaron un puñado de tierra, la elevó y la olió con aire experto.

- Mmm..-parecía de buena calidad, tal vez pudiera hacer con ella emplastos para las contusiones y cremas para la piel. Se preguntó si sería demasiado irrespetuoso sustraer la tierra que estaba en torno a un templo.

Alzó la mirada y la posó en el edificio que se erguía frente a él, aguzó el oído, tratando de descubrir si había alguno de aquellos latosos sacerdotes en las cercanías. Frunció el ceño levemente, un gesto que produjo unas leves arrugas en su rostro de piel lisa. No recordaba a que dios estaba dedicado aquel extraña y aislada edificación.

Se acercó a la sombra y subió los escalones, escuchando el eco que hacían sus sandalias de cuero, apretó un poco más sus ofrenda mientras el silencio lo recibía en aquel lugar sagrado.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Helios
Dios menor
avatar

Mensajes : 68
Fecha de inscripción : 15/01/2010

MensajeTema: Re: Un rato de Tranquilidad   Mar Ene 19, 2010 7:50 pm

Fue entonces en esos breves segundos que sintió al humano pasar y andar sobre los tersos mármoles aquellos pasos le delataba.
Nada mas sentir su aroma, su presencia.

Aquel altar, donde el Dios se encontraba, estaba lleno de jeroglíficos, las columnas, y las varias figuras egipcias que se hallaban en el lugar.
Unas cortinas, de oscuros colores, ondeaban con majestuosidad por el viento aunque casi con transparencia dejaban ver la hermosa figura del dios, que como estatua parecía.

Este tenía sus ambarinos ojos fijados en la fruta, quieto, como cual estatua bien formada y de mármol.

Solo que su bronceada piel lo delataba, al igual que su respirar, tranquilo. De entre esas esbeltas y hermosas piernas cobrizas, al igual que el resto de su bella figura atezada las mismas sedas, pero de varios tonos rojizos…

Una especie de aureola de la cual rojo y amarillo, una mezcla d varios tonos, pero predominaba el rojo, sobresalía de esa piel de muñeco comestible.

Rodó la vista sutilmente, dando la vuelta a la manzana para seguir explorándola con la lengua. Con un rápido, pero sutil movimiento, ladeo el rostro, su sonrisa traviesa propia del joven Dios Solar, estaba fijada para el adulto, al igual que unos ambarinos y penetrantes ojos.
Al son de aquella mirada, fugaz, exótica… Las cortinas de seda fina se alzaron mas con el viento, confundiendo su figura mientras estas hondeaban aquel gesto, como una << Bienvenida>>
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Níobe
Médico
avatar

Mensajes : 159
Fecha de inscripción : 19/01/2010
Localización : Aliviando el dolor

MensajeTema: Re: Un rato de Tranquilidad   Mar Ene 19, 2010 8:06 pm

Níobe se detuvo, abrió más sus grises ojos, casi parecían tornarse plateados cuando los posó sobre los jeroglíficos, los reconocía puesto que parte de su formación fue en Egipto, bajo la tutela de un maestro, después de todo, los egipcios eran considerados de los mejores médicos del mundo conocido.

Lo que lo asombró fue ver esos símbolos en un templo que estaba muy lejos del caluroso Egipto. ¿Por qué había algo así en Atenas? ¿Y por qué él no recordaba haberlo visto antes? Su aguda mirada se paseó por el altar hasta posarse una indolente figura que estaba descansando majestuosamente al lado de las ofrenda frutales, recostado con mucha confianza como si creyera que aquel lugar le pertenecía.

Le pareció un joven más del urbe aunque demasiado exótico, demasiado bello, dudaba que pudiera pasar desapercibido en medio de la multitud pero por otro lado él no se fijaba en nadie cuando caminaba por las calles de la ciudad.

Alzó una mano y se la pasó por la mejilla para quitar los cabellos que adhieron a sus pómulos, sin recordar que sus dedos estaban manchados de tierra roja, dejando un marca en lado derecho de la faz.

Se adelantó dos pasos más, cauteloso, para examinarlo más de cerca.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Helios
Dios menor
avatar

Mensajes : 68
Fecha de inscripción : 15/01/2010

MensajeTema: Re: Un rato de Tranquilidad   Mar Ene 19, 2010 8:24 pm

Parpadeo unos instantes, como si el tiempo se agotase si lo dejaba de hacer.
Sus relucientes cabellos del color del oro, resplandecían ante la brillante aureola de luz, aquella temperatura que llegaba a oscilar, una algo calurosa, procedía del dios.

Entre otras cosas, el joven llevaba joyería.
De la cual destacaba un hermoso y elegante collar de un escarabajo.
Con mas inscripciones en aquel precioso idioma.
Alzo el rostro y ladeo el cuerpo, quedando de la anterior manera puesto, pero ahora dando el cuerpo y la cara al extranjero.

Hacia siglos que no aparecía por Atenas y claro que aquel lugar fuera exactamente nuevo o al menos eso creían los demás creyentes.

Dejo que las cortinas ahora ondeasen a su voluntad propia, o a la del viento que acariciaba su tersa piel cobriza. Levantándose con pasividad pero con ágiles movimientos. Admiro al chico y como pretendía acercarse.

Por cada movimiento que hacia el Dios Solar, resonaban las joyas, que producían un sonidito propio.
Sin borrar esa sonrisa de sus carnosos labios… Se acercó los mismos pasos que el joven, dos adelante.

-Juraría haberle visto en algún lugar. Joven… -

Su sonrisa era en aumento, sabia quien era, Ra, lo observaba todo desde el cielo. Pues el joven menor era el mismísimo Ra, o en Atenas conocido, Helios, dios del sol.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Níobe
Médico
avatar

Mensajes : 159
Fecha de inscripción : 19/01/2010
Localización : Aliviando el dolor

MensajeTema: Re: Un rato de Tranquilidad   Mar Ene 19, 2010 8:42 pm

Quizás fue en aquel momento cuando Níobe, en todo su vida, se quedó literalmente sin palabras. Sus ojos se posaron sobre el escarabajo, aquel magnifica obra de orfebrería que no parecía tallada por una manos mortales. Era un símbolo de poder y fuerza, significa el constante renacer de la existencia y se colocaba sobre el corazón de las momias para que su portador fuera protegido en el momento del juicio de los muertos en la otra vida.

Sintió que una ola de calor lo envolvía y su propio corazón se aceleró de una forma que resultó hasta dolorosa. Él que casi ya no creía en lo dioses, que los acusaba de la muerte de su familia y que no quería entonar oraciones desde hace dos años, ahora se encontraba en presencia de un ser que, de forma evidente y aunque tuviera apariencia humana no era tal.

Sus labios se secaron y su mente se nubló ligeramente, quiso retroceder pero se dio cuenta que estaba clavado en su sitio, las rodillas parecían querer doblarse para obligarlo a inclinarse.

- Puede..-la voz de Níobe era profunda, bien modulada-he viajado a lugares muy lejanos..-sus ojos se posaron de nuevo en el escarabajo- Y no soy joven-casi, casi, sonrió, hacía mucho que nadie lo llamaba así- soy viejo-para los atenienses, un hombre de treinta ya era viejo, poco llegaban a una edad que pasara de los cuarenta y cinco.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Helios
Dios menor
avatar

Mensajes : 68
Fecha de inscripción : 15/01/2010

MensajeTema: Re: Un rato de Tranquilidad   Jue Ene 21, 2010 2:11 pm

Frunció el ceño desde aquel lugar, su puesto.
Aun lejos del adulto que osaba entrar entre sus tierras, y apoderarse de parte de su terreno como pudo observar aquel rojizo detalle de su mejilla.
Sonrío acercándose a este…

Sus movimientos eran decididos y con un hermoso paso, delicado y a la vez suave, movimientos ligeros de cadera, contoneándose al moverse con un suave vaivén.
Al ritmo que se movía el joven Dios Solar hacia el inmóvil chico.
Los varios conjuntos de joyería hacían ese típico sonidote al andar, el chocar de las artesanas joyas de su cuerpo, de oro.

No daba mucha importancia a aquello, sintiendo como el frío oro a su vez le golpeaba a su desnudo pecho. Aquello era delicioso, ver al adulto estar de esa manera tan indecisiva pero a la vez serena…

Llego hasta donde estaba él, quedando frente al joven de tez pálida. Aun conservaba esa suya sonrisa llena de travesura, mientras su cuerpo era bañados por los últimos rayos solares del atardecer, producidos por el mismo.
El color de la aureola de luz que bordeaba su cuerpo delicadamente bronceado y bien cuidado, sin llegar a ser mucho más que el cuerpo formado de un adolescente, como forma de Dios.

-¿.. Ahh?... Todos esos lugares lejanos los recorro yo día tras día…-

Contemplo unos segundos la tez y rostro del mayor. Observando detenidamente sus rasgos físicos.

-aun así, me sigues pareciendo joven… Y no cambiaré de opinión. Pues yo soy más, mucho más viejo que tú-

Concluyo sonriendo aun más.

- Dime…. ¿Qué es lo que te trae a pasar por este templo?-
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Níobe
Médico
avatar

Mensajes : 159
Fecha de inscripción : 19/01/2010
Localización : Aliviando el dolor

MensajeTema: Re: Un rato de Tranquilidad   Jue Ene 21, 2010 3:34 pm

Dentro de Níobe había dos personas, una de ellas era el médico, la persona racional, analítica y metódica, la otra era el ateniense, el hombre que vivía temeroso de los dioses y creía por completo en su existencia sin atreverse a poner en duda su que tales seres eran reales. Y siempre, siempre, ambas entraban en conflicto cuando se encontraba en una situación desconocida, las dos daban sus opiniones a gritos dentro de su mente y sus pensamientos se confundían los unos con los otros. Ésta, era una de esas situaciones.

Era evidente que aquel jovencito no era un sacerdote, menos aún un embaucador con bonitos fuegos artificiales. No..aquella luz dorada era demasiado real, demasiado perfecta y el calor..el calor tocaba su piel, abría los poros y atravesaba su túnica de lana hasta colmar su pecho.

No se movió, la presencia de un dios siempre es algo impactante, abrasador, uno se siente una pobre polilla que es atraída irremisiblemente a la llama.

-Me perdí-confesó sin pudor-No sé..no sé que templo es este..-se preguntaba si aquel ser se sentiría ofendido. Sus orbes plateados se volvieron a posar en el escarabajo-pero habría jurado que dejé a los escarabajos sagrados en Egipto-se atrevió a alzar un dedo y posarlo sobre la delicada obra de orfebrería. La yema siguió el contorno con delicadeza-creí que nunca volvería a ver uno-susurró.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Helios
Dios menor
avatar

Mensajes : 68
Fecha de inscripción : 15/01/2010

MensajeTema: Re: Un rato de Tranquilidad   Mar Ene 26, 2010 4:53 pm

Observe cada reacción del mayor como si temiera mi mera presencia ante el.
Cada gesto, movimiento…
Me indicaba que no sentía cierto deleite por los dioses pues, jamás le vi en el día a día por los templos de los demás dioses, en especial el suyo, aunque por asignación residía en Egipto de ahí aquel templo como si fuera parte de esas tierras.

No pude evitar volver a acercar mi cuerpo al del humano, me llamaba la atención como reaccionaba, incluso me tomé la libertad de dedicar en mis pensamientos que
Los humanos eran realmente entretenidos y daban mucho que pensar.
Al acercar mi cuerpo elevé mi mano en dirección a su mejilla la cual limpie de aquel polvillo rojizo de la arena que rodeaba el templo.

Con un sutil movimiento con el pulgar limpie aquel terso pómulo níveo, en gran diferencia con mi cuerpo, cobrizo.
Aquel escarabajo relucía pues sus esmeraldas eran hermosas y mas con la luz que radiaba el Dios del sol.

-Entonces me presento… Soy Helios, Dios del sol… Aunque mi procedencia viene de Egipto, donde más conocido por otro nombre que me otorgan como Ra…-

Añadí terminando aquella lenta y suave limpieza del rostro contrario, para depositarla en mi cintura, Mis ojos rodaron su vista a las orbes contrarias, mezclando en solo una mirada aquel deseo fugaz pero ardiente del menor.
No estaba ofendido pues, su vida habia transcurrido en Egipto.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Contenido patrocinado




MensajeTema: Re: Un rato de Tranquilidad   

Volver arriba Ir abajo
 
Un rato de Tranquilidad
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» HOla despues de un rato XD
» Google gravity, entra y diviértete un rato
» Si tengo un rato intentare poner algo de ... Un par de pelis, o tres.
» al rato de estar andando se me frena el coche!!!
» Para desestresarse un rato!!!!

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Love Poison :: Atenas :: Templos-
Cambiar a: